Versículo destacado
Amós 5:16 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Por tanto, así dice el SEÑOR, Dios de los ejércitos, el Señor: Habrá llanto en todas las calles, y en todos los caminos dirán: «¡Ay! ¡Ay!». Llamarán al labrador al duelo y a los expertos en lamentación al llanto. "
Amós 5:16
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
14 Busquen el bien y no el mal, para que vivan; y así el SEÑOR, Dios de los ejércitos, estará con ustedes, tal como han dicho.
15 Odien el mal y amen el bien; establezcan el juicio en la puerta. Quizá el SEÑOR, Dios de los ejércitos, tenga misericordia del remanente de José.
16 Por tanto, así dice el SEÑOR, Dios de los ejércitos, el Señor: Habrá llanto en todas las calles, y en todos los caminos dirán: «¡Ay! ¡Ay!». Llamarán al labrador al duelo y a los expertos en lamentación al llanto.
17 En todos los viñedos habrá llanto, porque pasaré por en medio de ti, dice el SEÑOR.
18 ¡Ay de ustedes, los que desean el día del SEÑOR! ¿Para qué les servirá? El día del SEÑOR es oscuridad y no luz.
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Aquí encontramos una advertencia muy seria sobre una destrucción inminente, en Amós 5:16-17. Como el pueblo no quiso tomar el camino correcto para obtener el favor de Dios, Dios tomaría un camino seguro para hacerle sentir el peso de su desagrado. La advertencia se presenta con una solemnidad poco común, para infundir temor. No habla simplemente el profeta, a quien quizá podrían ignorar; habla el SEÑOR, el Dios que existe eternamente, el Dios de los ejércitos, cuyo poder es ilimitado, y Adonai, el Señor que tiene plena autoridad y dominio sobre todo.
Él dice que la tierra de Israel se llenará de luto. Será un dolor verdadero, con lamentación en todas partes por causa de los desastres que vendrán sobre ellos. En las ciudades habrá llanto en las calles, tanto en las avenidas principales como en las calles secundarias. En el campo, la gente gritará en los caminos: «¡Ay, ay, estamos arruinados!». El luto será tan grande que no podrá quedarse dentro de las casas ni mantenerse en silencio y con orden; se gritará en los lugares públicos y se extenderá por todas partes.
El labrador será apartado del arado por las calamidades de la tierra y se unirá al dolor natural del pueblo. También llamarán a quienes saben lamentarse, no porque sientan el dolor tan profundamente como los demás, sino para ayudar a expresarlo. Incluso las viñas, que antes eran lugares de alegría, se llenarán de llanto. Un ejército extranjero invadirá, arrasará con todo y no dejará ninguna manera de resistir. Entonces, las oraciones y las lágrimas serán las únicas armas que quedarán.
La tierra de Israel será llevada a la ruina, y el comienzo de esa ruina provocará todo este lamento. Dios dice: «Pasaré por en medio de ustedes», así como el ángel destructor pasó por Egipto para herir a los primogénitos, mientras pasaba de largo por las casas de Israel. Dios ya había pasado junto a ellos muchas veces en juicio, pero ahora pasaría por en medio de ellos con toda su fuerza.
Luego el profeta reprende con firmeza a quienes tomaban estas advertencias a la ligera y se atrevían a desafiar la justicia de Dios, en Amós 5:18. «¡Ay de ustedes, los que desean que llegue el día del SEÑOR!». Algunos anhelaban la guerra y la confusión porque tenían un corazón inquieto, o porque esperaban beneficiarse del desorden y construir el futuro de sus familias sobre las ruinas de su país. Pero el profeta advierte que ese día traería una ruina tan grande que nadie podría sacar provecho de ella. Otros hablaban desde una angustia profunda y deseaban la muerte y el fin de su sufrimiento, como Job en medio de su dolor. El profeta muestra lo insensato de ese deseo: no comprendían lo que significa la muerte para quien no está preparado para ella ni cuánto peor puede ser que cualquier cosa que ocurra en esta vida.
Sin embargo, es más probable que el profeta se dirija a quienes se burlaban del día del SEÑOR que él había anunciado con tanta seriedad. Lo desafiaban, diciendo en efecto: «Que Dios haga lo peor que pueda; que se apresure». Eso demostraba que en realidad no creían la advertencia. Tampoco la temían. Aunque tuvieran alguna creencia, le prestaban tan poca atención que no percibían ningún peligro verdadero. Su conciencia no sentía temor, sino que su curiosidad quería ver lo que sucedería.
En respuesta, el profeta muestra lo insensato que es desear cualquiera de los juicios de Dios y burlarse de los terrores del SEÑOR. El día del SEÑOR no les traería ningún beneficio; descubrirían que era seguro y doloroso. No era algo de lo que pudieran burlarse. La cuestión no era si llegaría, sino cuándo. Y cuando llegara, sería oscuridad y no luz, como se afirma en Amós 5:18 y Amós 5:20. Sus propias conciencias debían decírselo. El día del juicio será oscuro y sombrío para todos los pecadores que no se arrepientan, y lo mismo puede ocurrir con los días de ciertas aflicciones presentes. Cuando Dios oscurece un día, nadie puede convertirlo en luz.
El profeta también muestra lo insensato de quienes querían impacientemente que terminara un juicio para que el siguiente fuera más fácil. Deseaban el día del SEÑOR con la esperanza de mejorar su situación, aunque no habían cambiado su corazón ni su manera de vivir. O al menos querían saber cuál sería el peor desenlace. Pero el profeta dice que no saben lo que están pidiendo, en Amós 5:19. Es como huir de un león solo para encontrarse con un oso, una bestia más feroz y peligrosa. También es como escapar de un peligro en el exterior, entrar en la casa buscando seguridad, apoyarse en la pared para descansar y entonces ser mordido por una serpiente.
Quienes no cambian por medio de los juicios de Dios seguirán siendo perseguidos por ellos. Si escapan de uno, otro estará listo para alcanzarlos. El miedo, el hoyo y la trampa los rodearán (Isaías 24:17-18). Por eso es una locura burlarse del día del SEÑOR o desafiarlo.
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De este capítulo
Amós 5:1
"Oigan esta palabra que pronuncio contra ustedes, una lamentación, casa de Israel."
Amós 5:2
"La virgen de Israel ha caído; no volverá a levantarse. Ha sido abandonada sobre su tierra; no hay quien la levante."
Amós 5:3
"Porque así dice el Señor DIOS: La ciudad que salía con mil dejará cien, y la que salía con cien dejará diez para la casa de Israel."
Amós 5:4
"Porque así dice el SEÑOR a la casa de Israel: Búsquenme, y vivirán."
Amós 5:5
"Pero no busquen a Betel, ni entren en Gilgal, ni pasen a Beerseba; porque Gilgal ciertamente irá al cautiverio, y Betel quedará en nada."
Amós 5:6
"Busquen al SEÑOR, y vivirán; no sea que él irrumpa como fuego en la casa de José, la devore y no haya en Betel quien lo apague."
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