Versículo destacado
Números 26:63 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Estos son los censados por Moisés y el sacerdote Eleazar, quienes censaron a los hijos de Israel en las llanuras de Moab, junto al Jordán, cerca de Jericó. "
Números 26:63
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
61 Nadab y Abiú murieron cuando ofrecieron fuego extraño delante del SEÑOR.
62 Sus censados fueron veintitrés mil, todos los varones de un mes de edad en adelante; porque no fueron censados entre los hijos de Israel, pues no se les dio herencia entre los hijos de Israel.
63 Estos son los censados por Moisés y el sacerdote Eleazar, quienes censaron a los hijos de Israel en las llanuras de Moab, junto al Jordán, cerca de Jericó.
64 Pero entre estos no había ni un hombre de aquellos a quienes Moisés y el sacerdote Aarón censaron cuando censaron a los hijos de Israel en el desierto de Sinaí.
65 Porque el SEÑOR había dicho acerca de ellos: Ciertamente morirán en el desierto. Y no quedó ni un hombre de ellos, excepto Caleb hijo de Jefone y Josué hijo de Nun.
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Lo que más destaca en este registro final es el cumplimiento de la sentencia de Dios contra los que murmuraron (Números 14:29). Ninguno de los censados de veinte años en adelante, excepto Caleb y Josué, entró en Canaán. Los levitas fueron censados de manera diferente, ya fuera desde un mes de edad o entre los treinta y los cincuenta años; por eso, no forman parte de esta advertencia. En este nuevo censo, quienes hicieron el conteo sin duda lo compararon cuidadosamente con el anterior, y descubrieron que, de los hombres censados en el monte Sinaí, solo quedaban Caleb y Josué (Números 26:64-65).
Esto demuestra la justicia de Dios y su fidelidad a sus advertencias una vez que ha hablado. Él juró en su ira y cumplió su palabra. Habría sido mejor que todos aquellos cadáveres, aunque hubieran sido muchos más, cayeran al suelo, a que la palabra de Dios fallara. Aunque la generación más joven vivía entre ellos y muchos de los hombres culpables sobrevivieron durante mucho tiempo, incluso hasta el último año de los cuarenta, fueron eliminados antes de que se hiciera este censo. Aquellos a quienes Dios ha condenado no pueden esconderse mezclándose entre la multitud ni escapar dejando que pase el tiempo.
Esto también muestra la bondad de Dios hacia este pueblo, a pesar de todo lo que habían hecho contra él. Aunque aquella generación murmuradora fue eliminada, Dios levantó otra generación tan numerosa como la anterior, para que el nombre de Israel no desapareciera. De lo contrario, la herencia prometida podría haberse perdido por falta de herederos. El número era un poco menor que el del monte Sinaí, pero los que ahora fueron censados tenían esta ventaja: todos estaban en la plenitud de la vida, entre los veinte y los sesenta años, preparados para servir.
Durante los treinta y ocho años de peregrinación y dificultades en el desierto, también tuvieron tiempo para aprender las leyes de Dios y adorarlo. No tenían deberes civiles ni militares que los distrajeran de las cosas sagradas, y contaban con Moisés y Aarón para enseñarles, junto con el buen Espíritu de Dios (Nehemías 9:20). Esto también fue una demostración de la fidelidad de Dios al cumplir la promesa que había hecho a Caleb y Josué. Fueron preservados de morir en aquella destrucción general, y fueron preservados exactamente como Dios había dicho.
Las flechas de la muerte pueden volar en la oscuridad y parecer que llegan de todas partes al mismo tiempo, pero no golpean al azar. Aun en el mayor peligro, dan en el blanco que Dios ha establecido, y no en ningún otro. A todos los que están inscritos entre los vivos se les concederá la vida como un premio, incluso en los tiempos más peligrosos. Aunque caigan mil a su lado y diez mil a su derecha, ellos escaparán.
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De este capítulo
Números 26:1
"Después de la plaga, el SEÑOR habló a Moisés y a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, diciendo:"
Números 26:2
"Hagan el censo de toda la congregación de los hijos de Israel, de veinte años de edad en adelante, según la casa de sus padres, de todos los que sean capaces de salir a la guerra en Israel."
Números 26:3
"Moisés y el sacerdote Eleazar hablaron con ellos en las llanuras de Moab, junto al Jordán, cerca de Jericó, diciendo:"
Números 26:4
"Hagan el censo del pueblo, de veinte años de edad en adelante, tal como el SEÑOR mandó a Moisés y a los hijos de Israel que salieron de la tierra de Egipto."
Números 26:5
"Rubén, el hijo mayor de Israel. Los hijos de Rubén fueron: de Hanoc, la familia de los hanoquitas; de Falú, la familia de los faluitas;"
Números 26:6
"de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Carmi, la familia de los carmitas."
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