Versículo destacado

1 Crónicas 23:24 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante

" Estos fueron los hijos de Leví según sus casas paternas, los jefes de las casas paternas, contados individualmente por el número de sus nombres, quienes realizaban el trabajo del servicio de la casa del SEÑOR, desde los veinte años de edad en adelante. "

1 Crónicas 23:24

menu_book El versículo en contexto

22 Eleazar murió sin tener hijos, sino hijas; y sus hermanos, los hijos de Cis, las tomaron.

23 Los hijos de Musi fueron Mahli, Eder y Jeremot; tres en total.

24 Estos fueron los hijos de Leví según sus casas paternas, los jefes de las casas paternas, contados individualmente por el número de sus nombres, quienes realizaban el trabajo del servicio de la casa del SEÑOR, desde los veinte años de edad en adelante.

25 Porque David dijo: El SEÑOR, Dios de Israel, ha dado descanso a su pueblo, para que habite en Jerusalén para siempre.

26 Y en cuanto a los levitas, ya no tendrán que cargar el tabernáculo ni ninguno de sus utensilios para su servicio.

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auto_stories Comentario de Bible Guided

Aquí vemos un cambio en la manera de contar a los levitas, la tribu apartada para el servicio del templo, para el servicio activo. En los días de Moisés, no se registraban para el servicio sino hasta los treinta años, y ni siquiera comenzaban su período de prueba hasta los veinticinco (Núm. 8:24). Pero David, siguiendo la dirección de Dios, ordenó que fueran contados para el servicio en la casa del SEÑOR desde los veinte años en adelante (1 Crón. 23:24). Confirmó este mandato en sus últimas instrucciones y quiso que permaneciera para siempre (1 Crón. 23:27). En realidad, no era solamente una disposición de David, sino del SEÑOR.

Es posible que hubiera varias razones para este cambio. Primero, si los levitas jóvenes no tenían nada que hacer hasta los veinticinco años, muchos podían volverse perezosos o descuidados al entregarse a sus placeres. Eso perjudicaría tanto su carácter como su utilidad futura. Por eso se les incorporaba antes al trabajo y a la disciplina, desde los veinte años, porque quienes desean servir bien deben aprender desde temprano a ser diligentes y cuidadosos.

Segundo, cuando los levitas tenían que transportar cargas pesadas, como el tabernáculo y sus utensilios, Dios no los llamaba hasta que tuvieran suficiente fuerza física. Él conoce nuestra condición y, tanto en el servicio como en el sufrimiento, nunca exige más de lo que podemos soportar. Pero ahora Dios había dado descanso a su pueblo, y Jerusalén sería su morada para siempre. Ya no era necesario llevar el tabernáculo y sus utensilios de un lugar a otro; por eso el trabajo era más liviano y podían realizarlo hombres de veinte años.

Tercero, Israel había crecido, y después de la construcción del templo acudirían a Jerusalén más personas que las que jamás habían ido a Silo, Nob o Gabaón. Por eso se necesitaban más levitas para el servicio del templo, de modo que todo adorador que llevara una ofrenda encontrara a un levita dispuesto a ayudar. Cuando hay más trabajo que hacer, es justo incorporar a más trabajadores. Cuando la cosecha es abundante, corresponde que haya suficientes obreros.

A los levitas también se les asignaban varias clases de trabajo. Los sacerdotes tenían sus propios deberes sagrados, entre ellos encargarse de las cosas santísimas, quemar incienso delante del SEÑOR y bendecir en el nombre de Dios (1 Crón. 23:13). Los levitas no debían asumir esas tareas, pero aun así tenían mucho trabajo bueno que hacer, conforme a su llamamiento (1 Crón. 23:4; 1 Crón. 23:5).

Los que ayudaban a llevar adelante la obra de la casa de Dios (1 Crón. 23:4) debían asistir a los hijos de Aarón, es decir, a los sacerdotes descendientes de la familia de Aarón, y realizar el trabajo práctico alrededor de la casa de Dios (1 Crón. 23:28). Si alguna labor podía considerarse trabajo sencillo para Dios, era esta: mantener limpios los patios y las habitaciones, poner todo en orden y asegurarse de que cada cosa estuviera lista cuando se necesitara. También preparaban el pan de la Presencia, que los sacerdotes colocaban sobre la mesa, y elaboraban la harina y las tortas para las ofrendas de cereal, de modo que los sacerdotes tuvieran todo a su alcance.

Los que servían como jueces y oficiales tenían un cuidado especial de todas las pesas y medidas (1 Crón. 23:29). En el santuario se conservaban los patrones aprobados para las pesas y medidas, y los levitas los protegían. Comprobaban que fueran exactos y los usaban para verificar otras pesas y medidas cuando era necesario.

La tarea de los cantores consistía en dar gracias y alabar al SEÑOR (1 Crón. 23:30), especialmente durante los sacrificios de la mañana y de la tarde y en ocasiones especiales como los días de reposo y las lunas nuevas (1 Crón. 23:31). En los días de Moisés, se había ordenado al pueblo tocar trompetas sobre los holocaustos y los demás sacrificios, y en sus días solemnes (Núm. 10:10). El sonido de las trompetas era solemne y conmovedor, pero no era una alabanza expresada con palabras. La disposición de David se adaptaba mejor a una adoración reflexiva, porque empleaba salmos cantados. A medida que la comunidad judía crecía más allá de su etapa inicial, su adoración se volvía más clara y consciente, hasta que en el evangelio dejó las cosas propias de la niñez, como dice Pablo (1 Cor. 13:11; Gál. 4:3; Gál. 4:9).

Los porteros, o guardias de las puertas, tenían la tarea de proteger el tabernáculo y el lugar santo, para que nadie se acercara sin permiso ni llegara más allá de lo permitido (1 Crón. 23:32). También estaban encargados de atender las responsabilidades de los hijos de Aarón; es decir, servían a los sacerdotes y hacían diligencias para ellos. Sin embargo, todavía se les llamaba hermanos de los sacerdotes, para recordarles a estos que, aunque ocupaban un cargo superior, provenían del mismo linaje que los levitas comunes. Por esa razón, los sacerdotes no debían comportarse con orgullo ni sentirse superiores, sino tratarlos como hermanos en todo sentido.

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