Versículo destacado
1 Samuel 25:36 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Abigail regresó a Nabal, y él celebraba en su casa un banquete como el banquete de un rey. El corazón de Nabal estaba alegre dentro de él, porque estaba muy borracho. Por eso, ella no le contó nada, ni poco ni mucho, hasta la luz de la mañana. "
1 Samuel 25:36
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
34 Porque ciertamente, tan cierto como que vive el SEÑOR, Dios de Israel, quien me ha impedido hacerte daño, si no te hubieras apresurado a venir a mi encuentro, para la luz de la mañana no le habría quedado a Nabal ni uno solo que orinara contra la pared.
35 David recibió de su mano lo que ella le había traído y le dijo: Sube en paz a tu casa. Mira, he escuchado tu voz y he aceptado tu persona.
36 Abigail regresó a Nabal, y él celebraba en su casa un banquete como el banquete de un rey. El corazón de Nabal estaba alegre dentro de él, porque estaba muy borracho. Por eso, ella no le contó nada, ni poco ni mucho, hasta la luz de la mañana.
37 Pero por la mañana, cuando se le pasó el vino a Nabal y su esposa le contó estas cosas, su corazón murió dentro de él y quedó como una piedra.
38 Unos diez días después, el SEÑOR hirió a Nabal, y este murió.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Ahora debemos asistir al funeral de Nabal y a la boda de Abigail.
Primero, el funeral de Nabal. El apóstol habla de algunas personas como «dos veces muertas» (Judas 1:12). Aquí podríamos decir que Nabal murió tres veces, aunque acababa de ser rescatado de manera extraordinaria de la espada de David y se le había perdonado una muerte inmediata. La protección que reciben los malvados muchas veces solo retrasa juicios más dolorosos de parte de Dios.
Nabal estaba muerto por primera vez debido a su embriaguez (1 Samuel 25:36). Abigail regresó a casa, y parece que Nabal tenía tantos sirvientes y tanta comida y bebida que ni siquiera había notado su ausencia ni la de los alimentos que ella había llevado a David. Abigail lo encontró en medio de su banquete, sin imaginar que la ruina estaba tan cerca, provocada por el hombre al que él, neciamente, había convertido en su enemigo. Con frecuencia, los pecadores se sienten más tranquilos cuando el peligro está más cerca y la destrucción ya está a la puerta.
Observemos lo derrochador que era al agasajar a sus invitados. Celebró un banquete como el de un rey, abundante y lujoso, aunque sus invitados eran solamente los esquiladores de sus ovejas. Esa abundancia habría sido apropiada si hubiera recordado por qué Dios le había dado sus riquezas: no para engrandecerse, sino para hacer el bien con ellas. Es común que quienes son tacaños al adorar a Dios o al ayudar a los necesitados sean generosos solamente cuando alimentan su vanidad o su pecado. Retienen una pequeña ofrenda para Dios y para los pobres, pero derrochan oro para impresionar a los demás y complacerse a sí mismos.
Si Nabal hubiera vivido de acuerdo con su nombre, nunca habría estado tan despreocupado y alegre sin comprobar primero si David todavía estaba enojado. Como observa el obispo Hall, la gente mundana suele actuar neciamente de esta manera: se entrega al placer antes de hacer las paces con Dios. Nabal también era necio en su apetito. Estaba muy borracho, algo que correspondía a su nombre, Nabal, que significa «necio». No podía disfrutar de su abundancia sin abusar de ella, ni gozar de la compañía de otros sin comportarse como un animal. No hay señal más segura de poca sabiduría, ni manera más segura de destruir incluso la sabiduría que una persona posee, que beber en exceso.
Nabal, quien pensaba que nunca podía dar demasiado poco para ayudar a otros, creía que nunca podía gastar demasiado en lujos. Abigail lo encontró en ese estado, y probablemente el resto de la casa no estaba mucho mejor, pues el anfitrión del banquete había dado un ejemplo tan malo. Ella tuvo suficiente que hacer para calmar a la familia y poner las cosas un poco en orden. Pero no le contó a Nabal nada de lo que había hecho por David, nada de su propia necedad al provocar a David, ni nada del peligro o de la liberación que habían experimentado, porque estaba demasiado borracho para escuchar razones. Darle un buen consejo a una persona borracha es como echar perlas delante de los cerdos. Es mejor esperar hasta que recupere la sobriedad.
Después, Nabal murió nuevamente por la profunda angustia y desesperación que experimentó (1 Samuel 25:37). A la mañana siguiente, cuando se había recuperado un poco, su esposa le contó lo cerca que había estado de traer destrucción sobre sí mismo y sobre su familia por su propia rudeza, y cuánto había trabajado ella para impedirlo. Al oírlo, su corazón desfalleció y quedó como una piedra. Algunos piensan que el costo del regalo que Abigail le había llevado a David le rompió el corazón, pero parece más probable que el temor por el peligro del que había escapado por poco lo sumiera en una conmoción tan profunda que no pudo recuperarse. Se volvió sombrío y callado, avergonzado de su propia necedad y humillado por la sabiduría de su esposa.
¡Qué cambio tan grande! La noche anterior, su corazón estaba alegre por el vino. A la mañana siguiente, estaba pesado como una piedra. Así es la falsa promesa del placer mundano. La risa del necio dura poco y termina en tristeza. A veces los borrachos se sienten afligidos cuando recuerdan su propia necedad. En cambio, el gozo en Dios mantiene ligero el corazón en todo momento. Abigail no pudo llevar a Nabal al arrepentimiento mediante sus sabios razonamientos, pero ahora, por medio de su reprensión fiel, lo llevó a la desesperación.
Finalmente, Nabal murió de verdad. Unos diez días después, tras permanecer bajo esa presión y ese sufrimiento, el Señor lo hirió y murió (1 Samuel 25:38). Parece que nunca se recuperó. Como dice el obispo Hall, es justo delante de Dios que quienes viven sin gracia mueran sin consuelo, y no podemos esperar algo mejor si persistimos en el pecado. No se registra ningún lamento por Nabal. Murió sin que nadie lo llorara, y probablemente todos sintieron que la tierra estaba mejor sin él.
Cuando David se enteró de la muerte de Nabal, dio gracias a Dios (1 Samuel 25:39). Alabó al Señor, primero, por haberlo guardado de matar él mismo a Nabal: «Bendito sea el Señor, que ha impedido que su siervo haga el mal». Se alegró de que Nabal hubiera muerto de manera natural y no por la mano de David. Debemos aprovechar toda oportunidad para hablar de la bondad de Dios al guardarnos del pecado. David también le dio gracias a Dios por haber tomado el asunto en sus propias manos y haber defendido el honor de David, sin permitir que el hombre que lo había insultado quedara sin castigo. Esto fortalecería la posición de David, porque todos verían que Dios había peleado por él. También le dio gracias a Dios porque esto animaría a él y a otros a dejar sus ofensas en las manos de Dios, confiando en que, a su debido tiempo, Él hará justicia si esperan pacientemente en Él.
Después vino la boda de Abigail. David quedó tan impresionado por su belleza y por la extraordinaria sabiduría que había demostrado con sus palabras y su conducta que, en cuanto fue apropiado hacerlo, después de enterarse de que era viuda, le envió un mensaje para expresarle su deseo de casarse con ella (1 Samuel 25:39). Estaba seguro de que una mujer que había demostrado ser una buena esposa para un hombre tan malo como Nabal sería aún más adecuada para ser su esposa. También había notado el respeto que ella le tenía y la confianza en que algún día él ocuparía el trono.
David le hizo la propuesta por medio de un mensajero, quizá porque sus propios asuntos no le permitían ir en persona. Abigail recibió la propuesta con mucha modestia y humildad (1 Samuel 25:41). Se consideró indigna de tal honor, pero respetaba tanto a David que con gusto habría sido la sierva más humilde de su casa, incluso hasta lavarles los pies a sus servidores. Quienes pueden humillarse así son los más aptos para recibir honores.
Ella aceptó la propuesta, se fue con el mensajero de David, llevó consigo un séquito apropiado y se convirtió en la esposa de David (1 Samuel 25:42). No le reprochó sus dificultades presentes ni le preguntó cómo la mantendría. Lo valoró, primero, porque sabía que era un hombre muy bueno y, segundo, porque creía que con el tiempo llegaría a ser un hombre muy importante. Se casó con él por fe, confiando en que, aunque en ese momento David no tenía un hogar estable al cual llevarla, la promesa de Dios para él finalmente se cumpliría. De la misma manera, quienes se unen a Cristo deben estar dispuestos a sufrir ahora con Él, creyendo que después también reinarán con Él.
Por último, en esta ocasión se nos da cierta información sobre las esposas de David.
David había perdido a una esposa antes de casarse con Abigail. Era Mical, la hija de Saúl, la primera esposa de David y la esposa de su juventud. David habría permanecido fiel a ella si ella le hubiera sido fiel, pero Saúl se la dio a otro hombre (1 Samuel 25:44). Saúl hizo esto para mostrar su enojo contra David y romper el vínculo entre suegro y yerno.
David también se casó con otra mujer además de Abigail, y parece que esto ocurrió antes de su matrimonio con Abigail, ya que ella es mencionada primero en (1 Samuel 27:3). David se dejó influir por la costumbre corrupta de aquella época, pero esa nunca fue la intención de Dios. Tampoco es el modelo establecido ahora que el Mesías ha venido y han llegado los tiempos de la restauración (Mateo 19:4-5). Es posible que el hecho injusto de que Saúl le quitara a David su única esposa legítima lo haya llevado a adoptar esta práctica equivocada. Cuando el vínculo del afecto matrimonial se rompe una vez, es difícil restaurarlo por completo.
Cuando David no pudo conservar a su primera esposa, quizá pensó que eso lo excusaba de ser fiel a la segunda. Pero nos engañamos si usamos los pecados de otras personas como cubierta para los nuestros.
Cómo puede ayudarte tu IA cristiana
Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana
Estudio bíblico
Orientación para la vida
Apoyo en la oración
Sabiduría diaria
Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes
De este capítulo
1 Samuel 25:1
"Samuel murió; y todos los israelitas se reunieron, hicieron duelo por él y lo sepultaron en su casa, en Ramá. Entonces David se levantó y descendió al desierto de Parán."
1 Samuel 25:2
"Había un hombre en Maón cuyas posesiones estaban en Carmelo. El hombre era muy rico: tenía tres mil ovejas y mil cabras, y estaba esquilando sus ovejas en Carmelo."
1 Samuel 25:3
"El hombre se llamaba Nabal, y su esposa se llamaba Abigail. Ella era una mujer de buen entendimiento y de hermoso semblante; pero el hombre era áspero y malo en sus acciones, y era de la casa de Caleb."
1 Samuel 25:4
"David oyó en el desierto que Nabal estaba esquilando sus ovejas."
1 Samuel 25:5
"Entonces David envió a diez jóvenes y les dijo: Suban a Carmelo, vayan a Nabal y salúdenlo en mi nombre."
1 Samuel 25:6
"Díganle así al que vive en prosperidad: Paz a ti, paz a tu casa y paz a todo lo que tienes."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.