Versículo destacado
1 Juan 1:8 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no hay verdad en nosotros; "
1 Juan 1:8
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
6 Si decimos que estamos unidos a él y, al mismo tiempo, vivimos en la oscuridad, mentimos y no practicamos la verdad.
7 Pero si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces hay unión entre nosotros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado.
8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no hay verdad en nosotros;
9 pero si confesamos nuestros pecados, podemos confiar en que Dios, que es justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad.
10 Si decimos que no hemos cometido pecado, hacemos que Dios parezca mentiroso y no hemos aceptado verdaderamente su palabra.
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Aquí el apóstol, después de afirmar que aun quienes participan de esta comunión celestial tienen pecado, respalda esa afirmación mostrando las terribles consecuencias de negarlo. Lo hace de dos maneras.
Si decimos: «No tenemos pecado», nos engañamos, y la verdad no está en nosotros (1 Juan 1:8). Debemos tener cuidado de no engañarnos al negar o justificar nuestros pecados. Cuanto más claramente vemos nuestro pecado, más valoramos la provisión de Dios para remediarlo. Si negamos nuestro pecado, la verdad tampoco está en nosotros, ya sea porque estamos mintiendo contra la verdad o porque la verdad de la fe cristiana no está formando nuestra vida.
El cristianismo es la religión de los pecadores: personas que han pecado y que todavía llevan consigo el pecado, en alguna medida. La vida cristiana es una vida de arrepentimiento continuo, de dolor humilde por el pecado y de darle muerte. También es una vida de fe constante en el Redentor, de gratitud hacia él, de amor por él y de esperanza gozosa mientras esperamos el día de la redención plena. Entonces el creyente será completamente declarado justo, y el pecado desaparecerá para siempre.
Si decimos: «No hemos pecado», hacemos que Dios sea un mentiroso, y su palabra no está en nosotros (1 Juan 1:10). Negar nuestro pecado hace más que engañarnos a nosotros mismos: deshonra a Dios. Pone en duda su veracidad. Él ha dado un testimonio firme tanto acerca del pecado del mundo como contra él.
La propia declaración de Dios fue que no volvería a maldecir la tierra por causa del ser humano, porque la inclinación del corazón humano es mala desde su juventud, como ya lo había mostrado en el juicio del diluvio (Génesis 8:21). Dios también ha mostrado la continua pecaminosidad del mundo al proveer un sacrificio completo y eficaz por el pecado, un sacrificio necesario en todas las épocas. Ha mostrado la continua pecaminosidad de los creyentes al ordenarles que sigan confesando sus pecados y que sigan acercándose con fe a la sangre de ese sacrificio.
Por lo tanto, si decimos que no hemos pecado o que ya no seguimos pecando, la palabra de Dios no está en nosotros. No está en nuestra mente, porque no la conocemos verdaderamente como deberíamos. Tampoco está en nuestro corazón, porque no ejerce sobre nosotros el poder práctico que debería tener.
Luego el apóstol enseña a los creyentes cómo pueden continuar disfrutando del perdón de sus pecados. El deber es este: «Si confesamos nuestros pecados» (1 Juan 1:9). La confesión penitente, es decir, admitir el pecado con humildad y dolor, es la respuesta propia del creyente y el medio por el cual es liberado de la culpa.
El ánimo se encuentra en el carácter de Dios. Él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9). Dios es fiel a su pacto y a su palabra, porque ha prometido perdón a los creyentes penitentes que confiesan sus pecados. Es justo consigo mismo y con su gloria, porque ha provisto un sacrificio de tal valor, y de esta manera su justicia se manifiesta al perdonar a los pecadores.
También es justo con su Hijo, porque lo envió precisamente para realizar esta obra y le prometió que todos los que se acerquen por medio de él serán perdonados por causa de él. «Por su conocimiento», es decir, por la comprensión confiada que el creyente tiene de él, «mi siervo justo justificará a muchos» (Isaías 53:11). Dios también es bondadoso y lleno de gracia; por eso perdonará al que confiesa con humildad todos sus pecados, lo limpiará de la culpa de toda maldad y, con el tiempo, lo librará de su poder y de su práctica.
De este capítulo
1 Juan 1:1
"Les escribimos a ustedes acerca de aquello que ya existía desde el principio, de lo que hemos oído y de lo que hemos visto con nuestros propios ojos. Porque lo hemos visto y lo hemos tocado con nuestras manos. Se trata de la Palabra de vida."
1 Juan 1:2
"Esta vida se manifestó: nosotros la vimos y damos testimonio de ella, y les anunciamos a ustedes esta vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos ha manifestado."
1 Juan 1:3
"Les anunciamos, pues, lo que hemos visto y oído, para que ustedes estén unidos con nosotros, así como nosotros estamos unidos con Dios el Padre y con su Hijo Jesucristo."
1 Juan 1:4
"Escribimos estas cosas para que nuestra alegría sea completa."
1 Juan 1:5
"Este es el mensaje que Jesucristo nos enseñó y que les anunciamos a ustedes: que Dios es luz y que en él no hay ninguna oscuridad."
1 Juan 1:6
"Si decimos que estamos unidos a él y, al mismo tiempo, vivimos en la oscuridad, mentimos y no practicamos la verdad."
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