Versículo destacado
2 Samuel 19:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Y le informaron a Joab: Mira, el rey llora y está de duelo por Absalón. "
2 Samuel 19:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Y le informaron a Joab: Mira, el rey llora y está de duelo por Absalón.
2 Aquel día la victoria se convirtió en duelo para todo el pueblo, porque ese día el pueblo oyó decir que el rey estaba afligido por su hijo.
3 Aquel día el pueblo entró furtivamente en la ciudad, como se escabulle avergonzado el pueblo cuando huye en la batalla.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Poco después de que los mensajeros llevaran a la corte de Mahanaim la noticia de la derrota y muerte de Absalón, Joab y su ejército victorioso regresaron. Venían para honrar la victoria del rey y recibir sus próximas órdenes. Pero al llegar encontraron al rey llorando por la muerte de Absalón. Lo tomaron como una señal de que David estaba disgustado con ellos por lo que habían hecho, aunque esperaban recibir alegría y agradecimiento por su servicio.
La noticia de que el rey estaba de duelo por su hijo se extendió por todo el ejército (2 Samuel 19:2). La gente presta mucha atención a lo que dicen y hacen sus gobernantes. Cuanto mayor es la influencia de una persona, con mayor cuidado debe hablar y actuar, y con mayor disciplina debe controlar sus emociones. Cuando entraron en la ciudad, encontraron al rey sumido en un profundo duelo (2 Samuel 19:4). Se cubría el rostro y ni siquiera levantaba la mirada para ver o reconocer a los generales que estaban delante de él.
Debió haberlos impactado ver que el rey mostraba su dolor de manera tan abierta, algo que debió darle vergüenza exhibir públicamente. Lo habría ocultado si hubiera pensado en su propio honor o en el bienestar del pueblo. En cambio, gritaba: «¡Hijo mío, Absalón!». Todos sus siervos habían regresado sanos y salvos, pero su hijo había muerto, y David temía que Absalón hubiera muerto en pecado y estuviera perdido para siempre. Ya no podía decir: «Yo iré a él», porque sabía que su alma no se reuniría con la de semejantes pecadores. No dejaba de clamar: «¿Qué se hará por ti, hijo mío Absalón? ¡Hijo mío, hijo mío!».
También estuvo mal que siguiera lamentándose tanto tiempo, incluso después de que el ejército hubiera regresado. Si hubiera expresado su dolor por un breve período al enterarse de la noticia, habría sido comprensible. Pero continuar de esa manera por un hijo tan malvado, como Jacob lloró por José, fue imprudente e indigno de un rey. David estaba decidido a bajar a la tumba de luto y a manchar con lágrimas su triunfo.
Esto afligió profundamente al pueblo. Vacilaban en criticar al rey, pues por lo general todo lo que él hacía les agradaba (2 Samuel 3:36). Aun así, se sentían heridos y avergonzados. Su victoria se convirtió en duelo (2 Samuel 19:2). Entraron en la ciudad como hombres avergonzados (2 Samuel 19:3). Por respeto a su rey, no quisieron celebrar una victoria que claramente le causaba dolor, pero les incomodaba tener que ocultar su alegría. Quienes tienen autoridad no deben imponer una carga así sobre quienes están bajo su mando.
Entonces Joab reprendió a David con mucha claridad y dureza por su conducta imprudente en un momento tan grave (2 Samuel 19:5-7). David necesitaba más que nunca el apoyo de su pueblo, y cualquier cosa que debilitara su lealtad estaba fuera de lugar y perjudicaba a sus amigos. Joab habló con verdadera firmeza y dijo la verdad, aunque no mostró el respeto debido a un rey. No es correcto decirle a un rey: «Eres un malvado», de manera grosera o insolente. Un error grave puede ser corregido por alguien que esté por encima o por debajo de nosotros, pero debe hacerse con el respeto apropiado.
David necesitaba que lo sacudieran para volver en sí, y Joab pensó que no había tiempo para palabras delicadas. Si quienes están por encima de nosotros actúan neciamente, no deben sorprenderse cuando quienes están bajo su autoridad lo señalan, aunque lo hagan de manera brusca. Primero, Joab elogió el servicio de los soldados. Les dijo que ese día habían salvado la vida de David, por lo que merecían ser reconocidos y apreciados, y tenían razón en sentirse heridos si se les ignoraba. Al lamentarse por Absalón, David parecía honrar al hombre que había querido destruirlo, mientras menospreciaba a los hombres que lo habían protegido a él y a todo lo que amaba. A menudo, los gobernantes han sufrido grandes daños por despreciar un servicio valioso.
Segundo, Joab hizo ver con claridad la vergüenza que David había causado a sus soldados. Les había «avergonzado el rostro», porque ellos habían valorado la vida del rey, mientras que él parecía no valorar la de ellos. Actuaba como si prefiriera a un joven arruinado y malvado, traidor de su rey y de su país, antes que a todos sus consejeros sabios, sus valientes comandantes y sus súbditos leales. Nada es más necio que amar a los enemigos y odiar a los amigos.
Tercero, Joab insistió en que David saliera de inmediato al encuentro de sus tropas, las saludara con afecto, se alegrara por su éxito y les agradeciera lo que habían hecho. Incluso quienes deben obedecer órdenes esperan recibir agradecimiento cuando cumplen bien con su deber, y lo merecen.
Cuarto, Joab advirtió a David que podía producirse otra rebelión si se negaba a hacerlo. Dio a entender que él mismo preferiría encabezar una revuelta antes que servir a un príncipe tan ingrato. Estaba tan seguro de su influencia sobre el pueblo que afirmó que ni un solo hombre permanecería con David si él se marchaba. David ya no tenía nada por qué lamentarse, pero si continuaba de esa manera, Joab le daría algo verdaderamente amargo por lo cual llorar.
David aceptó la reprensión y el consejo con sabiduría y mansedumbre (2 Samuel 19:8). Dejó a un lado su dolor, se ungió la cabeza y se lavó el rostro para que ya no pareciera estar de duelo. Luego salió públicamente y se sentó en la puerta, que servía como el principal lugar de reunión de la ciudad. El pueblo se reunió allí para felicitarlo por su seguridad y por la de ellos, y todo volvió a encaminarse.
Cuando nos muestran nuestro error y llegamos a reconocerlo, debemos cambiar, aun si la corrección viene de alguien que está por debajo de nosotros o se expresa con dureza y enojo.
Cómo puede ayudarte tu IA cristiana
Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana
Estudio bíblico
Orientación para la vida
Apoyo en la oración
Sabiduría diaria
Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes
De este capítulo
2 Samuel 19:2
"Aquel día la victoria se convirtió en duelo para todo el pueblo, porque ese día el pueblo oyó decir que el rey estaba afligido por su hijo."
2 Samuel 19:3
"Aquel día el pueblo entró furtivamente en la ciudad, como se escabulle avergonzado el pueblo cuando huye en la batalla."
2 Samuel 19:4
"Pero el rey se cubrió el rostro y clamó a gran voz: ¡Hijo mío, Absalón! ¡Absalón, hijo mío, hijo mío!"
2 Samuel 19:5
"Entonces Joab entró en la casa, se presentó ante el rey y dijo: Hoy has avergonzado el rostro de todos tus siervos, quienes hoy salvaron tu vida, la vida de tus hijos y de tus hijas, la vida de tus esposas y la vida de tus concubinas."
2 Samuel 19:6
"Porque amas a quienes te odian y odias a quienes te aman. Hoy has declarado que no te importan ni los jefes ni los siervos, pues hoy comprendo que, si Absalón hubiera vivido y todos nosotros hubiéramos muerto hoy, entonces te habría parecido bien."
2 Samuel 19:7
"Ahora, pues, levántate, sal y habla con afecto a tus siervos, porque juro por el SEÑOR que, si no sales, ni uno solo permanecerá contigo esta noche. Eso será peor para ti que todo el mal que te ha sobrevenido desde tu juventud hasta ahora."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.