Versículo destacado
Efesios 1:15 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
Por eso, como sé que ustedes tienen fe en el Señor Jesús y amor por todo el pueblo santo,
Efesios 1:15
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
15 Por eso, como sé que ustedes tienen fe en el Señor Jesús y amor por todo el pueblo santo,
16 no dejo de dar gracias a Dios por ustedes y de recordarlos en mis oraciones.
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Hemos llegado ahora a la parte final de este capítulo: la ferviente oración de Pablo a Dios por los efesios. Debemos orar por las personas por quienes damos gracias a Dios. Primero, Pablo bendice a Dios por lo que ya había hecho por ellos y luego le pide que haga aún más. Da gracias por las bendiciones espirituales y ora por recibir más de ellas, porque Dios ha decidido concederlas como respuesta a la oración.
Dios ha guardado estas bendiciones espirituales para nosotros en las manos de su Hijo, el Señor Jesús. Pero también ha dispuesto que las recibamos mediante la oración. No participamos de ellas más allá de lo que reclamamos por fe y oración. Una de las razones por las que Pablo oraba por los efesios era el buen testimonio que había escuchado de ellos, especialmente acerca de su fe en el Señor Jesús y de su amor por todos los santos, es decir, por todo el pueblo de Dios (Efesios 1:15). La fe en Cristo y el amor por los santos deben ir unidos a toda otra gracia.
El amor por los santos, simplemente porque pertenecen a Cristo, debe incluir el amor por Dios. Quienes aman a los santos por ser santos aman a todos los santos, incluso cuando algunos son débiles en la gracia, tienen poca importancia ante el mundo o son difíciles de tratar. Otra razón para orar era que ya habían recibido las arras de la herencia, es decir, el primer pago o la garantía de lo que habría de venir. Esto se sugiere en la palabra «por eso» del pasaje. Alguien podría pensar: «Si ya tienen la garantía, deben estar satisfechos y no necesitan más cuidado». Pero Pablo responde exactamente lo contrario: «Por eso no dejo de dar gracias por ustedes y de mencionarlos en mis oraciones» (Efesios 1:16).
Mientras da gracias a Dios por haberles dado el Espíritu, también sigue orando para que Dios les dé más del Espíritu y una medida mayor de su obra (Efesios 1:17). Incluso los mejores cristianos necesitan oración. Cuando escuchamos cosas buenas acerca de nuestros amigos cristianos, debemos sentirnos comprometidos a pedirle a Dios que los ayude a crecer y a aumentar cada vez más.
¿Qué pide Pablo a favor de los efesios? No pide que sean librados de la persecución, ni riquezas, honores o placeres en este mundo. Lo principal por lo que ora es que su entendimiento sea abierto y que su conocimiento crezca y se profundice. Se refiere a un conocimiento práctico y real, no solo a una idea en la mente. Las gracias y los consuelos del Espíritu llegan al alma por medio de la luz del entendimiento.
Satanás obra de manera opuesta. Obtiene poder por medio de los sentidos y las pasiones. Cristo ejerce su poder por medio del entendimiento. Este conocimiento debe proceder del Dios de nuestro Señor Jesucristo, quien también es el Padre de gloria (Efesios 1:17). El Señor es un Dios de conocimiento, y ningún conocimiento verdadero que salva procede de otra fuente. Por eso debemos buscarlo en él. Él es el Padre de gloria: toda gloria le pertenece y él es la fuente de toda la gloria que sus santos tienen ahora o tendrán después.
Dios da conocimiento al dar el Espíritu de conocimiento, porque el Espíritu Santo enseña a los santos y les concede sabiduría y revelación. Podemos tener la revelación del Espíritu en la Palabra, pero eso no nos beneficiará si no tenemos también la sabiduría del Espíritu en el corazón. Si el mismo Espíritu que dio las Escrituras no quita el velo de nuestro corazón y no nos ayuda a entenderlas y ponerlas en práctica, no recibiremos de ellas un verdadero beneficio. Pablo pide el conocimiento de Cristo, o el reconocimiento de Cristo: no solo estudiar a Cristo y lo relacionado con él, sino responder obedientemente a su autoridad, con la ayuda del Espíritu de sabiduría y de revelación.
Este conocimiento comienza en la mente. Pablo ora para que los ojos del entendimiento de ellos sean abiertos e iluminados (Efesios 1:18). Quienes ya tienen algo de luz en las cosas de Dios todavía necesitan más. Su conocimiento debe hacerse más claro, exacto y real en la experiencia. Los cristianos no deben conformarse únicamente con sentimientos cálidos. También deben procurar tener una mente clara y esforzarse por ser cristianos conocedores y reflexivos.
Luego Pablo menciona tres cosas que desea que conozcan más profundamente. Primero, quiere que conozcan la esperanza a la que Dios los ha llamado (Efesios 1:18). El cristianismo es nuestro llamamiento, porque Dios nos ha llamado a él. Hay esperanza en este llamamiento, porque cuando las personas tratan con Dios deben confiar en él respecto de lo que todavía no pueden ver. Es bueno comprender la esperanza que corresponde a nuestro llamamiento, los grandes privilegios que tiene el pueblo de Dios y el futuro que espera recibir de él y del cielo. Ese conocimiento nos ayuda a ser más fieles, pacientes y firmes en la vida cristiana.
Segundo, quiere que conozcan las riquezas de la gloria de la herencia de Dios en los santos. Además de la herencia celestial preparada para los santos, también existe una herencia presente en los santos, porque la gracia es la gloria ya comenzada y la santidad es la felicidad que empieza a florecer. Hay una gloria en esta herencia, una gloria rica y de gran valor, que hace al cristiano más honorable y excelente que quienes lo rodean. Es bueno conocer esto por experiencia y comprender los principios, los gozos y el poder de la vida espiritual. Esto también puede referirse a la gloriosa herencia entre los santos en el cielo, donde Dios manifiesta la plenitud de sus riquezas para hacerlos felices y gloriosos. Cualquiera que sea el sentido exacto, incluso probar un poco de esto en la tierra es profundamente deseable y deleitoso.
Por eso, procuremos conocer todo lo posible del cielo mediante la lectura, la meditación y la oración. Cuanto más conozcamos de él, más anhelaremos estar allí. Tercero, Pablo quiere que conozcan la incomparable grandeza del poder de Dios para con los que creen (Efesios 1:19). Creer de manera práctica en la completa suficiencia de Dios y en el poder de su gracia es absolutamente necesario para caminar con él de manera cercana y constante. Es algo precioso conocer por experiencia el poder extraordinario de la gracia, que inicia y sostiene la obra de la fe en nuestra alma. No es poca cosa llevar a una persona a creer en Cristo, a confiarlo todo a la justicia de Cristo y a esperar la vida eterna. Solo el poder todopoderoso puede producir eso en nosotros.
Pablo habla aquí con gran amplitud y fuerza, pero aun así parece quedarse sin palabras. Quiere expresar la grandeza incomparable del poder de Dios, el mismo poder que Dios mostró cuando levantó a Cristo de entre los muertos (Efesios 1:20).
Esa fue, en efecto, la gran prueba de la verdad del evangelio ante el mundo. Pero la manifestación de esa verdad en nosotros —nuestra santificación, es decir, el hecho de ser hechos santos, y nuestro levantamiento de la muerte del pecado para vivir conforme a la resurrección de Cristo— es la gran prueba para nosotros. Esto no puede demostrarle el evangelio a alguien que no sabe nada de él; para esa persona, la resurrección de Cristo es la prueba. Pero cuando podemos hablar desde la experiencia, como los samaritanos, y decir: «Nosotros mismos lo hemos oído y hemos experimentado un cambio poderoso en el corazón», entonces podemos afirmar con plena confianza: «Ahora creemos y sabemos que este es el Cristo, el Hijo de Dios».
Muchos entienden que aquí el apóstol habla del gran poder que Dios usará para levantar los cuerpos de los creyentes a la vida eterna. Es el mismo poder extraordinario que mostró en Cristo cuando lo levantó de entre los muertos. Qué deseable es llegar finalmente a conocer ese poder al ser levantados por él de la tumba para recibir la vida eterna.
Después de decir algo acerca de Cristo y de su resurrección, el apóstol se aparta brevemente de su tema principal para hablar con mayor honor del Señor Jesús y de su exaltación. Él está sentado a la derecha del Padre en los lugares celestiales, como dice Efesios 1:20-21. Jesucristo está por encima de todo y tiene autoridad sobre todo; todas las cosas están sujetas a él. Toda la gloria del mundo celestial y todos los poderes de ambos mundos le pertenecen por completo.
El Padre puso todas las cosas bajo sus pies, como había prometido en Salmo 110:1. Toda criatura está sujeta a él. Todas deben obedecerlo sinceramente o caer bajo el peso de su gobierno y recibir de él su juicio. Dios lo dio como cabeza sobre todas las cosas. Esto fue un regalo para Cristo, considerado como Mediador, es decir, como aquel que se coloca entre Dios y las personas, porque recibió este gobierno y este cuerpo que le pertenece. También fue un regalo para la iglesia, porque ella recibió una cabeza con semejante poder y autoridad.
Dios lo dio como cabeza sobre todas las cosas. Le dio todo poder en el cielo y en la tierra. El Padre ama al Hijo y ha puesto todas las cosas en sus manos. Pero lo que produce mayor consuelo es que él es cabeza sobre todas las cosas para beneficio de la iglesia. Se le ha dado todo poder para dirigir cada asunto del gobierno de Dios de una manera que sirva a los propósitos de su gracia para la iglesia. Con esto podemos responder a los mensajeros de las naciones y decir que el Señor ha establecido a Sion.
El mismo poder que sostiene al mundo sostiene a la iglesia. Podemos tener la certeza de que él ama a su iglesia, porque es su cuerpo, su cuerpo espiritual, y él cuidará de ella. La iglesia es la plenitud de aquel que lo llena todo en todo. Jesucristo lo llena todo en todo, es decir, suple todo lo que les falta a todos sus miembros, llenándolos con su Espíritu e incluso con toda la plenitud de Dios, como dice Efesios 3:19. Sin embargo, la iglesia también es llamada su plenitud, porque Cristo, como Mediador, no estaría completo sin tener una iglesia. ¿Cómo podría ser rey si no tuviera un reino? Por eso, esto honra a Cristo como Mediador: la iglesia es su plenitud.
De este capítulo
Efesios 1:1
"Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, saluda a quienes pertenecen al pueblo santo en la ciudad de Éfeso y, como creyentes, están unidos a Cristo Jesús."
Efesios 1:2
"Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo derramen sobre ustedes su gracia y su paz."
Efesios 1:3
"Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque en Cristo nos ha bendecido en los cielos con toda clase de bendiciones espirituales."
Efesios 1:4
"Dios nos escogió en Cristo antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos y sin defecto en su presencia. Por su amor,"
Efesios 1:5
"nos había destinado a ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, hacia el cual nos ordenó, conforme a la determinación bondadosa de su voluntad."
Efesios 1:6
"Hizo esto para que alabemos siempre a Dios por su gloriosa bondad, con la cual nos bendijo por medio de su amado Hijo."
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