Versículo destacado
Colosenses 2:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Pues quiero que sepan que lucho intensamente por ustedes, por los de Laodicea y por todos los que no me han visto en persona. "
Colosenses 2:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Pues quiero que sepan que lucho intensamente por ustedes, por los de Laodicea y por todos los que no me han visto en persona.
2 Lucho para que ellos reciban ánimo en su corazón, permanezcan unidos en amor y sean enriquecidos con un entendimiento perfecto que les permita comprender el designio secreto de Dios, que es Cristo mismo;
3 pues en él están encerradas todas las riquezas de la sabiduría y del conocimiento.
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Aquí vemos cuánto le importaban a Pablo los colosenses y las demás iglesias que nunca había visitado personalmente. El apóstol nunca había estado en Colosas, y él no había fundado aquella iglesia. Aun así, se preocupaba por ellos con tanta ternura como si estuvieran bajo su cuidado directo (Colosenses 2:1). Él dice: «Quiero que sepan cuánto estoy luchando por ustedes, por los que están en Laodicea y por todos los que no me han visto cara a cara».
Hay dos cosas que debemos notar. Primero, la preocupación de Pablo por la iglesia era tan intensa que la describe como una lucha o un conflicto. Sentía una profunda carga y una preocupación constante por lo que llegaría a ser de ellos. En esto seguía a su Maestro, quien sufrió una profunda agonía por nosotros y fue escuchado por su reverente temor.
Segundo, la fe, la esperanza y el amor santo pueden mantener unidos a los cristianos aun cuando nunca se hayan conocido. Podemos pensar unos en otros, orar unos por otros y preocuparnos unos por otros desde lejos. A quienes nunca hemos visto en la tierra, todavía podremos encontrarlos en el cielo.
¿Qué quería Pablo para ellos? Quería que sus corazones fueran fortalecidos al estar unidos en amor (Colosenses 2:2). Le preocupaba su bienestar espiritual. No dice que fueran saludables, alegres, ricos, importantes o exitosos, sino que sus corazones fueran consolados. La mejor clase de éxito es la salud y el crecimiento del alma, y esa debe ser nuestra principal preocupación por nosotros mismos y por los demás.
Así se ve la prosperidad del alma. Crece cuando nuestro conocimiento se convierte en una comprensión más clara del misterio de Dios, del Padre y de Cristo. En otras palabras, cuando llegamos a entender con claridad y orden la verdad acerca de Jesús, el alma se fortalece. Este misterio puede referirse a lo que antes estaba oculto, pero que ahora se ha dado a conocer acerca del Padre y de Cristo. También puede señalar al misterio mencionado anteriormente: el llamamiento de los gentiles a formar parte de la iglesia cristiana. No debemos limitarnos a repetir estas verdades de memoria o como parte de un catecismo. Debemos comprender su significado y propósito. Ese es el conocimiento que debemos buscar.
La prosperidad del alma también crece cuando la fe se convierte en plena certeza y en una confesión firme del evangelio. La plena certeza es una convicción estable, basada en pruebas adecuadas, de que las grandes verdades del evangelio son verdaderas. Las recibimos sin dudar y con plena satisfacción, como palabras fieles y verdades dignas de ser aceptadas por completo. Una confesión firme significa que no solo creemos en el corazón, sino que también estamos dispuestos a hablar abiertamente cuando sea necesario. No nos avergonzamos de nuestro Maestro ni de nuestra santa fe, aun cuando haya quienes se opongan a ella. A esto se le llama las riquezas de la plena certeza y del entendimiento. El gran conocimiento y la fe firme enriquecen el alma. Eso es ser rico para con Dios, rico en fe y poseer verdaderas riquezas (Lucas 12:21; Lucas 16:11; Santiago 2:5).
La prosperidad del alma también incluye un consuelo abundante en el interior. «Para que sus corazones sean fortalecidos». El alma prospera cuando está llena de gozo y paz (Romanos 15:13), y cuando tiene una satisfacción interior que las dificultades externas no pueden destruir. Aunque los demás consuelos fallen, todavía puede regocijarse en el Señor (Habacuc 3:17-18).
Cuanto más unidos estemos a otros cristianos, más prosperará el alma. Pablo dice que están «unidos en amor». El amor santo enlaza los corazones de los cristianos, y tanto la fe como el amor profundizan nuestro consuelo. Cuanto más fuerte sea nuestra fe y más cálido nuestro amor, mayor será nuestro consuelo.
Cuando Pablo menciona a Cristo (Colosenses 2:2), hace una pausa, como suele hacerlo, para honrarlo aún más (Colosenses 2:3): «En él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento». Ya había dicho que toda la plenitud habita en Cristo (Colosenses 1:19), y aquí señala especialmente a su sabiduría y conocimiento. En Cristo hay una plenitud de sabiduría porque él ha revelado perfectamente a las personas la voluntad de Dios. Estos tesoros están escondidos, no para mantenerlos lejos de nosotros, sino para nosotros, en Cristo. Si queremos ser sabios y tener entendimiento, debemos acudir a él. Debemos extraer de la reserva que está guardada para nosotros en él y utilizar los tesoros escondidos en él. Él es la sabiduría de Dios, y Dios hizo que él fuera nuestra sabiduría (Colosenses 1:24; Colosenses 1:30).
Pablo expresa nuevamente su preocupación por ellos de otra manera (Colosenses 2:5): «Aunque estoy ausente de ustedes en cuerpo, estoy con ustedes en espíritu, y me alegro al ver su buen orden y la firmeza de su fe en Cristo». Podemos estar presentes en espíritu con iglesias y cristianos con quienes no estamos físicamente, porque la comunión de los creyentes es espiritual. Pablo había escuchado que los colosenses vivían con orden y firmeza. Aunque nunca los había visto, podía imaginarse entre ellos y alegrarse por su buena conducta.
La vida ordenada y la fe firme de los cristianos les producen gozo a quienes sirven como ministros. Se alegran cuando ven buen orden y una firme adhesión a la enseñanza cristiana. Y cuanto más firme sea nuestra fe en Cristo, mejor ordenada estará toda nuestra vida. Vivimos y caminamos por fe (2 Corintios 5:7; Hebreos 10:38).
De este capítulo
Colosenses 2:2
"Lucho para que ellos reciban ánimo en su corazón, permanezcan unidos en amor y sean enriquecidos con un entendimiento perfecto que les permita comprender el designio secreto de Dios, que es Cristo mismo;"
Colosenses 2:3
"pues en él están encerradas todas las riquezas de la sabiduría y del conocimiento."
Colosenses 2:4
"Les digo esto a ustedes para que nadie los engañe con palabras seductoras."
Colosenses 2:5
"Pues aunque no estoy presente entre ustedes en persona, sí lo estoy en espíritu, y me alegra ver el orden que tienen y la firmeza con que mantienen su fe en Cristo."
Colosenses 2:6
"Por eso, puesto que han recibido a Jesucristo como su Señor, deben vivir como quienes pertenecen a Cristo,"
Colosenses 2:7
"profundamente arraigados en él, firmemente establecidos en él por la fe, tal como se les enseñó, y dando siempre gracias a Dios."
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