Versículo destacado
Números 10:11 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Y sucedió que el día veinte del segundo mes del segundo año, la nube se levantó de encima del tabernáculo del testimonio. "
Números 10:11
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
9 Si van a la guerra en su tierra contra el enemigo que los oprima, harán sonar la alarma con las trompetas. Así serán recordados ante el SEÑOR su Dios y serán salvados de sus enemigos.
10 También en el día de su alegría, en sus fiestas solemnes y al comienzo de sus meses, tocarán las trompetas sobre sus holocaustos y sobre los sacrificios de sus ofrendas de paz. Así servirán como memorial para ustedes ante su Dios. Yo soy el SEÑOR su Dios.
11 Y sucedió que el día veinte del segundo mes del segundo año, la nube se levantó de encima del tabernáculo del testimonio.
12 Entonces los hijos de Israel partieron del desierto de Sinaí, y la nube se detuvo en el desierto de Parán.
13 Así partieron por primera vez conforme al mandato del SEÑOR dado por medio de Moisés.
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Aquí se presenta un relato general de la salida de Israel del monte Sinaí, donde habían permanecido cerca de un año. Allí habían ocurrido muchas cosas importantes. Al parecer, Dios les había indicado de antemano que era tiempo de seguir adelante (Deuteronomio 1:6-7): ya habían permanecido suficiente tiempo en aquel monte y debían viajar hacia la tierra prometida. El apóstol dice que el monte Sinaí representa la esclavitud (Gálatas 4:24), refiriéndose a la ley que fue dada allí. La ley es útil como un maestro que nos conduce a Cristo, pero no debemos detenernos en ella. Debemos continuar hacia el gozo y la libertad de los hijos de Dios, porque nuestra salvación viene por la promesa, no por la ley.
Observemos la señal para emprender la marcha. La nube se levantó de encima del tabernáculo —la tienda sagrada donde Dios se encontraba con su pueblo— y probablemente permaneció allí hasta que estuvieron listos para avanzar. Desarmar y empacar el campamento debió haber sido una tarea enorme. Sin embargo, cada familia se ocupó al mismo tiempo de sus propias tiendas y pertenencias, de modo que muchas manos terminaron rápidamente el trabajo. Entonces comenzó la marcha. Viajaron según el mandato del Señor y siguieron la nube (Números 10:13). Algunos piensan que la repetición de que obedecían el mandato del Señor tenía como propósito responder a críticas posteriores que afirmaban que Israel había vagado por el desierto porque estaba perdido y no encontraba la salida. Ese no era el caso. En cada etapa y en cada paso, estaban bajo la dirección de Dios. Aunque ellos no supieran adónde iban, quien los guiaba sí lo sabía. Quienes se entregan a la Palabra y al Espíritu de Dios avanzan por un camino firme, aun cuando se sienten confundidos. Si tienen la certeza de que no pueden perder a su Dios y guía, no necesitan temer perder el rumbo.
Después de tres días de viaje, descansaron en el desierto de Parán. En realidad, todos nuestros cambios en este mundo son solo traslados de un desierto a otro. Los cambios que esperamos que mejoren las cosas no siempre lo hacen. Mientras llevemos con nosotros la debilidad humana adondequiera que vayamos, también debemos esperar dificultades humanas. Nunca tendremos descanso completo ni estaremos verdaderamente en casa hasta llegar al cielo, donde todo estará bien.
Este era el orden en que marchaban, conforme al plan que Dios les había dado. La división de Judá marchaba primero (Números 10:14-16). El estandarte principal estaba con esa tribu, lo cual era una señal del gobierno real que más tarde sería dado a Judá en los días de David. También apuntaba hacia el capitán de nuestra salvación, Jesucristo, de quien se dijo que el pueblo se reuniría alrededor de él.
Después seguían las dos familias de levitas encargadas de transportar el tabernáculo. Tan pronto como la nube se levantó, el tabernáculo fue desarmado y empacado para trasladarlo (Números 10:17). Las seis carretas llevaban sus partes más grandes y pesadas. El traslado constante del tabernáculo mostraba que la ley ceremonial —el sistema de adoración centrado en ritos externos— era temporal. Lo que se movía con tanta frecuencia un día desaparecería (Hebreos 8:13). Después de ellos marchaba la división de Rubén, siguiendo a Judá, tal como el Señor lo había ordenado (Números 10:18-20).
Luego venían los coatitas, uno de los clanes de Leví, llevando los utensilios sagrados del tabernáculo. Marchaban en medio del campamento, que era el lugar más seguro y también el de mayor honor (Números 10:21). La nota al margen parece indicar que los gersonitas y los meraritas levantaban el tabernáculo antes de que llegaran los coatitas. El texto también puede sugerir que, si era necesario, otros israelitas de la primera división ayudaban a levantarlo rápidamente, incluso antes de instalar sus propias tiendas.
Después de ellos venía la división de Efraín, siguiendo el arca del pacto, el cofre que señalaba la presencia de Dios (Números 10:22-24). Algunos piensan que el salmista se refiere a esto cuando ora: «Delante de Efraín, Benjamín y Manasés, despierta tu poder y ven a salvarnos» (Salmo 80:2). El arca también es llamada la fuerza de Dios (Salmo 78:61). Por último venía la división de Dan (Números 10:25-27). Se la llama la retaguardia de todos los campamentos porque recogía a quienes se habían quedado atrás; no a las mujeres ni a los niños, de quienes sus familias se habrían ocupado, sino a los impuros, a la multitud mixta y a todos los débiles que se rezagaban en la marcha. Aquel que guía a José como a un rebaño cuida con ternura a los que se quedan atrás (Ezequiel 34:16), y de todos los que le han sido entregados no perderá a ninguno (Juan 17:11).
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De este capítulo
Números 10:1
"El SEÑOR habló a Moisés y le dijo:"
Números 10:2
"Hazte dos trompetas de plata; las harás de una sola pieza. Las usarás para convocar a la asamblea y para poner en marcha los campamentos."
Números 10:3
"Cuando las toquen, toda la asamblea se reunirá ante ti a la entrada del tabernáculo de reunión."
Números 10:4
"Pero si tocan solo una trompeta, se reunirán ante ti los príncipes, que son jefes de los millares de Israel."
Números 10:5
"Cuando ustedes toquen la alarma, se pondrán en marcha los campamentos que están al este."
Números 10:6
"Cuando toquen la alarma por segunda vez, se pondrán en marcha los campamentos que están al sur. Tocarán la alarma para sus marchas."
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