Versículo destacado

Esdras 8:1 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Español

" Esta es la lista de los jefes de familia, según el registro familiar de cada uno de ellos, que durante el reinado de Artajerjes volvieron de Babilonia con Esdras: "

Esdras 8:1

menu_book El versículo en contexto

1 Esta es la lista de los jefes de familia, según el registro familiar de cada uno de ellos, que durante el reinado de Artajerjes volvieron de Babilonia con Esdras:

2 Guersón, de los descendientes de Finees; Daniel, de los descendientes de Itamar; Hatús, de los descendientes de David.

3 Hijo de Secanías; Zacarías, de los descendientes de Parós, acompañado de ciento cincuenta hombres inscritos en la lista.

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auto_stories Comentario de Bible Guided

Esdras había recibido su comisión del rey, y ahora convocó a voluntarios, como si levantara un estandarte para reunir al pueblo disperso de Israel y de Judá, tal como se había prometido en (Isaías 11:12). En efecto, estaba diciendo que cualquiera del pueblo de Sion que viviera entre los habitantes de Babilonia y quisiera ir a Jerusalén debía hacerlo ahora, pues el templo estaba terminado y el culto había comenzado de nuevo. Podría pensarse que, con un líder así y con tal llamado, por fin todos los judíos abandonarían su vida cómoda y responderían a la exhortación de (Isaías 52:1-2). Es difícil imaginar que alguien pudiera leer ese pasaje y aun así decidir quedarse.

Pero muchos se quedaron. Amaban la comodidad más que la verdadera religión. Pensaban que estaban bien donde se encontraban, o no creían que Jerusalén mejoraría su situación, o tenían miedo de las dificultades del viaje. Sin embargo, algunos se ofrecieron voluntariamente para ir con Esdras. Aquí se mencionan los jefes de varias familias para honrarlos, y el número de hombres que cada uno llevó sumó 1,496. En (Esdras 8:2) se mencionan dos sacerdotes y un descendiente de David, pero parece que llegaron sin sus familias. Tal vez pensaban ver primero cómo les iba en Jerusalén y después mandar traer a sus familias o regresar si era necesario.

Varios de estos grupos familiares ya habían aparecido en (Esdras 2). Algunos habían subido entonces, y otros subieron ahora porque Dios movió sus corazones. A unos se les llamó a trabajar en la viña a la hora tercera, y a otros no sino hasta la undécima; aun así, también se recibió a estos últimos. Algunos podrían considerar que la mención de los últimos hijos de Adonicam en (Esdras 8:13) es una señal negativa, como si hubieran sido los últimos en unirse a Esdras. Yo lo entiendo más bien como un elogio, porque ahora regresaron todos los hijos de esa familia y ninguno se quedó atrás.

Los levitas que acompañaron a este grupo tuvieron que ser prácticamente presionados para ponerse al servicio. Esdras fijó un lugar de reunión para todos el primer día del primer mes, al comenzar el año, conforme a lo que había planeado en (Esdras 7:9). Allí revisó al grupo y contó a sus integrantes, y, sorprendentemente, descubrió que no había ningún levita en la compañía, como se señala en (Esdras 8:15). Había algunos sacerdotes, pero ningún otro levita. ¿Dónde estaba el espíritu de aquella tribu santa? Esdras, que también era sacerdote, parece haber repetido el llamado de Moisés: «¿Quién está del lado del Señor?». Pero ellos tardaron en presentarse, como si prefirieran quedarse entre los rediles, escuchando balar a las ovejas, en vez de servir en el templo.

Podemos suponer que en Babilonia tenían sinagogas donde oraban, enseñaban y guardaban el día de reposo. En ese tiempo, eso era una muestra de la misericordia de Dios, y debían estar agradecidos por ello. Pero ahora el templo de Jerusalén estaba abierto otra vez, y ellos habían sido apartados para servir allí. Debieron haber preferido las puertas de Sion a aquellas reuniones en Babilonia. Su demora queda registrada aquí como una vergüenza, aunque no debía divulgarse públicamente. Cuando Esdras vio que no tenía levitas con él, se encontró en dificultades. Tenía suficiente dinero para el servicio del templo, pero le faltaban hombres. El rey y los príncipes habían cumplido bastante bien con su parte, pero los descendientes de Leví no habían cumplido con la suya.

Por eso Esdras escogió a once hombres principales, hombres entendidos, y los envió a cubrir aquella grave necesidad. Los mandó al lugar indicado, donde había una comunidad de levitas, en Casifia, probablemente una calle o plaza de Babilonia reservada para ellos. El nombre podría aludir a una Calle de la Plata, pues significa «plata». También los envió a la persona indicada: Iddo, el principal líder de aquel lugar. Esdras no le pidió a Iddo que fuera personalmente, pues quizá ya era demasiado anciano para hacer ese cambio. Más bien le pidió que enviara a algunos hombres más jóvenes, ministros para la casa de nuestro Dios, como se indica en (Esdras 8:17). Proveer buenos ministros para la casa de Dios es una obra digna, y todos los que ayudan en ella participan de su consuelo y honor.

La misión tuvo éxito. No regresaron con las manos vacías. Aunque la advertencia se dio con poca anticipación, llevaron a la compañía de Esdras alrededor de cuarenta levitas. Serebías, conocido como un hombre muy entendido, llegó con dieciocho hombres, como se indica en (Esdras 8:18). También llegaron Hasabías, Jesaías y otros veinte con ellos, como se señala en (Esdras 8:19). Esto demuestra que no estaban indispuestos, sino simplemente perezosos y distraídos. Solo necesitaban que alguien los llamara y los animara a actuar. Es lamentable que hombres buenos dejen una buena obra sin hacer solo porque nadie les habla de ella. También es lamentable que necesiten ese tipo de exhortación; pero, si la necesitan, igualmente es lamentable que nadie se las dé.

Incluso los netineos, los siervos de la comunidad sagrada —la clase más baja de trabajadores del templo— estuvieron más dispuestos a ir que los propios levitas. Doscientos veinte respondieron a este llamado urgente y tuvieron el honor de ser mencionados en la lista de Esdras, como se indica en (Esdras 8:20). De esta manera, Esdras dice que Dios les proveyó levitas por medio de la buena mano de nuestro Dios sobre ellos. Cuando la falta de ministros se remedia de manera adecuada, Dios debe recibir el reconocimiento. Es su buena mano la que prepara a las personas para la obra, mueve sus corazones hacia ella y les abre el camino para servir.

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