Versículo destacado

2 Reyes 11:13 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Español

" Cuando Atalía oyó las aclamaciones de los guardias y de la gente, fue al templo del Señor, donde estaban todos. "

2 Reyes 11:13

menu_book El versículo en contexto

11 Los guardias ocuparon sus puestos, desde el ala derecha hasta el ala izquierda del templo y alrededor del altar, cada cual con su arma en la mano para proteger al rey.

12 Entonces Joiadá sacó al hijo del rey, le puso la corona y las insignias reales y, después de derramar aceite sobre él, lo proclamó rey. Luego todos aplaudieron y gritaron: «¡Viva el rey!»

13 Cuando Atalía oyó las aclamaciones de los guardias y de la gente, fue al templo del Señor, donde estaban todos.

14 Vio allí al rey, de pie junto a la columna, según era la costumbre. A su lado estaban los jefes y la banda de música, y la gente estaba muy alegre y tocaba trompetas. Entonces Atalía rasgó sus vestidos y gritó: —¡Traición! ¡Traición!

15 Pero el sacerdote Joiadá ordenó a los capitanes que estaban al mando del ejército: —¡Sáquenla de entre las filas y pasen a cuchillo al que la siga! Como el sacerdote había ordenado que no la mataran en el templo del Señor,

auto_stories

Explora estudios bíblicos guiados

Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor

Micro-Study 5 días

Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)

Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.

Vista previa de la sesión 1:

Dichosos los humildes

schedule 6 min

Micro-Study 5 días

Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)

Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.

Vista previa de la sesión 1:

El cuidado del Pastor

schedule 5 min

lock_open Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones

person_add Crear cuenta gratis

auto_stories Comentario de Bible Guided

Podemos suponer que, una vez concluida la coronación del rey, el plan era ir a buscar a Atalía y pedirle cuentas por sus asesinatos, la usurpación del poder y su cruel gobierno. Pero, al igual que su madre Jezabel, ella les evitó esa molestia. Salió a su encuentro y corrió hacia su propia destrucción.

Primero, al oír el ruido, se acercó atemorizada para ver qué estaba sucediendo (2 Reyes 11:13). Joiada y sus seguidores habían comenzado en silencio, pero ahora que eran fuertes, dejaron claro lo que estaban haciendo. Parece que Atalía gozaba de poco respeto, pues ni siquiera le habían advertido de ese audaz movimiento antes de que lo oyera con sus propios oídos. Si la conspiración se hubiera descubierto antes, quizá habría podido detenerse; pero ahora era demasiado tarde. Es extraño que, al oír el ruido, fuera tan insensata como para ir ella misma y, por lo que podemos deducir, hacerlo sola. Seguramente no estaba tan abandonada que nadie pudiera ir a buscarla o acompañarla. Más bien, el miedo y la ira habían nublado tanto su mente que actuó dominada por una furia impotente. A quienes Dios se propone destruir, primero los hace necios.

Después, al ver lo que estaba sucediendo, pidió ayuda a gritos. Vio que el lugar del rey junto a la columna estaba ocupado por alguien a quien los príncipes y el pueblo honraban (2 Reyes 11:14), y tuvo que darse cuenta de que su poder había llegado a su fin. Comprendió que su gobierno había sido tomado por la fuerza, y esa escena la llevó a rasgarse la ropa como alguien fuera de sí y a gritar: «¡Traición! ¡Traición! ¡Vengan a ayudarme contra los traidores!». Josefo dice que también pidió que mataran al hombre que ocupaba el lugar del rey. Lo que en realidad era el acto supremo de justicia fue presentado como el mayor de los crímenes. Ella misma era la peor traidora, pero fue la primera y la más estridente en gritar: «¡Traición!». Quienes son más culpables suelen ser los primeros en acusar a los demás.

Por último, Joiada ordenó que la mataran por idólatra, usurpadora y enemiga de la paz pública. Se tuvo cuidado de que no la mataran dentro del templo ni en ninguno de sus patios, por respeto a ese lugar santo, que no debía mancharse con sangre humana, aun cuando esa sangre se derramara justamente. También se ordenó que muriera cualquiera que la defendiera: «Si alguien la sigue para protegerla o rescatarla, y alguno de sus servidores permanece leal a ella y se niega a ponerse de parte de su rey legítimo, mátenlo a espada, pero solo si la sigue ahora» (2 Reyes 11:15). Conforme a estas órdenes, ella intentó escapar por el camino trasero hacia el palacio, pasando por los establos, pero la persiguieron y allí la mataron (2 Reyes 11:16). Así perezcan tus enemigos, Señor. Haz que la mujer sanguinaria beba la violencia que merecía, porque era digna de ella.

IA cristiana que tiene en cuenta tu denominación

Aplica 2 Reyes 11:13 a tu vida hoy

Recibe orientación basada en las Escrituras, consciente de tu denominación y personalizada para tu situación.

1 Haz tu pregunta arrow_forward 2 Considera tu tradición arrow_forward 3 Aplica las Escrituras

✓ No necesitas tarjeta de crédito • ✓ 100 % privado • ✓ Obtén 30 créditos gratis para comenzar

De este capítulo

Oración diaria

Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria

Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.

Gratis. Cancela tu suscripción cuando quieras. Nunca compartimos tu correo electrónico.

Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.

Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.