Versículo destacado
2 Crónicas 31:11 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Entonces Ezequías ordenó que prepararan cámaras en la casa del SEÑOR, y ellos las prepararon. "
2 Crónicas 31:11
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
9 Entonces Ezequías preguntó a los sacerdotes y a los levitas acerca de los montones.
10 Azarías, el sumo sacerdote de la casa de Sadoc, le respondió: «Desde que el pueblo comenzó a llevar las ofrendas a la casa del SEÑOR, hemos comido hasta quedar satisfechos y ha sobrado en abundancia, porque el SEÑOR ha bendecido a su pueblo; y lo que ha sobrado es esta gran provisión».
11 Entonces Ezequías ordenó que prepararan cámaras en la casa del SEÑOR, y ellos las prepararon.
12 Llevaron fielmente las ofrendas, los diezmos y las cosas consagradas. El levita Conanías estaba a cargo de ellas, y su hermano Simeí era el segundo.
13 Jehiel, Azazías, Nahat, Asael, Jerimot, Jozabad, Eliel, Ismaquías, Mahat y Benaía eran supervisores bajo la dirección de Conanías y de su hermano Simeí, por orden del rey Ezequías y de Azarías, dirigente de la casa de Dios.
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Aquí vemos dos maneras especiales en que Ezequías cuidó de las cosas de Dios, después de haberlas puesto en orden y de querer conservarlas así. Cuando se llevaban los diezmos y las demás ofrendas sagradas, se aseguró de que fueran almacenados cuidadosamente, y no dejados en montones expuestos a desperdiciarse o a ser robados. Mandó preparar cámaras en algunos de los atrios del templo para usarlas como almacenes (2 Crónicas 31:11), y allí llevaban las ofrendas, que quedaban bajo llave y bien protegidas (2 Crónicas 31:12-13). Se nombraron tesoreros o encargados de los almacenes para supervisarlas, de modo que no se perdieran por la polilla, el óxido o los ladrones. Podemos aprender de la hormiga, que recoge su alimento durante el verano, que es sabio guardar lo que sobra en tiempos de abundancia. Conservar las ofrendas de manera segura también animaba al pueblo a dar, porque las personas están más dispuestas a contribuir cuando ven que el dinero se administra bien.
Ezequías también se aseguró de que esas ofrendas se usaran fielmente para el propósito al que estaban destinadas. Los fondos de la iglesia no deben conservarse más tiempo del necesario; de lo contrario, hasta el óxido dará testimonio contra quienes los acumulan. Nombró encargados, probablemente hombres reconocidos por su sabiduría y fidelidad, para distribuir las ofrendas del SEÑOR y las ofrendas santísimas entre los sacerdotes (2 Crónicas 31:14). Ellos debían asegurarse de que todos los sacerdotes tuvieran suficiente para ellos y para sus familias. La ley proveía lo necesario para todos; por eso, si a algunos les faltaba, era porque otros tenían de más. Estos encargados debían aplicar un criterio justo para que los ingresos del templo se repartieran correctamente.
Se dice de los sacerdotes que, en el servicio que les correspondía, se santificaban (2 Crónicas 31:18). Esto significa que se apartaban para Dios con fe, confiando, como lo explica el obispo Patrick, en que Dios supliría lo que necesitaran. Como servían a Dios con esa confianza, se tomaban medidas para que no fueran avergonzados por la falta de recursos. Quienes se apartan para el servicio de Dios con fe, creyendo que él les dará lo que verdaderamente es bueno, ciertamente recibirán su provisión.
De las ofrendas del SEÑOR también se hacía distribución para los sacerdotes que vivían en las ciudades (2 Crónicas 31:15). Eran los sacerdotes que permanecían en sus propios pueblos mientras sus hermanos iban a Jerusalén y servían allí enseñando al pueblo el conocimiento del SEÑOR. Los sacerdotes que enseñaban recibían el mismo apoyo que los sacerdotes que ofrecían sacrificios, y quienes permanecían encargados de los suministros eran atendidos igual que quienes salían a realizar el trabajo. El mismo apoyo se daba a todos los que entraban en la casa del SEÑOR, incluso a los varones de tres años en adelante, porque parece que a los niños pequeños se les permitía ir al templo con sus padres y participar de esta provisión (2 Crónicas 31:16). Los levitas, desde los veinte años en adelante, también recibían su parte (2 Crónicas 31:17). Las esposas y los hijos de los sacerdotes y de los levitas también tenían un sustento digno gracias a estas ofrendas (2 Crónicas 31:18). Cuando se sostiene a quienes sirven, también se debe tener presentes a sus familias, para que no solo ellos, sino también los suyos, tengan lo que necesitan. En algunos países, donde el Estado les paga a los ministros, se añade un apoyo adicional cuando nace un hijo. Incluso los sacerdotes del campo, que vivían en las tierras alrededor de las ciudades, no fueron olvidados en esta distribución (2 Crónicas 31:19). Los que vivían en las aldeas también recibían su parte, aunque quizá tenían menos gastos.
Luego se nos presenta un panorama general de la obra de Ezequías al sostener la adoración a Dios (2 Crónicas 31:20-21). Su celo piadoso alcanzó cada rincón de Judá. Todas las regiones del reino, no solo los lugares más cercanos a él, disfrutaron de los buenos efectos de su gobierno. Sinceramente quería agradar a Dios y actuaba de una manera correcta delante del SEÑOR su Dios. Su propósito era hacer lo que Dios aceptaría, lo que era justo de acuerdo con la equidad natural y lo que era verdadero conforme a la revelación y al pacto de Dios. En otras palabras, quería vivir conforme a la ley santa, justa y buena.
Lo que comenzó, lo llevó a cabo con firmeza y lo hizo de todo corazón. Sus buenos planes también produjeron buenos resultados. En todo lo que hizo por la casa de Dios y por el gobierno de su reino, prosperó. Lo que se hace con el propósito sincero de honrar a Dios, al final también nos traerá honra y consuelo.
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De este capítulo
2 Crónicas 31:1
"Cuando todo esto terminó, todos los israelitas que estaban presentes salieron a las ciudades de Judá, destrozaron las imágenes, talaron las arboledas y derribaron los lugares altos y los altares por todo Judá y Benjamín, y también en Efraín y Manasés, hasta destruirlos por completo. Entonces todos los hijos de Israel regresaron, cada uno a su posesión, en sus propias ciudades."
2 Crónicas 31:2
"Ezequías estableció las divisiones de los sacerdotes y de los levitas según sus grupos, cada uno conforme a su servicio, tanto sacerdotes como levitas, para los holocaustos y las ofrendas de paz, para servir, dar gracias y alabar a las puertas de las tiendas del SEÑOR."
2 Crónicas 31:3
"También asignó de sus bienes la porción del rey para los holocaustos, es decir, para los holocaustos de la mañana y de la tarde, y para los holocaustos de los sábados, de las lunas nuevas y de las fiestas señaladas, como está escrito en la ley del SEÑOR."
2 Crónicas 31:4
"Además, ordenó al pueblo que vivía en Jerusalén que diera la porción de los sacerdotes y de los levitas, para que ellos fueran fortalecidos en la ley del SEÑOR."
2 Crónicas 31:5
"Tan pronto como se divulgó la orden, los hijos de Israel llevaron en abundancia las primicias del grano, del vino, del aceite, de la miel y de todos los productos del campo; también llevaron abundantemente el diezmo de todas las cosas."
2 Crónicas 31:6
"Los hijos de Israel y de Judá que vivían en las ciudades de Judá también llevaron el diezmo de los bueyes y de las ovejas, y el diezmo de las cosas santas consagradas al SEÑOR su Dios, y los colocaron en montones."
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