Versículo destacado
Salmos 139:7 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" ¿A dónde podría ir, lejos de tu espíritu? ¿A dónde huiría, lejos de tu presencia? "
Salmos 139:7
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
5 Me has rodeado por todos lados; tienes puesta tu mano sobre mí.
6 Una sabiduría tan admirable está fuera de mi alcance; ¡es tan alta que no alcanzo a comprenderla!
7 ¿A dónde podría ir, lejos de tu espíritu? ¿A dónde huiría, lejos de tu presencia?
8 Si yo subiera a las alturas de los cielos, allí estás tú; y si bajara a las profundidades de la tierra, también estás allí;
9 si levantara el vuelo hacia el oriente o habitara en los límites del mar occidental,
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Es muy útil tener la certeza de lo que se nos ha enseñado. Así podemos creerlo con confianza, explicar por qué lo creemos y dar razón de la esperanza que hay en nosotros. David está seguro de que Dios lo conoce por completo y entiende todos sus caminos. Una razón es que siempre está ante los ojos de Dios. Si Dios está en todas partes, también debe saberlo todo. Puesto que el cielo y la tierra abarcan toda la creación, y el Creador llena ambos (Jeremías 23:24), cada parte de la creación está bajo su mirada y su poder. David aplica esa verdad a sí mismo y reconoce que está completamente expuesto delante de Dios.
Ningún lugar puede alejarnos de la presencia de Dios. David pregunta: «¿Adónde iré lejos de tu Espíritu? ¿O adónde huiré de tu presencia?». Es decir, ¿adónde podría ir para alejarse de Dios mismo, que es Espíritu? Dios es invisible, pero es absurdo pensar que por eso no puede vernos. David no está diciendo que quiera dejar a Dios; desea estar cerca de él. Solo plantea la pregunta: si fuera tan insensato como para intentar salir de la vista de Dios, sacudirse el temor de Dios o vivir como si no dependiera de él, ¿adónde podría ir? Incluso un escritor pagano dijo que, dondequiera que una persona se vuelva, encuentra a Dios que sale a su encuentro.
David menciona los lugares más lejanos que puede imaginar y afirma que Dios seguiría allí. Si subiera al cielo, Dios estaría allí. Ese sería su gozo eterno, pero ni siquiera allí podría escapar de la mirada de Dios. El cielo está lleno de adoradores, pero ningún rincón ni ninguna multitud pueden ocultarle algo a Dios. Los que están allí dependen de él tan plenamente como quienes están aquí. Si descendiera al Seol, el lugar de los muertos, o incluso a las profundidades de la tierra, Dios seguiría allí. Aunque pudiéramos cavar hasta lo más profundo y escondernos bajo tierra, todavía no escaparíamos de él. Dios conoce un camino que ningún ojo de ave ha visto, y la tierra es como una superficie abierta delante de él. Si Seol significa la tumba, entonces ni siquiera allí podemos escondernos del Dios viviente. Si significa el lugar de los condenados, entonces aun allí Dios está presente con su poder y su justicia. Su ira es el fuego que arderá allí para siempre (Apocalipsis 14:10).
Ni siquiera los lugares más remotos del mundo pueden ocultarnos de Dios. Si David tomara las alas de la mañana, los primeros rayos de luz, y volara hasta los confines del mar o de la tierra, todavía encontraría a Dios allí. Si fuera a las islas más lejanas y desconocidas, Dios seguiría estando allí. La mano de Dios lo guiaría hasta donde llegara, y su mano derecha lo sostendría para que no pudiera ir más allá del alcance de Dios. Dios detuvo rápidamente a Jonás cuando huyó hacia Tarsis para alejarse de la presencia del Señor.
Tampoco la oscuridad puede ocultarnos de la mirada de Dios, ni siquiera la más densa. Si David pensara: «Seguramente la oscuridad me cubrirá», estaría equivocado. Las sombras de la noche ayudan a un criminal a escapar de quienes lo persiguen, pero no sirven de nada contra Dios. Cuando Dios separó la luz de la oscuridad, se reservó este derecho: ambas son iguales para él. La oscuridad no le oculta nada, porque ninguna oscuridad ni ninguna sombra de muerte pueden impedir que los malhechores estén a su vista. Ninguna máscara ni disfraz, por convincente que sea, puede impedir que una persona o una obra aparezcan ante Dios bajo su verdadera luz. Los pecados secretos están tan expuestos delante de él como los crímenes abiertos y desvergonzados.
David también sabe esto porque Dios lo hizo. El fabricante de una máquina entiende todos sus movimientos. Puesto que Dios nos formó, ciertamente nos conoce. Nos vio mientras éramos formados, así que no podemos escondernos de él ahora que ya estamos hechos. David continúa diciendo que Dios poseía sus entrañas, sus pensamientos y deseos más profundos. Dios no solo los conoce; también tiene autoridad sobre ellos. Esa posesión es legítima, porque Dios lo cubrió en el vientre de su madre, es decir, allí lo formó (Job 10:11). El alma está escondida de los demás. Nadie conoce la vida interior de una persona excepto el propio espíritu de esa persona (1 Corintios 2:11). Por eso la Escritura habla de la persona oculta del corazón. Pero fue Dios quien nos cubrió en el vientre; por eso también puede descubrirnos cuando quiera. No nos ocultó del mundo para ocultarnos de sí mismo.
Cuando David piensa en cómo comienza la vida humana, le da toda la gloria únicamente a Dios. Dios nos hizo, y nosotros no nos hicimos a nosotros mismos. Nuestros padres fueron solamente los medios que él utilizó. Todo ocurrió bajo la mirada atenta de Dios, porque aun nuestra sustancia, cuando todavía estaba escondida en el vientre y no estaba completamente formada, no estaba escondida de él. También ocurrió por el poder de Dios, pues su mano nos formó. Y ocurrió conforme al diseño de Dios, porque en su libro estaban escritos todos nuestros miembros. La sabiduría eterna planeó toda la obra, y el poder todopoderoso llevó ese plan a la realidad.
David habla del nacimiento humano en términos muy elevados. Debemos contemplarlo con reverencia, tal como contemplamos la creación misma. Es una maravilla extraordinaria, casi un milagro, aunque ocurra mediante el curso ordinario de la naturaleza. Estamos hechos de manera asombrosa y maravillosa. Es justo que nos maravillemos ante la habilidad demostrada en estos cuerpos vivos, en la formación de cada parte y en la armonía entre todas ellas. También es un gran misterio, una obra de la naturaleza escondida de nuestra vista. David dice que su alma sabe que es algo maravilloso, pero no puede explicárselo por completo a nadie más. Fue formado en secreto y moldeado cuidadosamente en el vientre, como en las profundidades de la tierra.
Como una gran muestra de misericordia, todos nuestros miembros fueron formados a su debido tiempo, tal como estaban escritos en el libro del sabio plan de Dios, cuando ninguno de ellos existía todavía. Algunos entienden esto como una afirmación de que no faltó ninguno. Si alguno de nuestros miembros hubiera estado ausente del libro de Dios, también habría faltado en nuestro cuerpo. Pero por su bondad tenemos todas nuestras extremidades y sentidos, y la pérdida de cualquiera de ellos podría habernos convertido en una carga para nosotros mismos.
Esto nos da una razón poderosa para alabar a Dios por nuestra creación. También nos lleva a confiar en que aquel que vio nuestra sustancia cuando todavía no estaba formada, la ve ahora que ya ha sido moldeada.
De este capítulo
Salmos 139:1
"Señor, tú me has examinado y me conoces;"
Salmos 139:2
"tú conoces todas mis acciones; aun desde lejos te das cuenta de lo que pienso."
Salmos 139:3
"Conoces todas mis andanzas; ¡conoces todo lo que hago!"
Salmos 139:4
"Aún no tengo la palabra en la lengua, y tú, Señor, ya la conoces."
Salmos 139:5
"Me has rodeado por todos lados; tienes puesta tu mano sobre mí."
Salmos 139:6
"Una sabiduría tan admirable está fuera de mi alcance; ¡es tan alta que no alcanzo a comprenderla!"
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