Versículo destacado
1 Juan 3:23 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Y su mandamiento es que creamos en su Hijo Jesucristo y que nos amemos unos a otros como él nos mandó. "
1 Juan 3:23
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
21 Queridos hermanos, si nuestro corazón no nos acusa, tenemos confianza delante de Dios;
22 y él nos dará todo lo que le pidamos, porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
23 Y su mandamiento es que creamos en su Hijo Jesucristo y que nos amemos unos a otros como él nos mandó.
24 Los que obedecen sus mandamientos viven en él, y él vive en ellos. Y en esto sabemos que él vive en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado.
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El apóstol acaba de hablar de guardar los mandamientos de Dios y de agradarle como características de quienes tienen sus oraciones escuchadas. Ahora muestra en qué consisten principalmente esos mandamientos: creer en el nombre de su Hijo Jesucristo y amarnos unos a otros, tal como él nos dio el mandamiento (1 Juan 3:23).
Creer en el nombre de Jesucristo significa mucho más que afirmar que estamos de acuerdo con ciertos hechos acerca de él. En primer lugar, significa conocer quién es él conforme a su nombre: reconocerlo como el Hijo de Dios y el Salvador ungido del mundo. Jesús dijo que todo el que ve al Hijo y cree en él puede tener vida eterna (Juan 6:40). En segundo lugar, significa reconocer en nuestra mente y conciencia que él es perfectamente idóneo para realizar por completo la obra de salvarnos para la eternidad. En tercer lugar, significa acudir a él y descansar en él como nuestro Redentor, quien nos reconcilia con Dios. En cuarto lugar, significa confiar plenamente en él y depender de él para el cumplimiento completo de su obra salvadora.
Esta fe es necesaria para cualquiera que desee orar con poder delante de Dios, porque nos acercamos al Padre por medio del Hijo. Por su gracia y su justicia, el Padre nos acepta (Efesios 1:6). Por la obra redentora que realizó, recibimos todas las bendiciones que pedimos. Por su intercesión, al defendernos y ayudarnos, nuestras oraciones son escuchadas y respondidas. Por eso, este primer mandamiento debe estar presente en todos los que adoran a Dios de manera aceptable.
La segunda parte del mandamiento es que nos amemos unos a otros, tal como él nos dio el mandamiento (1 Juan 3:23). El mandamiento de Cristo debe permanecer siempre delante de nuestros ojos. El amor cristiano debe llenar nuestro corazón cuando acudimos a Dios en oración. Por esa razón, debemos recordar que nuestro Señor nos llama a perdonar a quienes nos ofenden (Mateo 6:14) y a hacer las paces con aquellos a quienes hemos ofendido (Mateo 5:23-24). Así como Dios ha anunciado desde el cielo su buena voluntad hacia las personas, quienes se acercan a Dios y anhelan el cielo deben llevar buena voluntad en el corazón, especialmente hacia los demás creyentes.
El apóstol también muestra el resultado bendito de obedecer estos mandamientos. Quienes los obedecen disfrutan de comunión con Dios. Todo el que guarda sus mandamientos, especialmente la fe y el amor, vive en Dios, y Dios vive en él (1 Juan 3:24). Vivimos en Dios por medio de una relación correcta con él, de la unión espiritual con él en su Hijo y de una comunión santa con él. Dios vive en nosotros por medio de su palabra, de nuestra fe puesta en él y de la obra de su Espíritu.
Esta también es la manera de reconocer que Dios verdaderamente vive en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado (1 Juan 3:24). La actitud santa y la nueva disposición del corazón que él nos concede, un espíritu de fe en Dios y en Cristo, y de amor a Dios y a las personas, muestran que todo esto proviene de Dios.
De este capítulo
1 Juan 3:1
"Miren cuánto nos ama Dios el Padre: se nos puede llamar hijos de Dios, y lo somos. Por eso, los que son del mundo no nos conocen, pues no han conocido a Dios."
1 Juan 3:2
"Queridos hermanos, ya somos hijos de Dios. Y aunque todavía no se ve lo que seremos después, sabemos que cuando Jesucristo aparezca seremos como él, porque lo veremos tal como es."
1 Juan 3:3
"Y todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, de la misma manera que Jesucristo es puro."
1 Juan 3:4
"Pero todo el que peca hace maldad, porque el pecado es la maldad."
1 Juan 3:5
"Ustedes ya saben que Jesucristo vino al mundo para quitar los pecados y que él no tiene pecado alguno."
1 Juan 3:6
"Así pues, todo el que permanece unido a él no sigue pecando; pero todo el que peca no lo ha visto ni lo ha conocido."
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