Versículo destacado
2 Samuel 19:40 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Entonces el rey siguió hasta Gilgal, y Quimam siguió con él. Todo el pueblo de Judá acompañó al rey, y también la mitad del pueblo de Israel. "
2 Samuel 19:40
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
38 El rey respondió: Quimam cruzará conmigo, y haré con él lo que te parezca bien. Todo lo que me pidas lo haré por ti.
39 Todo el pueblo cruzó el Jordán. Cuando el rey hubo cruzado, besó a Barzilai y lo bendijo; y este regresó a su propio lugar.
40 Entonces el rey siguió hasta Gilgal, y Quimam siguió con él. Todo el pueblo de Judá acompañó al rey, y también la mitad del pueblo de Israel.
41 Entonces todos los hombres de Israel fueron al rey y le dijeron: ¿Por qué nuestros hermanos, los hombres de Judá, te han llevado a escondidas y han hecho cruzar el Jordán al rey, a su familia y a todos los hombres de David que iban con él?
42 Todos los hombres de Judá respondieron a los hombres de Israel: Porque el rey es pariente cercano nuestro. ¿Por qué se enojan por este asunto? ¿Acaso hemos comido algo a costa del rey? ¿O nos ha dado algún regalo?
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David cruzó el Jordán, y solo los hombres de Judá fueron con él y lo ayudaron. Cuando llegó a Gilgal, el primer lugar donde se detuvo de este lado del Jordán, la mitad del pueblo de Israel —es decir, sus ancianos y sus principales— salió a recibirlo. Querían honrarlo, besarle la mano y celebrar su regreso, pero llegaron demasiado tarde para presenciar el momento especial en que entró por primera vez. Eso los molestó y provocó una discusión con los hombres de Judá. Lo que debió ser un día de alegría perdió su brillo, y el problema siguió creciendo.
Los hombres de Israel presentaron su queja ante el rey. Dijeron que los hombres de Judá se habían atribuido el honor de acompañar al rey a través del Jordán sin avisarles, para que ellos también pudieran participar. Esto hacía parecer que a los israelitas les importaba menos el regreso de David que a Judá. Pero David sabía que ellos ya habían hablado de traerlo de vuelta antes que Judá (2 Samuel 19:11). Su queja también insinuaba que Judá quería quedarse con el favor del rey y actuar como si fueran sus únicos partidarios. El orgullo y los celos suelen causar ese tipo de daño.
Los hombres de Judá respondieron señalando su relación cercana con el rey. David era su propio pariente, así que, según dijeron, en una ceremonia como esta tenían razones para tomar la iniciativa. Además, el rey estaba regresando a su propio territorio, por lo que pensaban que ellos eran los indicados para acompañarlo. También negaron que estuvieran tratando de sacar provecho del regreso del rey. Preguntaron si acaso habían vivido a costa del rey o recibido algún regalo de parte de él. En otras palabras, decían que no habían hecho esto para obtener alguna ventaja. Hay demasiadas personas que sirven a los gobernantes únicamente por lo que pueden conseguir.
Entonces los hombres de Israel defendieron su queja. Dijeron: «Tenemos diez partes en el rey», porque Judá solo tenía consigo a Simeón, y el territorio de Simeón estaba dentro del territorio de Judá. Por eso consideraban una ofensa que nadie les hubiera pedido su opinión sobre traer de vuelta al rey. Esto muestra lo rápido que pueden cambiar las multitudes. Poco antes intentaban expulsar al rey, y ahora discutían sobre quién debía honrarlo más. Un hombre bueno y una causa justa pueden recuperar su reconocimiento, aun después de parecer derrotados por un tiempo. Con frecuencia, las discusiones comienzan porque las personas no soportan ni la más pequeña señal de falta de respeto.
A los hombres de Judá les habría ido mejor si hubieran pedido la ayuda y el consejo de sus hermanos. Pero, como no lo hicieron, los hombres de Israel no debieron sentirse tan profundamente ofendidos. Si una buena tarea se realiza bien, no debemos despreciarla ni hablar en su contra solo porque no participamos en ella. La Escritura también señala, como advertencia, qué grupo habló con mayor dureza: dice que las palabras de los hombres de Judá fueron más ásperas que las de los hombres de Israel. Aun cuando tengamos la razón, si hablamos con dureza y enojo, Dios lo ve y le desagrada.
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De este capítulo
2 Samuel 19:1
"Y le informaron a Joab: Mira, el rey llora y está de duelo por Absalón."
2 Samuel 19:2
"Aquel día la victoria se convirtió en duelo para todo el pueblo, porque ese día el pueblo oyó decir que el rey estaba afligido por su hijo."
2 Samuel 19:3
"Aquel día el pueblo entró furtivamente en la ciudad, como se escabulle avergonzado el pueblo cuando huye en la batalla."
2 Samuel 19:4
"Pero el rey se cubrió el rostro y clamó a gran voz: ¡Hijo mío, Absalón! ¡Absalón, hijo mío, hijo mío!"
2 Samuel 19:5
"Entonces Joab entró en la casa, se presentó ante el rey y dijo: Hoy has avergonzado el rostro de todos tus siervos, quienes hoy salvaron tu vida, la vida de tus hijos y de tus hijas, la vida de tus esposas y la vida de tus concubinas."
2 Samuel 19:6
"Porque amas a quienes te odian y odias a quienes te aman. Hoy has declarado que no te importan ni los jefes ni los siervos, pues hoy comprendo que, si Absalón hubiera vivido y todos nosotros hubiéramos muerto hoy, entonces te habría parecido bien."
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