Versículo destacado
1 Crónicas 7:20 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Los hijos de Efraín fueron Sutela; Bered, su hijo; Tahat, su hijo; Elada, su hijo; Tahat, su hijo; "
1 Crónicas 7:20
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
18 Su hermana Hamolequet dio a luz a Ishod, Abiezer y Mahala.
19 Los hijos de Semida fueron Ahián, Siquem, Likhi y Aniam.
20 Los hijos de Efraín fueron Sutela; Bered, su hijo; Tahat, su hijo; Elada, su hijo; Tahat, su hijo;
21 Zabad, su hijo; Sutela, su hijo; y Ezer y Elead, a quienes mataron los hombres de Gat nacidos en aquella tierra, porque ellos habían bajado para llevarse su ganado.
22 Efraín, padre de ellos, guardó luto durante muchos días, y sus hermanos fueron a consolarlo.
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Aquí tenemos un registro de la tribu de Efraín. Cuando esa tribu alcanzó toda su fuerza, leemos cosas importantes acerca de ella. Pero aquí vemos las dificultades de sus primeros años, al parecer mientras todavía estaba en Egipto. Es posible que el propio Efraín aún viviera cuando sucedieron estas cosas, aunque resulta difícil armonizarlo con la manera en que aquí se presenta la línea familiar. Por eso, quizá se trataba de otro Efraín, o tal vez los hombres que murieron eran los hijos directos de Efraín, hijo de José.
Una gran desgracia cayó sobre la familia de Efraín. Los hombres de Gat, filisteos y gigantes, mataron a muchos miembros de esa familia porque habían bajado para apoderarse de su ganado (1 Crónicas 7:21). No está claro quién inició la pelea. Algunos piensan que los hombres de Gat fueron los agresores: bajaron a Gosén para llevarse el ganado de los efrainitas y mataron a sus dueños cuando estos lo defendieron. Otros creen que los efrainitas atacaron Gat, pensando que había llegado el momento de tomar posesión de Canaán, pero pagaron muy caro su precipitación. Quienes no esperan el tiempo de Dios no pueden esperar contar con su bendición. Me parece más probable que los hombres de Gat atacaran a los efrainitas, porque los israelitas en Egipto eran pastores, no soldados, y tenían su propio ganado; por eso, no era probable que arriesgaran la vida por el ganado de otras personas.
Es probable que Zabad, Sutela, Ezer y Elada, nietos de Efraín, fueran los hombres que murieron. Jacob había prometido que los descendientes de Efraín llegarían a ser una multitud de naciones (Génesis 48:19), pero esta línea familiar fue cortada tan pronto. A menudo parece que la providencia de Dios contradice sus promesas; sin embargo, cuando sucede así, en realidad hace que la promesa resplandezca con mayor claridad, porque entonces su cumplimiento se reconoce como obra de Dios. Los descendientes de Efraín eran hijos de José, pero el poder de José no pudo protegerlos, aun si él todavía estaba vivo. La espada destruye a una persona tan fácilmente como a otra.
Efraín estuvo de duelo durante muchos días. Pocas cosas acercan a los ancianos a la tumba con más tristeza que ver morir antes que ellos a sus hijos o nietos, especialmente cuando mueren de manera violenta. A menudo, el dolor de la vejez consiste en sobrevivir a aquellos que se esperaba que fueran una fuente de consuelo. Sus hermanos fueron a consolarlo en medio de esta profunda pérdida; le mostraron compasión y le ofrecieron palabras capaces de fortalecer su corazón en un momento tan difícil. Tal vez le recordaron la promesa que Jacob le había dado cuando puso su mano derecha sobre la cabeza de Efraín. Aunque su casa no era como él había esperado y se había convertido en una casa de luto, aquella promesa permanecía firme (2 Samuel 23:5).
Dios reparó en cierta medida esta herida al darle a Efraín otro hijo en su vejez, como Set, que fue dado en lugar de Abel después de que Caín lo mató (Génesis 4:25). Cuando Dios devuelve el consuelo a quienes lloran y les concede alegría en proporción a los días de aflicción, debemos reconocer su bondad y su cuidado. Es como si Dios tomara en cuenta el sufrimiento de sus siervos y respondiera a él con misericordia (Salmo 90:13, Salmo 90:15). Sin embargo, ni siquiera el nacimiento de un hijo podía borrar el dolor de Efraín. Por eso le puso a su hijo un nombre triste, Bería, que significa «en la aflicción», porque nació mientras la familia estaba de duelo y las cosas habían salido mal para su casa. Es sabio recordar la aflicción y el dolor, las experiencias amargas y penosas, para que nuestro corazón permanezca humilde (Lamentaciones 3:19, Lamentaciones 3:20). ¿Qué nombre podría describir mejor a una persona nacida de una mujer que Bería, si todos nacemos en un mundo lleno de dificultades?
Esta familia también recibió más honra. Seera, una mujer de la tribu de Efraín, construyó algunas ciudades cuando Israel se estableció en Canaán, ya fuera a sus propias expensas o mediante sus propios esfuerzos. Una de esas ciudades incluso llevó su nombre: Uzén-seera (1 Crónicas 7:24). Una mujer piadosa puede traer tanta honra y bendición a una familia como un hombre poderoso. Josué, hijo de Nun, quien dirigió a Israel en la conquista de Canaán, también pertenecía a esta tribu (1 Crónicas 7:27). De esta manera, la brecha causada en la familia de Efraín fue reparada nuevamente; quizá la injusticia que los cananeos les habían hecho en el pasado despertó en Josué un celo aún mayor para la guerra.
Luego se menciona a la tribu de Aser, junto con algunos de sus hombres destacados. Su ejército no era numeroso en comparación con el de algunas otras tribus: tenía solamente veintiséis mil hombres en total. Sin embargo, sus príncipes eran hombres escogidos y guerreros valientes, los principales entre los príncipes (1 Crónicas 7:40). Tal vez su sabiduría se mostró en que no intentaron mantener un número excesivo de hombres entrenados, sino que contaron con menos hombres, bien preparados para la guerra y útiles para el servicio.
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De este capítulo
1 Crónicas 7:1
"Los hijos de Isacar fueron Tola, Púa, Jasub y Simrón: cuatro."
1 Crónicas 7:2
"Los hijos de Tola fueron Uzi, Refaías, Jeriel, Jahmai, Jibsam y Semuel, jefes de sus casas paternas, es decir, de Tola. En sus generaciones fueron hombres valientes y poderosos; en los días de David sumaban veintidós mil seiscientos."
1 Crónicas 7:3
"Los hijos de Uzi fueron Izrahías; y los hijos de Izrahías fueron Micael, Abdías, Joel e Isías: cinco, todos ellos jefes."
1 Crónicas 7:4
"Con ellos, según sus generaciones y sus casas paternas, había tropas de guerra que sumaban treinta y seis mil hombres, porque tenían muchas esposas e hijos."
1 Crónicas 7:5
"Sus hermanos de todas las familias de Isacar eran hombres valientes y poderosos; todos ellos, inscritos en sus genealogías, sumaban ochenta y siete mil."
1 Crónicas 7:6
"Los hijos de Benjamín fueron Bela, Bequer y Jediael: tres."
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