Versículo destacado
1 Reyes 21:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Después de estas cosas, sucedió que Nabot el jezreelita tenía una viña en Jezreel, muy cerca del palacio de Acab, rey de Samaria. "
1 Reyes 21:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Después de estas cosas, sucedió que Nabot el jezreelita tenía una viña en Jezreel, muy cerca del palacio de Acab, rey de Samaria.
2 Acab habló con Nabot y le dijo: «Dame tu viña para tenerla como huerto de verduras, porque está cerca de mi casa. A cambio, te daré una viña mejor que esa; o, si te parece bien, te daré su valor en dinero».
3 Y Nabot le dijo a Acab: «¡Que el SEÑOR no permita que te dé la herencia de mis padres!»
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Acab puso sus ojos en la viña de su vecino, que estaba justamente al lado de su palacio y podía convertirse en un huerto muy útil. Es posible que Nabot se hubiera alegrado de que su viña estuviera en un lugar tan bueno, cerca de los jardines reales o lo bastante cerca como para vender sus productos a la casa del rey. Pero esa misma ubicación se volvió peligrosa para él. Si no hubiera tenido una viña, o si esta hubiera estado escondida en un lugar lejano, quizá habría conservado la vida. Muchas personas han quedado atrapadas por sus posesiones, y vivir cerca del poder a menudo les ha causado daño.
Acab vio la viña y la quiso para sí. Pensó que sería una buena adición a su propiedad y una conveniente ampliación de su palacio. Al principio no la exigió por la fuerza. Le ofreció a Nabot una cantidad de dinero equivalente a su valor o le propuso cambiarla por otra viña. Ya había dejado pasar las mayores oportunidades que Dios le había dado para ampliar su reino después de su victoria sobre los sirios, pero ahora estaba ansioso por ampliar su huerto para la comodidad de su casa. Eso es como ser cuidadoso con las cosas pequeñas y, al mismo tiempo, descuidar las más importantes.
Desear una propiedad útil no era malo en sí mismo. Nadie compraría un terreno si no deseara poseerlo, y la mujer sabia de las Escrituras considera un campo y lo compra. Pero desear algo en exceso, aun cuando intentemos obtenerlo por medios legítimos, nace del egoísmo. Es actuar como si debiéramos reunir para nosotros todas las comodidades y no dejar ninguna para los demás. Eso va en contra del contentamiento y del décimo mandamiento: «No codiciarás la casa de tu prójimo».
Acab recibió una negativa firme. Nabot no quiso entregar la viña. Dijo: «El Señor me libre de hacerlo». Y el Señor realmente lo prohibía, porque Nabot no tenía libertad para venderla de la manera que Acab quería. En Israel, la tierra de Canaán pertenecía de manera especial a Dios, y el pueblo la recibía como arrendatario. Una de las normas establecía que la tierra heredada por una familia no debía venderse de forma permanente, ni siquiera a otro israelita, a menos que hubiera una gran necesidad; aun entonces, solo podía venderse hasta el año del jubileo (Levítico 25:28). Nabot sabía que, si la viña pasaba a manos del rey, jamás regresaría a su familia, ni siquiera en el jubileo.
Quería complacer al rey, pero tenía que obedecer a Dios antes que a los hombres. Por eso pidió que lo excusaran. Acab conocía la ley, o al menos debía conocerla, y obró mal al pedirle a su súbdito algo que no podía entregar sin pecar. Algunos piensan que Nabot también veía su herencia terrenal como una señal de su futura participación en la tierra celestial, y que por eso no estaba dispuesto a separarse de ella. Parece haber sido un hombre fiel, dispuesto a arriesgarse a provocar la ira del rey antes que ofender a Dios. Quizá fue uno de los siete mil que no se habían arrodillado ante Baal, y Acab pudo haberle guardado rencor por eso.
Acab quedó profundamente alterado por la negativa. Como en otras ocasiones, se mostró malhumorado y disgustado. Se fue a la cama, se negó a comer y ni siquiera permitió que otros se acercaran a él. No pudo soportar lo que consideraba un insulto. Su corazón orgulloso hizo que la negativa de Nabot le pareciera insoportable. Culpó a la conciencia cuidadosa de Nabot, que fingía respetar, mientras planeaba en secreto vengarse. No podía soportar las decepciones. Estas lo hirieron tan profundamente que se enfermó de ira y frustración.
El descontento es un pecado que se castiga a sí mismo. Hace infeliz a la persona, debilita el cuerpo y le quita el sabor a cada bendición. Es una carga para el corazón y hasta puede desgastar el cuerpo. Además, nace de nuestro interior. No lo causa nuestra situación externa, sino la manera en que pensamos. Pablo podía estar contento en la prisión, mientras Acab estaba descontento en un palacio. Tenía todos los placeres de Canaán, las riquezas de un reino, los honores de la corte y el poder de un trono; sin embargo, nada de eso lo satisfacía si no tenía la viña de Nabot. Las personas dominadas por deseos codiciosos siempre están expuestas a los problemas, y quienes se empeñan en preocuparse siempre encontrarán algo por lo cual preocuparse.
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De este capítulo
1 Reyes 21:2
"Acab habló con Nabot y le dijo: «Dame tu viña para tenerla como huerto de verduras, porque está cerca de mi casa. A cambio, te daré una viña mejor que esa; o, si te parece bien, te daré su valor en dinero»."
1 Reyes 21:3
"Y Nabot le dijo a Acab: «¡Que el SEÑOR no permita que te dé la herencia de mis padres!»"
1 Reyes 21:4
"Acab entró en su casa abatido y disgustado por lo que Nabot el jezreelita le había dicho, pues había dicho: «No te daré la herencia de mis padres». Entonces se acostó en su cama, volvió el rostro y no quiso comer pan."
1 Reyes 21:5
"Pero Jezabel, su esposa, fue a verlo y le preguntó: «¿Por qué está tan triste tu espíritu que no comes pan?»."
1 Reyes 21:6
"Él le respondió: «Porque hablé con Nabot el jezreelita y le dije: “Dame tu viña a cambio de dinero; o, si te parece bien, te daré otra viña a cambio”. Pero él respondió: “No te daré mi viña”»."
1 Reyes 21:7
"Entonces Jezabel, su esposa, le dijo: «¿Ahora gobiernas tú el reino de Israel? Levántate, come pan y alegra tu corazón. Yo te daré la viña de Nabot el jezreelita»."
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