Versículo destacado
1 Timoteo 1:18 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Timoteo, hijo mío, te doy este encargo para que pelees la buena batalla, conforme a las palabras proféticas pronunciadas anteriormente sobre ti. "
1 Timoteo 1:18
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
16 Pero Dios tuvo misericordia de mí para que Jesucristo mostrara en mí toda su paciencia. Así llegué a ser ejemplo de los que habrían de creer en él para obtener la vida eterna.
17 ¡Honor y gloria para siempre al Rey eterno, al inmortal, invisible y único Dios! Amén.
18 Timoteo, hijo mío, te doy este encargo para que pelees la buena batalla, conforme a las palabras proféticas pronunciadas anteriormente sobre ti.
19 Con fe y buena conciencia. Algunos, por no haber hecho caso a su conciencia, han fracasado en su fe.
20 Esto les ha sucedido a Himeneo y Alejandro, a quienes he entregado a Satanás para que aprendan a no decir cosas ofensivas contra Dios.
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Aquí Pablo encarga a Timoteo que continúe su obra con valor y firmeza (1 Timoteo 1:18). El evangelio es un encargo confiado a los ministros. Ellos son responsables de enseñarlo correctamente, de acuerdo con su verdadero significado y con el propósito de su gran Autor, Jesucristo. Al parecer, ya se habían pronunciado profecías acerca de Timoteo, en las que se decía que sería apartado para el ministerio y que llegaría a ser útil y respetado en él. Pablo usa esas palabras para animarlo y poner este encargo en sus manos.
El ministerio es una guerra: una buena batalla contra el pecado y Satanás. Los ministros sirven bajo la bandera del Señor Jesús, quien es el Capitán de nuestra salvación (Hebreos 2:10). De manera especial, han sido llamados a defender su causa y a enfrentarse a sus enemigos. Por eso deben pelear esta buena batalla con diligencia y valor, aun cuando enfrenten oposición y desánimo. Las buenas expectativas que otros tienen de nosotros también deberían impulsarnos a servir con fidelidad, tal como Timoteo fue animado por las profecías acerca de él.
Pablo también le recuerda a Timoteo que conserve tanto la fe como una buena conciencia, porque ambas cosas van juntas (1 Timoteo 1:19). Si alguien desecha una buena conciencia, pronto naufragará en la fe. Debemos vivir guiados por una conciencia renovada e iluminada, y mantenerla limpia de toda ofensa (Hechos 24:16). Una conciencia que no está corrompida por el vicio o el pecado ayuda a mantenernos firmes en la fe. Debemos cuidar ambas cosas, porque el misterio de la fe debe conservarse con una conciencia limpia (1 Timoteo 3:9).
Luego Pablo menciona a dos hombres, Himeneo y Alejandro, que habían profesado la fe cristiana, pero después la abandonaron. Dice que los entregó a Satanás; es decir, los trató como pertenecientes al reino de Satanás y, según algunos piensan, incluso ejerció un poder apostólico especial para permitir que Satanás los afligiera, a fin de que aprendieran a no blasfemar, es decir, a no hablar contra la verdad y los caminos de Cristo. El propósito principal de la disciplina más severa de la iglesia en los primeros tiempos era detener la expansión del pecado y llevar al pecador al arrepentimiento. En este caso, se hizo para la destrucción de la carne, a fin de que el espíritu pudiera ser salvo en el día del Señor Jesús (1 Corintios 5:5).
Quienes aman servir a Satanás son entregados con justicia al poder de Satanás. Dios también puede usar medios opuestos para alcanzar sus propósitos. Himeneo y Alejandro fueron entregados a Satanás para que aprendieran a no blasfemar, aunque esperaríamos que Satanás les enseñara a blasfemar aún más. Las personas que han desechado una buena conciencia y han naufragado en la fe no se detendrán ante nada, ni siquiera ante la blasfemia. Por eso, si queremos mantenernos lejos de la blasfemia, debemos aferrarnos a la fe y a una buena conciencia, porque una vez que soltamos nuestro dominio sobre ellas, no podemos saber hasta dónde llegaremos.
De este capítulo
1 Timoteo 1:1
"Pablo, apóstol de Cristo Jesús, enviado por mandato de Dios nuestro Salvador y de Cristo Jesús, nuestra esperanza,"
1 Timoteo 1:2
"saluda a Timoteo, verdadero hijo en la fe. Que Dios nuestro Padre y Cristo Jesús nuestro Señor derramen sobre ti su gracia, su misericordia y su paz."
1 Timoteo 1:3
"Como ya te rogué cuando me fui a la región de Macedonia, quédate en Éfeso para ordenar a ciertas personas que no enseñen ideas falsas"
1 Timoteo 1:4
"ni presten atención a cuentos y cuestiones interminables acerca de los antepasados. Estas cosas solo llevan a la discusión y no ayudan a conocer el designio de Dios, que se vive en la fe."
1 Timoteo 1:5
"El propósito de esa orden es que nos amemos unos a otros con el amor que proviene de un corazón limpio, de una buena conciencia y de una fe sincera."
1 Timoteo 1:6
"Algunos se han desviado de esto y se han perdido en discusiones inútiles."
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