Versículo destacado
1 Crónicas 20:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" En cierta ocasión, durante la primavera, cuando los reyes acostumbran salir a campaña, Joab organizó una expedición y arrasó el territorio amonita. Avanzó, rodeó a Rabá y la atacó hasta dejarla en ruinas. Mientras tanto, David se quedó en Jerusalén. "
1 Crónicas 20:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 En cierta ocasión, durante la primavera, cuando los reyes acostumbran salir a campaña, Joab organizó una expedición y arrasó el territorio amonita. Avanzó, rodeó a Rabá y la atacó hasta dejarla en ruinas. Mientras tanto, David se quedó en Jerusalén.
2 Después, David tomó de la cabeza de su rey la corona de oro, que tenía piedras preciosas, y descubrió que pesaba treinta y tres kilos; y se la pusieron a David. David también sacó de la ciudad muchísimas cosas de valor,
3 y sacó de allí a la gente que aún quedaba en la ciudad y la puso a trabajar con sierras, trillos de hierro y hachas. David hizo lo mismo con todas las ciudades amonitas y después regresó con todas sus tropas a Jerusalén.
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La derrota del ejército amonita y de sus aliados ya se había descrito en los capítulos anteriores. Aquí leemos acerca de la caída de Rabá, la ciudad principal de su reino (1 Crónicas 20:1); de cómo la corona del rey amonita fue colocada sobre la cabeza de David (1 Crónicas 20:2); y del trato cruel que recibió el pueblo después (1 Crónicas 20:3). En 2 Samuel 11 y 12 se ofrece un relato más completo de estos acontecimientos, y no podemos leerlo sin recordar la triste huella que deja: mientras Joab sitiaba Rabá, David cayó en su gran pecado contra Urías.
Llama la atención que aquí se repita el resto de la historia, pero no ese pecado. Solo se da una breve referencia en las palabras entre paréntesis: «Pero David permaneció en Jerusalén». Si hubiera salido con su ejército, habría estado lejos de aquella tentación. En cambio, al ceder a la comodidad, cayó en la impureza. El relato claro que presenta la Biblia sobre el pecado de David demuestra la honestidad y confiabilidad de sus autores sagrados.
Al mismo tiempo, el hecho de que aquí no se repita ese pecado nos enseña algo importante. Incluso cuando exista una razón válida para mencionar las faltas de otra persona, no debemos disfrutar de repetirlas. Hablar de ese modo siempre debería resultarnos desagradable. Puede ser necesario mencionarlo en alguna ocasión, pero no es algo en lo que debamos elegir detenernos, así como tampoco querríamos remover la suciedad. Si no podemos decir nada bueno sobre ciertas personas o acciones, por lo general lo mejor es no decir nada.
De este capítulo
1 Crónicas 20:2
"Después, David tomó de la cabeza de su rey la corona de oro, que tenía piedras preciosas, y descubrió que pesaba treinta y tres kilos; y se la pusieron a David. David también sacó de la ciudad muchísimas cosas de valor,"
1 Crónicas 20:3
"y sacó de allí a la gente que aún quedaba en la ciudad y la puso a trabajar con sierras, trillos de hierro y hachas. David hizo lo mismo con todas las ciudades amonitas y después regresó con todas sus tropas a Jerusalén."
1 Crónicas 20:4
"Después hubo una batalla contra los filisteos en Guézer. En aquella ocasión, Sibecai el de Husá mató y humilló a Sipai, que era descendiente de los gigantes."
1 Crónicas 20:5
"En otra batalla contra los filisteos, Elhanán, hijo de Jaír, mató a Lahmí, hermano de Goliat el de Gat, cuya lanza tenía un asta tan grande como el rodillo de un telar."
1 Crónicas 20:6
"En Gat hubo otra batalla. Allí había un hombre de gran estatura que tenía veinticuatro dedos: seis en cada mano y seis en cada pie. También era descendiente de los gigantes,"
1 Crónicas 20:7
"pero desafió a Israel, y Jonatán, hijo de Simá, el hermano de David, lo mató."
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