Versículo destacado
Colosenses 3:5 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Hagan morir, pues, todo lo que hay de terrenal en ustedes: que nadie cometa inmoralidades sexuales, ni haga cosas impuras, ni siga sus pasiones y malos deseos, ni se deje llevar por la avaricia (que es una forma de idolatría). "
Colosenses 3:5
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
3 Pues ustedes murieron, y Dios les tiene reservado vivir con Cristo.
4 Cristo mismo es la vida de ustedes. Cuando él aparezca, ustedes también aparecerán con él, llenos de gloria.
5 Hagan morir, pues, todo lo que hay de terrenal en ustedes: que nadie cometa inmoralidades sexuales, ni haga cosas impuras, ni siga sus pasiones y malos deseos, ni se deje llevar por la avaricia (que es una forma de idolatría).
6 Por estas cosas viene el terrible castigo de Dios sobre aquellos que no lo obedecen;
7 y en su vida pasada ustedes las hacían.
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El apóstol exhorta a los colosenses a hacer morir el pecado, porque el pecado es el gran obstáculo para buscar las cosas de arriba. Puesto que tenemos el deber de poner el corazón en las cosas celestiales, también debemos hacer morir las partes terrenales de nosotros, es decir, todo lo que nos atrae hacia el mundo. Con “hacer morir” se refiere a debilitar y controlar los hábitos pecaminosos de la mente que antes los dominaban en su vida gentil. Habla de estos pecados como malas hierbas, plagas o incluso como un soldado enemigo: cosas contra las que hay que luchar antes de que se extiendan y causen daño.
Por “sus miembros que están sobre la tierra” puede referirse al cuerpo, que pertenece a esta vida terrenal, o a los deseos corruptos de la mente que nos arrastran hacia las cosas terrenales. Estos son semejantes al “cuerpo de muerte” del que habla Pablo en (Romanos 7:24), la carga del pecado que se aferra a la humanidad caída. Luego menciona algunos de estos pecados. Primero están los pecados de la carne, como la fornicación, la impureza, la pasión desordenada y los malos deseos: las distintas maneras en que se manifiestan el apetito corporal y la inmoralidad. Estas cosas se distinguían especialmente en su vida anterior y están completamente fuera de armonía con la vida cristiana y la esperanza del cielo.
Después habla del amor al mundo: la codicia, que es idolatría. La codicia es un deseo injusto de las posesiones presentes y de las comodidades externas, un deseo que les atribuye un valor excesivo y las persigue con demasiada intensidad. También impide usar esas cosas correctamente, llena el corazón de temor ansioso cuando se pierden y de profunda tristeza cuando son quitadas. La codicia es idolatría espiritual, porque da a las riquezas y a las cosas del mundo el amor y el honor que pertenecen únicamente a Dios. Es más grave y ofensiva para Dios de lo que muchas personas comprenden. Resulta llamativo que, entre los muchos pecados registrados en la Escritura acerca del pueblo de Dios, no haya un caso claro de un hombre bueno acusado de codicia.
Pablo muestra después por qué estos pecados deben hacerse morir (Colosenses 3:6-7). Una razón es que, si no los matamos, ellos nos destruirán. Por causa de estos pecados viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia (Colosenses 3:6). Por naturaleza, todos somos, en alguna medida, hijos de desobediencia; no solo desobedientes en ciertas ocasiones, sino sometidos al poder del pecado e inclinados a rebelarnos contra Dios. Los malvados se apartan desde el nacimiento y se descarrían desde que nacen, hablando mentiras (Salmo 58:3). Y si somos hijos de desobediencia, también somos hijos de ira, es decir, estamos bajo el justo juicio de Dios (Efesios 2:3). Los pecados que Pablo menciona formaban parte de su antigua vida pagana y de idolatría, y aun entonces atraían sobre ellos los juicios de Dios.
Otra razón para apartarse de estos pecados es que ya habían vivido en ellos: “En los cuales ustedes también anduvieron en otro tiempo, cuando vivían en ellos” (Colosenses 3:7). El hecho de que antes hayamos vivido en pecado es una razón poderosa para dejarlo atrás ahora. Ya hemos recorrido caminos torcidos; por tanto, no debemos volver a caminar por ellos. Si he hecho lo malo, no lo volveré a hacer (Job 34:32). El tiempo pasado de nuestra vida puede haber sido suficiente para hacer la voluntad de los gentiles, cuando vivíamos en pasiones, borracheras y otros pecados semejantes (1 Pedro 4:3).
Algunos entienden que Pablo quiere decir: “cuando vivían entre personas que hacían esas cosas”. Si ese es el sentido, el punto sigue siendo el mismo: es difícil vivir entre personas que hacen el mal sin involucrarse con ellas. Es como caminar por el lodo sin ensuciarse. Por eso debemos alejarnos de los caminos de quienes practican el mal.
De este capítulo
Colosenses 3:1
"Por lo tanto, ya que ustedes han sido resucitados con Cristo, busquen las cosas del cielo, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios."
Colosenses 3:2
"Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra."
Colosenses 3:3
"Pues ustedes murieron, y Dios les tiene reservado vivir con Cristo."
Colosenses 3:4
"Cristo mismo es la vida de ustedes. Cuando él aparezca, ustedes también aparecerán con él, llenos de gloria."
Colosenses 3:6
"Por estas cosas viene el terrible castigo de Dios sobre aquellos que no lo obedecen;"
Colosenses 3:7
"y en su vida pasada ustedes las hacían."
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