Versículo destacado
2 Reyes 3:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" En el año dieciocho del reinado de Josafat en Judá, Joram, hijo de Ahab, comenzó a reinar sobre Israel y reinó en Samaria durante doce años. "
2 Reyes 3:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 En el año dieciocho del reinado de Josafat en Judá, Joram, hijo de Ahab, comenzó a reinar sobre Israel y reinó en Samaria durante doce años.
2 Sus hechos fueron malos a los ojos del Señor, aunque no tanto como los de su padre y su madre, pues quitó la piedra sagrada de Baal que su padre había hecho.
3 Sin embargo, cometió los mismos pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, con los cuales había hecho pecar a Israel.
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Joram, hijo de Acab y hermano de Ocozías, ocupaba ahora el trono de Israel. Era un hombre malo, pero el relato menciona dos aspectos en los que fue mejor que la mayoría de los miembros de su familia.
Primero, quitó los ídolos de su padre. Aunque siguió haciendo mucho mal, no llegó al mismo extremo que Acab y Jezabel, sus padres (2 Reyes 3:2). Era malo, pero no tan malo como podría haber sido, tal como Salomón habla de quienes llegan a ser demasiado malvados (Eclesiastés 7:17). Tal vez Josafat, al emparentar su familia con la casa de Acab, había contribuido a que la casa de Acab fuera un poco mejor, aunque perjudicó a la suya. Joram había visto cómo su padre y su hermano fueron destruidos por adorar a Baal, y tomó en cuenta las advertencias de los juicios de Dios. Por eso retiró la imagen de Baal y decidió adorar únicamente al Dios de Israel y consultar solo a sus profetas.
Aun así, esta reforma fue débil. No libró de la destrucción a la familia de Acab, porque ese juicio llegó en los mismos días de Joram y cayó inmediatamente sobre él (2 Reyes 9:24). La razón era que la culpa de la familia ya había llegado a su colmo. La reforma de Joram fue casi insignificante. Solo quitó la imagen de Baal que su padre había hecho, probablemente para agradar a Josafat, quien de otro modo no se habría aliado con él, así como no había querido aliarse con su hermano (1 Reyes 22:49). Pero no destruyó la adoración de Baal entre el pueblo, pues más tarde Jehú la encontró todavía muy extendida (2 Reyes 10:19). Estuvo bien que reformara su propia casa, pero debió usar su poder para reformar todo el reino.
Cuando quitó la imagen de Baal, conservó la adoración de los becerros, la política pecaminosa que Jeroboam había establecido (2 Reyes 3:3). No se apartó de ella porque era uno de los apoyos políticos que mantenían divididos a los dos reinos. El arrepentimiento verdadero no se demuestra abandonando solo los pecados que nos cuestan algo, mientras nos aferramos a los que nos benefician. Además, Joram simplemente puso la imagen a un lado por un tiempo, en vez de hacerla pedazos como debía. La conservó, como si pudiera necesitarla después, y Jezabel, por razones de Estado, estaba dispuesta a honrar a Baal en privado.
Segundo, hizo lo que pudo para recuperar lo que su hermano había perdido. Tenía más rasgos de la religión de un israelita que su padre, y más espíritu de rey que su hermano. Moab se rebeló contra Israel poco después de la muerte de Acab (2 Reyes 1:1). No leemos que Ocozías haya intentado castigarlos ni recuperar el territorio. Simplemente renunció al derecho de Israel en vez de asumir la carga, el esfuerzo y el peligro de una guerra. Esa debilidad fue aún peor porque el tributo de Moab era una parte importante de los ingresos de Israel: cien mil corderos y cien mil carneros (2 Reyes 3:4). En aquellos días, la riqueza de los reyes consistía más a menudo en ganado que en monedas. También consideraban apropiado conocer personalmente la condición de sus rebaños y manadas, pues, como dice Salomón, una corona no dura para siempre de una generación a la siguiente (Proverbios 27:23-24). Los impuestos se pagaban más con productos de la tierra que con dinero, lo cual aliviaba la carga del pueblo, ayudara o no al rey.
La rebelión de Moab fue una gran pérdida para Israel, pero Ocozías permaneció cómodamente sentado, sin hacer nada. Sin embargo, la abertura en la habitación alta de su casa resultó ser tan mortal para él como cualquier campo de batalla (2 Reyes 1:2). Cuando aquella celosía se rompió, llevó a la sala del trono a un hombre más activo, uno que no permitiría que Moab se fuera sin hacer al menos un esfuerzo por conservarlo.
De este capítulo
2 Reyes 3:2
"Sus hechos fueron malos a los ojos del Señor, aunque no tanto como los de su padre y su madre, pues quitó la piedra sagrada de Baal que su padre había hecho."
2 Reyes 3:3
"Sin embargo, cometió los mismos pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, con los cuales había hecho pecar a Israel."
2 Reyes 3:4
"Mesá, rey de Moab, se dedicaba a criar ovejas y tenía que entregar como tributo al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con su lana."
2 Reyes 3:5
"Pero cuando Ahab murió, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel."
2 Reyes 3:6
"Entonces el rey Joram salió de Samaria y pasó revista a todo el ejército de Israel."
2 Reyes 3:7
"Luego mandó decir al rey de Judá: «El rey de Moab se ha rebelado contra mí. ¿Quieres acompañarme a luchar contra él?» El rey de Judá respondió: Te acompañaré, pues yo, al igual que mi ejército y mi caballería, estamos contigo y con tu gente."
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