Versículo destacado
Gálatas 1:6 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Me maravilla que tan pronto se aparten de aquel que los llamó a la gracia de Cristo para seguir otro evangelio, "
Gálatas 1:6
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
4 quien se entregó a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente mundo malo, conforme a la voluntad de Dios y Padre nuestro.
5 A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
6 Me maravilla que tan pronto se aparten de aquel que los llamó a la gracia de Cristo para seguir otro evangelio,
7 que no es otro; pero hay algunos que los perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.
8 Pero aun si nosotros o un ángel del cielo les anuncia un evangelio diferente del que les hemos anunciado, sea maldito.
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Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
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Aquí el apóstol comienza la parte principal de su carta con una reprensión general a estas iglesias por estar vacilando en la fe. Más adelante desarrolla esta advertencia con mayor amplitud, pero primero muestra cuán profundamente le dolía que se apartaran. Dice: «Me maravilla», lo cual expresa tanto sorpresa como tristeza.
Su pecado consistía en que no se habían aferrado firmemente a la enseñanza cristiana tal como se les había predicado. En vez de eso, permitieron que los apartaran de su pureza y de su verdad sencilla. Esto era aún más grave por varias razones. En primer lugar, se estaban apartando de quien los había llamado; no solo de Pablo, el mensajero que los había llevado a la comunión del evangelio, sino de Dios mismo, quien había dispuesto y dirigido que el evangelio les fuera predicado. De ese modo, estaban abusando gravemente de su bondad y misericordia.
En segundo lugar, habían sido llamados a la gracia de Cristo, es decir, al favor gratuito de Dios manifestado por medio de Cristo. El evangelio que habían escuchado era la expresión más clara de la gracia y la misericordia de Dios en Jesucristo. Por medio de él, se les había invitado a recibir grandes bendiciones: la justificación, ser considerados justos delante de Dios, la reconciliación con Dios en el presente, y la vida y el gozo eternos en el futuro. Jesucristo compró estas bendiciones con el precio de su sangre preciosa y las concede gratuitamente a todos los que lo reciben sinceramente. Por eso, cuanto mayor era su privilegio, mayor era también su culpa al renunciar a él y apartarse del único camino para recibir esas bendiciones.
En tercer lugar, se estaban apartando con mucha rapidez. En muy poco tiempo habían perdido su amor por la gracia de Cristo, aunque antes parecían valorarla. Estaban demasiado dispuestos a escuchar a quienes enseñaban la justificación por las obras de la ley, es decir, que una persona puede ser considerada justa delante de Dios por guardar la ley. Muchos de esos maestros habían sido formados en ideas farisaicas, es decir, en las creencias de los fariseos, y las mezclaban con la enseñanza de Cristo, corrompiéndola. Su debilidad hacía aún más grave su falta.
En cuarto lugar, se estaban volviendo a otro evangelio, aunque en realidad no era otro evangelio. Pablo llama «otro evangelio» a la enseñanza de esos agitadores judeocristianos porque ofrecía un camino diferente de salvación: por las obras y no por la fe en Cristo. Sin embargo, añade que en realidad no es ningún evangelio. Solo es una distorsión del evangelio de Cristo y una destrucción de su fundamento. Cualquiera que intente señalar a las personas otro camino al cielo distinto del que Cristo ha revelado está tergiversando gravemente el evangelio y terminará completamente equivocado.
Pablo quiere que los gálatas comprendan la gravedad de abandonar el camino del evangelio, que enseña la justificación. Al mismo tiempo, habla con cierta gentileza. Los trata como personas que habían sido descarriadas por otros, y no como quienes habían escogido plenamente este camino por iniciativa propia. Eso no los excusa, pero sí suaviza en cierta medida la culpa. Con esto nos enseña que, cuando corregimos a otros, debemos ser fieles, pero también amables, procurando restaurarlos con humildad (Gálatas 6:1).
Pablo también está completamente seguro de que el evangelio que predicó es el único evangelio verdadero. Está tan convencido de esto que pronuncia una maldición, llamada anatema, sobre cualquiera que predique un evangelio diferente (Gálatas 1:8). Luego repite la advertencia para que nadie piense que estaba hablando impulsivamente o llevado por un celo iracundo (Gálatas 1:9). Esto no justifica que condenemos a quienes difieren de nosotros en asuntos secundarios. Pablo habla únicamente contra quienes inventan un evangelio nuevo, derriban el fundamento del pacto de gracia de Dios y reemplazan la justicia de Cristo con el cumplimiento de la ley, mezclando el judaísmo con el cristianismo.
Incluso presenta el asunto como un caso hipotético: «Si nosotros, o aun un ángel del cielo, les predicara otro evangelio, que esa persona sea maldita». No quiere decir que un ángel del cielo pudiera realmente traer una mentira. Lo expresa de esa manera para hacer más contundente su advertencia. Si alguien, aun usando el nombre de Pablo o afirmando tener autoridad angelical, trae un evangelio diferente, los gálatas deben saber que están siendo engañados. Quien predica otro evangelio atrae una maldición sobre sí mismo y también puede poner a otros bajo esa maldición.
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De este capítulo
Gálatas 1:1
"Pablo, apóstol (no de parte de hombres ni por medio de hombre, sino por medio de Jesucristo y de Dios Padre, quien lo resucitó de entre los muertos);"
Gálatas 1:2
"y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia:"
Gálatas 1:3
"Gracia y paz sean a ustedes de parte de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo,"
Gálatas 1:4
"quien se entregó a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente mundo malo, conforme a la voluntad de Dios y Padre nuestro."
Gálatas 1:5
"A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén."
Gálatas 1:7
"que no es otro; pero hay algunos que los perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo."
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