Versículo destacado
Nahúm 2:11 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" ¿Dónde está la morada de los leones y el lugar donde se alimentaban los leoncillos, donde caminaban el león, el león viejo y el cachorro del león, sin que nadie los atemorizara? "
Nahúm 2:11
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
9 ¡Tomen el botín de plata! ¡Tomen el botín de oro! Porque no hay fin de las reservas ni de la gloria de todos los objetos preciosos.
10 Está vacía, desocupada y devastada. El corazón desfallece, las rodillas chocan entre sí, hay mucho dolor en todos los lomos, y los rostros de todos se ennegrecen.
11 ¿Dónde está la morada de los leones y el lugar donde se alimentaban los leoncillos, donde caminaban el león, el león viejo y el cachorro del león, sin que nadie los atemorizara?
12 El león despedazaba lo suficiente para sus cachorros y estrangulaba para sus leonas; llenaba sus cuevas de presas y sus guaridas de animales despedazados.
13 «Mira, yo estoy contra ti», dice el SEÑOR de los ejércitos. «Quemaré los carros de ella entre el humo, y la espada devorará a tus leoncillos. Eliminaré de la tierra tu presa, y nunca más se oirá la voz de tus mensajeros».
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Aquí vemos la ruina de Nínive, y ahora sus vecinos se alegran por ella. Recuerdan toda la opresión y el abuso de poder de los que Nínive fue culpable en medio de su orgullo y riqueza (Nahúm 2:11, 12). Preguntan: «¿Dónde está la guarida de los leones? Ya no existe; no ha quedado rastro de ella». También preguntan por el lugar donde los leoncillos se alimentaban y engordaban con sus presas.
Los príncipes de Nínive actuaban como leones, como bestias salvajes que viven de matar a otros. Los gobernantes crueles son aún peores que los leones, porque son seres humanos, y de ellos se esperaba compasión. Si de verdad fueran como leones, no atacarían a los de su propia especie. Pero estos gobernantes tenían la crueldad de los leones bajo apariencia humana. Se movían por Nínive como un león por el bosque, y nadie se atrevía a enfrentarlos. Nadie los amaba; todos les tenían miedo, y eso era lo único que querían. Como dice el refrán: «Que me odien, con tal de que me teman».
El rey, junto con cada príncipe, se esforzaba por enriquecerse y fortalecer a su familia mediante la violencia y la extorsión. Despedazaba lo suficiente para alimentar a sus cachorros y estrangulaba para su leona. Mataba a todo el que se le acercaba y se apoderaba de lo que tenía para sus hijos, esposas y concubinas. Llenaba sus guaridas de presas y sus escondites de bienes robados, tal como hacen los leones. Muchas personas justifican su avaricia y su injusticia diciendo que deben mantener a sus esposas e hijos. Pero lo que se obtiene de esa manera nunca los beneficiará verdaderamente. Quienes temen al Señor y adquieren honestamente lo que tienen no carecerán de lo necesario para ellos y sus familias. Dios los alimentará, aun cuando los leoncillos, aunque sus guaridas estén llenas de presas, pasen hambre (Salmo 34:10).
Este juicio también es declarado por el Juez justo del cielo y de la tierra. Es obra de Dios, y todo el mundo debe tomar nota (Nahúm 2:13). «Yo estoy contra ti», dice el Señor de los Ejércitos. ¿De qué le servirán sus ejércitos a Nínive cuando el Señor de los Ejércitos está contra ella? Los opresores de Nínive pensaban que solo habían convertido en enemigos a sus vecinos, y que esos vecinos no podían compararse con ellos. Pero, en realidad, habían puesto a Dios en su contra. Él es quien defiende lo justo y castiga el mal.
Puesto que Dios está contra los príncipes de Nínive, su poder militar no les servirá de nada. «Quemaré tus carros con humo». Dios ni siquiera dice «con fuego»; con desprecio hacia ellos, bastará el humo de su ira para destruir sus carros. Serán consumidos tan pronto como su ira comience a levantarse, cuando apenas eche humo y todavía no haya estallado en llamas. O quizá el sentido sea que los conductores de los carros serán asfixiados y sofocados por el humo. Entonces, los carros que antes exhibían su gloria se convertirán en la vergüenza de sus familias (Isaías 22:18).
Sus hijos, la esperanza de sus familias, también serán eliminados. «La espada devorará a los leoncillos», aquellos a quienes se habían esforzado tanto por mantener mediante la opresión y la extorsión. Es justo que Dios quite los hijos, o al menos el gozo de tenerlos, a quienes usan medios pecaminosos para hacerlos ricos. Se ha dicho de algunas personas que arruinan su propia alma para convertir a sus hijos en caballeros.
Las riquezas que reunieron mediante el fraude y la violencia también serán inútiles. «Cortaré tus presas de la tierra». Ellos mismos no las disfrutarán, y nadie más se beneficiará de ellas. Algunos entienden esto como una promesa de que Dios también les impedirá seguir saqueando a sus vecinos.
Incluso sus mensajeros en tierras lejanas perderán todo honor e influencia. «La voz de tus mensajeros ya no se escuchará». Algunos piensan que esto se refiere a Rabsaces, uno de los mensajeros de Nínive que blasfemó contra el Dios vivo. Ese mal fue recordado contra Nínive mucho tiempo después. Quienes alguna vez han hablado contra Dios de manera vergonzosa no son dignos de volver a ser escuchados.
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De este capítulo
Nahúm 2:1
"El que despedaza ha subido ante tu rostro. Guarda la fortaleza, vigila el camino, fortalece tus lomos, refuerza poderosamente tu fuerza."
Nahúm 2:2
"Porque el SEÑOR ha apartado la excelencia de Jacob, como la excelencia de Israel; porque los saqueadores los han saqueado y han estropeado sus ramas de vid."
Nahúm 2:3
"El escudo de sus hombres poderosos está teñido de rojo; los hombres valientes están vestidos de escarlata. Los carros estarán con antorchas ardientes el día de su preparación, y los abetos serán sacudidos terriblemente."
Nahúm 2:4
"Los carros correrán furiosamente por las calles y chocarán unos contra otros en las plazas; parecerán antorchas y correrán como relámpagos."
Nahúm 2:5
"Él contará a sus hombres dignos; ellos tropezarán al caminar. Se apresurarán hacia su muralla, y la defensa será preparada."
Nahúm 2:6
"Las puertas de los ríos serán abiertas, y el palacio será disuelto."
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