Versículo destacado
Isaías 17:12 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
¡Ay de la multitud de muchos pueblos, que hacen ruido como el ruido de los mares, y del estruendo de las naciones, que resuenan como el estruendo de aguas impetuosas!
Isaías 17:12
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
12 ¡Ay de la multitud de muchos pueblos, que hacen ruido como el ruido de los mares, y del estruendo de las naciones, que resuenan como el estruendo de aguas impetuosas!
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Estos versículos describen la destrucción de quienes saquean y roban al pueblo de Dios. Si los asirios y los israelitas invaden Judá y la dejan despojada, y si el ejército asirio lleva cautivo al pueblo de Dios y deja su tierra en ruinas, deben saber que la destrucción será su propia parte y recompensa.
Primero se muestra al enemigo jactándose contra el pueblo de Dios. Confiaban en su número. El ejército asirio estaba formado por muchas naciones, una gran multitud de pueblos (Isaías 17:12), y pensaban que su tamaño les daría la victoria. Eran ruidosos y amenazantes, como el rugido del mar. Se jactaban, fanfarroneaban e intentaban atemorizar al pueblo de Dios para que no se resistiera, y para impedir que sus aliados acudieran en su ayuda.
Senaquerib y Rabsaces, el rey asirio y su oficial, hablaron y escribieron de maneras destinadas a aterrorizar a Ezequías y al pueblo de Judá. Las naciones que los seguían producían un estruendo semejante al de muchas aguas. Eran los poderosos que parecían estar a punto de arrasar con todo lo que encontraran a su paso. Las inundaciones levantan su voz y sus olas, y así también los pueblos y las naciones cuando se enfurecen contra Dios (Salmo 2:1; Salmo 93:3).
Pero después se muestra que son vencidos por el juicio de Dios. Pensaban que triunfarían mediante el ruido y la fuerza, pero ¡ay de ellos! (Isaías 17:12). Dios los reprenderá. Él es Aquel en quien no piensan y a quien no temen; sin embargo, los detendrá con una mano invisible, y entonces huirán muy lejos.
Senaquerib, Rabsaces y el resto de su ejército huirán aterrorizados, perseguidos por su propio miedo. Serán como la paja en una montaña, llevada de un lado a otro por el viento, o como algo ligero y suelto que el torbellino arrastra. Ellos mismos se vuelven como paja delante del viento (Salmo 35:5), y después el ángel del Señor, el mismo ángel que hirió a muchos de ellos, expulsará a los demás. Dios los hará como algo que rueda y luego los perseguirá con su tormenta y los aterrorizará con su tempestad (Salmo 83:13, Salmo 83:15).
Esto muestra que Dios puede quitarles el valor a sus enemigos cuando parecen más fuertes, y dispersarlos cuando parecen estar más unidos. Lo hace de repente (Isaías 17:14). Por la tarde son una amenaza para el pueblo de Dios y parecen capaces de causar más daño, pero antes de la mañana ya no están. Al llegar la hora de dormir, caerán en un sueño profundo (Salmo 26:5, Salmo 26:6). Fue durante la noche que el ángel derrotó al ejército asirio.
Dios puede quebrar en un instante el poder de los enemigos de su iglesia, aun cuando parezcan más peligrosos. Esto fue escrito para animar al pueblo de Dios en todas las épocas, cuando se sienten demasiado débiles para enfrentar a sus enemigos. A quienes nos saquean, al final ellos mismos serán saqueados. Dios defenderá a su iglesia, y quien la ataque solo se hará daño a sí mismo.
De este capítulo
Isaías 17:1
"La carga de Damasco. Miren, Damasco ya no es ciudad y se convertirá en un montón de ruinas."
Isaías 17:2
"Las ciudades de Aroer están abandonadas; serán para los rebaños, que se recostarán sin que nadie los atemorice."
Isaías 17:3
"También desaparecerán la fortaleza de Efraín y el reino de Damasco; y el remanente de Siria será como la gloria de los hijos de Israel, dice el SEÑOR de los ejércitos."
Isaías 17:4
"En aquel día sucederá que la gloria de Jacob disminuirá, y la gordura de su carne enflaquecerá."
Isaías 17:5
"Será como cuando el cosechador recoge el grano y siega las espigas con su brazo; será como quien recoge espigas en el valle de Refaim."
Isaías 17:6
"Sin embargo, quedarán en ella uvas para rebuscar, como cuando se sacude un olivo: dos o tres frutos en la punta de la rama más alta, y cuatro o cinco en sus ramas fructíferas más externas, dice el SEÑOR Dios de Israel."
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