Versículo destacado
1 Samuel 23:7 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Le informaron a Saúl que David había llegado a Keila. Y Saúl dijo: Dios lo ha entregado en mi mano, porque se ha encerrado al entrar en una ciudad que tiene puertas y barras. "
1 Samuel 23:7
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
5 Así que David y sus hombres fueron a Keila, combatieron contra los filisteos, se llevaron su ganado y los hirieron con una gran matanza. Así salvó David a los habitantes de Keila.
6 Y sucedió que, cuando Abiatar hijo de Ahimélec huyó a David, a Keila, descendió con un efod en la mano.
7 Le informaron a Saúl que David había llegado a Keila. Y Saúl dijo: Dios lo ha entregado en mi mano, porque se ha encerrado al entrar en una ciudad que tiene puertas y barras.
8 Entonces Saúl convocó a todo el pueblo para la guerra, a fin de descender a Keila y sitiar a David y a sus hombres.
9 David supo que Saúl tramaba en secreto el mal contra él, y le dijo al sacerdote Abiatar: Trae aquí el efod.
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Aquí vemos a Saúl tramando en su mente la destrucción de David (1 Samuel 23:7-8). Se enteró de que David había llegado a Keila, y también sabía por qué estaba allí. David había rescatado valientemente a Keila de los filisteos, así que era de esperarse que Saúl lo honrara por ello. En vez de eso, Saúl aprovechó la situación como una oportunidad para hacerle daño. Era profundamente ingrato y no era digno de recibir ningún servicio ni muestra de bondad.
David podía decir con toda razón que sus enemigos le habían devuelto mal por bien y odio por amor (Salmo 35:12; Salmo 109:4). Cristo también fue tratado de esa manera tan vergonzosa (Juan 10:32). Saúl además abusó de Dios, porque trató la providencia —el cuidado con el que Dios guía todas las cosas— como si aprobara su malvado plan. Dijo: «Dios lo ha entregado en mi mano», como si Dios ahora favoreciera a Saúl y hubiera hecho caer a David en una trampa. Saúl se jactaba antes de haber obtenido la victoria y olvidaba cuántas veces ya había tenido mejores oportunidades y había fracasado. Nunca debemos pensar que un giro favorable de las circunstancias convierte en correcto un propósito pecaminoso ni garantiza que tendrá éxito (Salmo 140:8).
Saúl también abusó del pueblo de Israel al hacer que sirviera a su odio contra David. Convocó a todo el pueblo para la guerra, y debían apresurarse a ir a Keila con el pretexto de luchar contra los filisteos. En realidad, Saúl tenía la intención de rodear a David y a sus hombres, aunque mantuvo ese plan en secreto (1 Samuel 23:9). Es algo terrible cuando un gobernante se convierte en un tirano, porque entonces algunas personas sufren directamente y a otras se las convierte en instrumentos de su crueldad.
Mientras tanto, David acudió a Dios en busca de dirección y protección. Se había enterado de que Saúl planeaba destruirlo (1 Samuel 23:9), así que recurrió a su gran Protector para recibir orientación. En cuanto le llevaron el efod, la vestidura sacerdotal que se usaba para buscar la dirección de Dios, David lo utilizó. Nosotros tenemos en nuestras manos las Escrituras, la palabra viva de Dios, y debemos buscar en ellas consejo cuando enfrentamos situaciones inciertas.
La oración de David fue reverente y específica. En dos ocasiones llamó a Dios «el Señor Dios de Israel», y tres veces se llamó a sí mismo siervo de Dios (1 Samuel 23:10-11). Quienes se acercan a Dios deben recordar a quién se están dirigiendo y mantener una reverencia apropiada. David también describió claramente la situación: había recibido información confiable de que Saúl planeaba atacar a Keila. No dijo primero que Saúl quería matarlo, sino que pretendía destruir la ciudad por causa de él, tal como poco antes había destruido Nob. David parecía estar más preocupado por la seguridad del pueblo que por la suya. Estaba dispuesto a ponerse en riesgo en cualquier lugar, con tal de que ellos no sufrieran por causa de él.
Las preguntas de David también fueron muy específicas, y Dios permite que oremos con ese mismo grado de claridad. David preguntó si Saúl bajaría, como había oído su siervo. La respuesta fue sí: Saúl ya había tomado la decisión y bajaría, a menos que se enterara de que David había salido de la ciudad. Entonces David preguntó si los habitantes de Keila lo protegerían. Dios también respondió eso. Cuando Saúl exigiera que entregaran a David, ellos lo entregarían en vez de enfrentarse a la furia de Saúl. Aunque parecían agradecidos con David, su rescatador, no permanecerían firmes cuando llegara la presión.
Esto muestra que Dios conoce a las personas mejor de lo que ellas se conocen a sí mismas. Él conoce su carácter, sus fuerzas y lo que harán en situaciones difíciles. También sabe no solo lo que sucederá, sino lo que sucedería si él no lo impidiera. Por eso puede rescatar de la tentación a quienes viven en obediencia a él y también recompensar a cada persona conforme a sus obras.
Cuando David recibió suficiente información para comprender el peligro, salió de Keila (1 Samuel 23:13). Para entonces, sus seguidores habían aumentado a seiscientos hombres. David se fue sin saber adónde iría, pero decidió seguir la dirección de Dios y ponerse bajo su cuidado. Así arruinó el plan de Saúl. Saúl pensaba que Dios había entregado a David en sus manos, pero, en realidad, Dios había rescatado a David de ellas, como un ave que escapa de la trampa del cazador. Cuando Saúl se enteró de que David había escapado de Keila, no salió con todo el ejército como había planeado (1 Samuel 23:8). En cambio, tomó solamente a sus guardias personales y salió en busca de David.
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De este capítulo
1 Samuel 23:1
"Entonces le informaron a David: Los filisteos están combatiendo contra Keila y saquean las eras."
1 Samuel 23:2
"Por eso David consultó al SEÑOR: ¿Iré y atacaré a estos filisteos? Y el SEÑOR le dijo a David: Ve, ataca a los filisteos y salva a Keila."
1 Samuel 23:3
"Pero los hombres de David le dijeron: Mira, aquí en Judá tenemos miedo; ¡cuánto más si vamos a Keila contra los ejércitos de los filisteos!"
1 Samuel 23:4
"Entonces David volvió a consultar al SEÑOR. Y el SEÑOR le respondió: Levántate y desciende a Keila, porque entregaré a los filisteos en tu mano."
1 Samuel 23:5
"Así que David y sus hombres fueron a Keila, combatieron contra los filisteos, se llevaron su ganado y los hirieron con una gran matanza. Así salvó David a los habitantes de Keila."
1 Samuel 23:6
"Y sucedió que, cuando Abiatar hijo de Ahimélec huyó a David, a Keila, descendió con un efod en la mano."
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