Versículo destacado
1 Reyes 11:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Pero el rey Salomón amó a muchas mujeres extranjeras, además de la hija del faraón: mujeres moabitas, amonitas, edomitas, sidonias e hititas. "
1 Reyes 11:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Pero el rey Salomón amó a muchas mujeres extranjeras, además de la hija del faraón: mujeres moabitas, amonitas, edomitas, sidonias e hititas.
2 Eran de las naciones acerca de las cuales el SEÑOR había dicho a los hijos de Israel: No se unan a ellas, ni ellas se unan a ustedes, porque ciertamente desviarán el corazón de ustedes tras sus dioses. Salomón se apegó a ellas con amor.
3 Tuvo setecientas esposas, que eran princesas, y trescientas concubinas; y sus esposas desviaron su corazón.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Esta es una historia triste y sorprendente de la caída de Salomón en el pecado y la ruina espiritual. La Escritura la presenta con honestidad, y los registros posteriores todavía hacen referencia a ella, incluso en los días de Nehemías (Nehemías 13:26). Ningún rey fue como Salomón, y él era amado por su Dios; sin embargo, las mujeres extranjeras lo llevaron al pecado. Ese es el breve resumen de su rebelión: la mujer lo engañó y fue la primera en transgredir.
Primero se fue tras mujeres extranjeras, y fueron muchas. Allí comenzó su declive. Se entregó a las mujeres, aunque su madre le había advertido precisamente de ese peligro, diciéndole que no entregara su fuerza a las mujeres (Proverbios 31:3). Esa advertencia quizá aludía a Sansón, quien perdió su fuerza después de confiarle su secreto a una mujer. La lujuria ha destruido a muchos reyes, y la propia caída de David comenzó con pecados de la carne, lo cual debió haberle servido de advertencia a Salomón. El amor desordenado por las mujeres ha derribado a muchos heridos (Proverbios 7:26) y, como dijo el obispo Hall, muchos se han quebrado la cabeza con su propia costilla.
Salomón tomó muchas mujeres, hasta llegar a tener setecientas esposas y trescientas concubinas: mil en total. Y, según su propia confesión posterior, no encontró entre ellas ni una sola mujer buena (Eclesiastés 7:28). Una mujer de virtud firme no se habría unido a semejante compañía. La ley de Dios había prohibido claramente que los reyes multiplicaran sus esposas, así como les prohibía multiplicar sus caballos (Deuteronomio 17:16-17). Salomón ya había quebrantado el mandamiento acerca de los caballos, incluidos los que traía de Egipto (1 Reyes 10:29), y ahora vemos una transgresión más grave relacionada con las esposas. Los pecados pequeños, cuando se toleran, abren la puerta a otros más grandes.
David también había multiplicado demasiado sus esposas, y Salomón pudo haber pensado que eso hacía aceptable su propia conducta. Cuando las personas piadosas dan un mal ejemplo en algún aspecto, pueden causar mucho daño, especialmente a sus propios hijos. Un solo acto pecaminoso de un hombre bueno puede hacerles más daño a otros que muchos actos de un hombre malvado. Es posible que al principio Salomón no se propusiera superar el número de mujeres de su padre, pero el pecado siempre va cuesta abajo. Una vez que las personas comienzan, no se detienen fácilmente. Desde el principio, Dios dio una mujer a un hombre; y quien no considera suficiente una, tampoco considerará suficientes dos o tres. La lujuria sin control nunca permanece pequeña.
Además, estas eran mujeres extranjeras: moabitas, amonitas y otras de las naciones con las que Dios había prohibido que Israel se casara (1 Reyes 11:2). Algunos piensan que Salomón se casó con ellas por razones políticas, con la esperanza de obtener información sobre esas naciones. Temo que la razón fuera que las hijas de Israel le parecían demasiado modestas, mientras que estas mujeres extranjeras lo atraían por su manera provocativa de vestir, su conducta y su conversación. O quizá pensaba que a un gran rey le correspondía llenar su harén con cosas difíciles de conseguir, como si ser su amante fuera un honor para ellas. En realidad, habría sido una vergüenza para la más humilde de sus súbditas, y mucho más para aquellas mujeres.
Lo peor de todo fue que Salomón se aferró a ellas con amor (1 Reyes 11:2). No se limitó a tenerlas, sino que puso en ellas su corazón. Pasaba su tiempo con ellas, valoraba todo lo que decían y hacían, y menospreciaba a la hija del faraón, su esposa legítima, junto con las mujeres de Israel. Salomón tenía una gran sabiduría, pero la desperdició porque no gobernó sus deseos.
Entonces estas mujeres lo llevaron a adorar dioses falsos, tal como las hijas de Moab llevaron a Israel a adorar a Baal de Peor. Ese fue el triste resultado de multiplicar las esposas. Es probable que esto debilitara su salud, acelerara los efectos de la vejez y agotara sus riquezas, aunque eran enormes. También pudo haberlo distraído de su trabajo, de modo que perdió ingresos provenientes del extranjero y tuvo que imponer fuertes impuestos a su pueblo para mantener su esplendor (1 Reyes 12:4). Pero ni siquiera esos problemas fueron tan graves como este: sus esposas desviaron su corazón tras otros dioses (1 Reyes 11:3-4).
Salomón se volvió frío y descuidado en su propia adoración, y negligente en su servicio al Dios de Israel. Su corazón no estuvo completamente dedicado al Señor su Dios, ni lo siguió por completo como lo había hecho David (1 Reyes 11:4, 1 Reyes 11:6). No debemos pensar que abandonó por completo la adoración de Dios, y mucho menos que dejó de celebrarse el servicio del templo, pues este continuó como de costumbre. Pero se volvió menos constante y menos serio para ir a la casa del Señor y presentarse ante el altar. Perdió su primer amor y su fervor por Dios. No perseveró hasta el final como había comenzado, y por eso se dice que no fue perfecto, pues no fue constante. No siguió plenamente a Dios, porque se apartó de seguirlo y no perseveró.
David tuvo muchas faltas, pero nunca descuidó la adoración de Dios ni se volvió indiferente a ella como Salomón. Sus esposas usaron toda clase de recursos para apartarlo, y allí comenzó su rebelión. Salomón también toleró la idolatría de ellas y no dudó en unirse a sus prácticas. Se cree que la hija del faraón había adoptado la religión judía; pero cuando el propio Salomón se volvió descuidado en la adoración de Dios, no hizo nada para conducir a sus otras esposas a la verdadera fe. Más bien, para complacerlas, edificó santuarios para sus dioses (1 Reyes 11:7-8), apoyó a sus sacerdotes y, en ocasiones, incluso se unió a ellas ante sus altares. Parece haber tomado el asunto a la ligera, como si dijera: «¿Qué daño hay en esto? ¿Acaso no son iguales todas las religiones?». El obispo Patrick señala que esta ha sido con frecuencia la debilidad de las personas inteligentes.
Cuando complació de esa manera a una esposa, las demás se habrían resentido si no hubiera hecho lo mismo por ellas. Por eso hizo esto con todas sus esposas (1 Reyes 11:8). Al final, llegó a ser tan impío que edificó un lugar alto para Quemos en la colina al este de Jerusalén, en el monte de los Olivos, como si quisiera oponerse al templo que él mismo había construido. Esos lugares altos permanecieron allí y no fueron destruidos por completo hasta los días de Josías (2 Reyes 23:13).
Debemos detenernos ahora y lamentar la caída de Salomón, y con razón quedarnos asombrados ante ella. ¡Cómo se ha oscurecido el oro y cómo ha cambiado el oro más fino! Que los cielos se estremezcan ante esto, y que nosotros temblemos, como dice Jeremías en un caso semejante (Jeremías 2:12). Resulta asombroso que Salomón, en su vejez, quedara atrapado por deseos carnales, precisamente el tipo de deseos que suele asociarse con la juventud.
Así como nunca debemos suponer que nuestras buenas resoluciones son suficientemente fuertes, tampoco debemos suponer que nuestros deseos corruptos son demasiado débiles para hacernos daño. Nunca debemos sentirnos seguros ni bajar la guardia. Sorprende que alguien tan sabio como Salomón, famoso por su entendimiento agudo y su buen juicio, permitiera que unas mujeres insensatas lo desviaran. También llama la atención que el hombre que tantas veces y con tanta claridad advirtió a otros del peligro de amar a las mujeres quedara él mismo profundamente atrapado por ese peligro. Es más fácil detectar el peligro y señalarlo a los demás que evitarlo nosotros mismos.
Es igualmente doloroso que un hombre tan bueno, tan fervoroso por la adoración de Dios y tan familiarizado con las cosas divinas, cayera en una conducta tan pecaminosa. Este es el mismo Salomón que hizo aquella gran oración cuando se dedicó el templo. Su caída parece completamente incongruente con quien había sido. Toda su sabiduría y devoción terminaron de esta manera. Ningún barco naufragó de forma más terrible, y ninguna corona fue deshonrada de manera más vergonzosa.
No necesitamos preguntar por qué Dios permitió que sucediera. Sus caminos están más allá de nuestro entendimiento, como un sendero en medio del mar y a través de aguas profundas. Él sabía cómo glorificarse incluso por medio de este fracaso. Dios ya había previsto algo semejante cuando habló acerca de aquel que construiría el templo: «Si comete pecado, etc.» (2 Samuel 7:14).
Pero sí debemos preguntarnos qué buen uso podemos hacer de esta advertencia. Todo el que piensa que está firme debe tener cuidado de no caer. Vemos cuán débiles somos por nuestra cuenta, sin la gracia de Dios; por eso debemos vivir dependiendo continuamente de esa gracia. También vemos lo peligrosa que puede ser la prosperidad y lo difícil que es resistir sus tentaciones. Salomón, como Jesurún, engordó y luego dio coces contra Dios. El alimento suficiente, por el que Agur oró, es más seguro y mejor que la abundancia que dejó a Salomón empachado.
También debemos reconocer cuánto necesitan mantenerse vigilantes quienes han profesado firmemente la fe. Si han mostrado fervor en la religión, el diablo los atacará con mayor fuerza; y si caen, su vergüenza será mayor. El final de una vida buena es lo que demuestra el valor de toda la vida. Por eso debemos tener cuidado, para que, después de correr bien, no quedemos atrás.
Cómo puede ayudarte tu IA cristiana
Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana
Estudio bíblico
Orientación para la vida
Apoyo en la oración
Sabiduría diaria
Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes
De este capítulo
1 Reyes 11:2
"Eran de las naciones acerca de las cuales el SEÑOR había dicho a los hijos de Israel: No se unan a ellas, ni ellas se unan a ustedes, porque ciertamente desviarán el corazón de ustedes tras sus dioses. Salomón se apegó a ellas con amor."
1 Reyes 11:3
"Tuvo setecientas esposas, que eran princesas, y trescientas concubinas; y sus esposas desviaron su corazón."
1 Reyes 11:4
"Cuando Salomón envejeció, sus esposas desviaron su corazón tras otros dioses; y su corazón no fue íntegro para con el SEÑOR su Dios, como lo fue el corazón de David, su padre."
1 Reyes 11:5
"Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, abominación de los amonitas."
1 Reyes 11:6
"Salomón hizo lo malo ante los ojos del SEÑOR y no siguió plenamente al SEÑOR, como lo hizo David, su padre."
1 Reyes 11:7
"Entonces Salomón construyó un lugar alto para Quemos, abominación de Moab, en la colina que está frente a Jerusalén, y para Moloc, abominación de los hijos de Amón."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.