Versículo destacado
2 Reyes 11:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Cuando Atalía, madre de Ocozías, supo que su hijo había muerto, fue y eliminó a toda la familia real. "
2 Reyes 11:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Cuando Atalía, madre de Ocozías, supo que su hijo había muerto, fue y eliminó a toda la familia real.
2 Pero Joseba, hija del rey Joram y hermana de Ocozías, apartó a Joás, hijo de Ocozías, de los otros hijos del rey a quienes estaban matando, y lo escondió de Atalía, junto con su nodriza, en un dormitorio. Así que no lo mataron,
3 y Joás estuvo escondido con su nodriza en el templo del Señor durante seis años. Mientras tanto, Atalía gobernó el país.
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Dios le había prometido a David que su familia continuaría. La Escritura llama a esa promesa la «lámpara» de su rey ungido. Esa promesa resalta todavía más aquí, porque acabamos de ver cómo una casa real tras otra fue exterminada. La lámpara prometida a David casi se apagó, pero Dios la mantuvo encendida de manera maravillosa.
Primero, estuvo a punto de extinguirse por la cruel furia de Atalía, la reina madre. Cuando supo que su hijo Ocozías había muerto a manos de Jehú, se levantó y destruyó a toda la descendencia real, a todos los que sabía que tenían alguna relación con el trono (2 Reyes 11:1). Su esposo Joram ya había matado a todos sus hermanos, los hijos de Josafat (2 Crónicas 21:4). Los árabes habían matado a todos los hijos de Joram excepto a Ocozías (2 Crónicas 22:1), y Jehú también había matado a Ocozías y a todos sus hijos (2 Crónicas 22:8). Nunca se había derramado tanta sangre real con tanta facilidad. Dichosos los de origen humilde, que viven lejos de la envidia y de las rivalidades.
Como si todo aquello fuera poca cosa, Atalía destruyó al resto de la familia real. Es impactante que una mujer —y una que había sido hija, esposa y madre de reyes— pudiera ser tan cruel con su propia familia. Lo hizo por dos razones. Primero, la impulsaba la ambición: quería el poder y pensaba que solo podía obtenerlo matando a todo posible rival, incluso a los bebés y a los niños de pecho que algún día podrían reinar después de ella. Segundo, actuó con enojo contra Dios. Como la casa de Acab había sido destruida, incluido su hijo Ocozías por pertenecer a esa familia, parece que intentó vengarse destruyendo la casa de David y cortando su descendencia, oponiéndose abiertamente a la promesa de Dios de mantenerla con vida. Pero fue un intento necio, porque nadie puede deshacer lo que Dios ha planeado. Por lo general, se piensa que una abuela ama profundamente a sus nietos; sin embargo, la propia madre de Ocozías se convirtió en la asesina de sus nietos, aun cuando eran bebés indefensos que más necesitaban de su cuidado. Atalía fue verdaderamente una mujer malvada (2 Crónicas 24:7), hija de la misma Jezabel. Aun así, Dios fue justo al juzgar los pecados de Joram y Ocozías, esas ramas indignas de la casa de David, al traer calamidad sobre sus hijos.
En segundo lugar, Dios preservó la línea real mediante el cuidado fiel de una de las hijas de Joram, que estaba casada con el sacerdote Joiada. Ella tomó en secreto a uno de los hijos del rey, Joás, y lo escondió (2 Reyes 11:2, 3). Fue como un tizón arrebatado del fuego. No se nos dice cuántos fueron asesinados, pero parece que nadie notó a este niño cuando estaba en brazos de su nodriza, o que no lo buscaron, o al menos no lograron encontrarlo. Quien lo rescató fue su propia tía, hija del malvado Joram. Con frecuencia, Dios levanta protectores para aquellos a quienes se propone proteger.
El lugar seguro fue la casa del Señor, en una de las habitaciones relacionadas con el templo, un lugar que Atalía difícilmente visitaría. Al llevarlo allí, su tía lo puso bajo el cuidado especial de Dios y lo escondió por fe, tal como Moisés había sido escondido. Así se cumplieron las palabras de David: «Él me esconderá en su refugio» (Salmo 27:5). Fue apropiado que Joás reparara después la casa del Señor, porque primero había sido un refugio para él. La promesa hecha a David descansaba entonces en un solo niño, y aun así no fracasó. De la misma manera, Dios preservará una familia espiritual para el Hijo de David, es decir, para Cristo. Aunque ese pueblo a veces quede reducido a muy pocos, sea humillado y parezca casi perdido, permanecerá con vida hasta el fin de los tiempos: en ocasiones estará escondido y no será visto, pero estará seguro bajo la protección de Dios.
También fue un acto especial de la providencia que el malvado rey Joram diera a su hija en matrimonio a Joiada, un sacerdote fiel a Dios. Algunos quizá pensaron que estaba por debajo de la dignidad de la familia real casar a una hija con un siervo de Dios, pero aquel matrimonio resultó ser una unión bendecida. Se convirtió en el medio para salvar a la familia real de la ruina, porque el lugar de Joiada en el templo le permitió a ella esconder al niño, y la posición de ella dentro de la familia real le permitió a él colocarlo en el trono. Aquí vemos la sabiduría y el cuidado de la providencia de Dios, que prepara aquello que se propone hacer. También vemos las bendiciones que las familias acumulan cuando casan a sus hijos con personas sabias y buenas.
De este capítulo
2 Reyes 11:2
"Pero Joseba, hija del rey Joram y hermana de Ocozías, apartó a Joás, hijo de Ocozías, de los otros hijos del rey a quienes estaban matando, y lo escondió de Atalía, junto con su nodriza, en un dormitorio. Así que no lo mataron,"
2 Reyes 11:3
"y Joás estuvo escondido con su nodriza en el templo del Señor durante seis años. Mientras tanto, Atalía gobernó el país."
2 Reyes 11:4
"Al séptimo año, Joiadá mandó llamar a los capitanes, a los quereteos y a los guardias, y los hizo entrar en el templo del Señor, donde él estaba. Allí hizo con ellos un pacto bajo juramento y les mostró al príncipe Joás."
2 Reyes 11:5
"Luego les ordenó: Esto es lo que van a hacer ustedes: una tercera parte de ustedes estará de guardia en el palacio el sábado;"
2 Reyes 11:6
"otra tercera parte estará en la puerta de Sur; y la otra tercera parte, en la puerta posterior del cuartel de la guardia. Así cubrirán ustedes por turnos la guardia del palacio."
2 Reyes 11:7
"Ahora bien, las dos secciones que salen de guardia el sábado montarán guardia en el templo del Señor, junto al rey."
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