Versículo destacado

Éxodo 36:1 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante

" Entonces Bezalel y Aholiab, y todo hombre sabio de corazón en quien el SEÑOR había puesto sabiduría y entendimiento para saber hacer toda clase de obra para el servicio del santuario, trabajaron conforme a todo lo que el SEÑOR había mandado. "

Éxodo 36:1

menu_book El versículo en contexto

1 Entonces Bezalel y Aholiab, y todo hombre sabio de corazón en quien el SEÑOR había puesto sabiduría y entendimiento para saber hacer toda clase de obra para el servicio del santuario, trabajaron conforme a todo lo que el SEÑOR había mandado.

2 Moisés llamó a Bezalel y a Aholiab, y a todo hombre sabio de corazón en cuyo corazón el SEÑOR había puesto sabiduría, a todo aquel cuyo corazón lo impulsó a venir a realizar la obra.

3 Ellos recibieron de Moisés toda la ofrenda que los hijos de Israel habían llevado para realizar la obra del servicio del santuario. Y cada mañana le seguían llevando ofrendas voluntarias.

auto_stories

Explora estudios bíblicos guiados

Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor

Micro-Study 5 días

Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)

Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.

Vista previa de la sesión 1:

Dichosos los humildes

schedule 6 min

Micro-Study 5 días

Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)

Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.

Vista previa de la sesión 1:

El cuidado del Pastor

schedule 5 min

lock_open Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones

person_add Crear cuenta gratis

auto_stories Comentario de Bible Guided

Los obreros comenzaron sin demora. Tan pronto como Dios les dio las habilidades necesarias para la tarea, se pusieron a trabajar. Esto nos recuerda que los dones que Dios nos confía deben usarse, no guardarse como algo escondido dentro de un paño. ¿Para qué sirven nuestras capacidades, si no es para hacer el bien con ellas?

Comenzaron cuando Moisés los llamó (Éxodo 36:2). Incluso quienes Dios ha preparado para servir y ha dispuesto a hacerlo necesitan un llamado apropiado a la obra. Ese llamado puede llegar de una manera extraordinaria, como en el caso de los profetas y los apóstoles, o de la manera ordinaria, como sucede con los pastores y maestros. Moisés llamó a quienes Dios había llenado de sabiduría para esta tarea, dándoles capacidades que iban más allá de lo que podían hacer por naturaleza, y cuyos corazones habían sido movidos a acudir y trabajar con empeño.

Este es un retrato útil de quienes son llamados a ayudar a edificar la iglesia de Cristo, el tabernáculo del evangelio. La gracia de Dios los hace, en cierta medida, aptos para la obra y dispuestos a realizarla. Al llamar a los ministros, importan dos cosas: la capacidad y la disposición, junto con una firme determinación. Si Dios les ha dado no solo conocimiento, sino también sabiduría, deben presentarse completamente preparados para llevar la obra hasta el final. Quienes desean ayudar a ganar almas deben ser sabios y tener el corazón puesto en la obra misma, no solo en el honor que pueda recibir.

Moisés entregó a los obreros los materiales que el pueblo había ofrecido (Éxodo 36:3). No podían construir un tabernáculo de la nada. Necesitaban materiales con los cuales trabajar, y el pueblo los proporcionó mientras Moisés los ponía en manos de los obreros. De la misma manera, las almas preciosas son los materiales del tabernáculo del evangelio. Están siendo edificadas como una casa espiritual (1 Pedro 2:5). Con ese propósito, deben ofrecerse libremente al Señor para su servicio (Romanos 15:16), y luego ser encomendadas al cuidado de sus ministros, quienes trabajan para formarlas y ayudarlas a crecer en santidad, hasta que todas lleguen a ser un solo cuerpo en la unidad de la fe, un templo santo (Efesios 2:21, Efesios 2:22; Efesios 4:12, Efesios 4:13).

El pueblo seguía llevando ofrendas voluntarias cada mañana (Éxodo 36:3). Nosotros también debemos hacer de esto una práctica diaria: llevar al Señor nuestras ofrendas, incluida la oración, la alabanza y un corazón quebrantado, entregado por completo a él. Esto forma parte de lo que cada día nos pide. Las misericordias de Dios son nuevas cada mañana, y nuestro deber para con él también debería renovarse cada mañana.

Es posible que algunos hayan tardado en dar al principio, pero el entusiasmo de sus vecinos los impulsó y hasta los hizo sentir vergüenza de no actuar. El celo de unos pocos puede animar a muchos. Algunas personas están dispuestas a apoyar una buena obra, aunque no tengan el deseo de dirigirla. Lo mejor es estar dispuesto desde el principio, pero llegar tarde es mejor que no llegar. Otros quizá dieron una vez y después, al recordar con alegría lo que habían ofrecido, dieron más. Estaban tan lejos de arrepentirse de su ofrenda que la duplicaron. En cuanto a la generosidad, debemos dar a siete, y aun a ocho.

Los obreros demostraron honestidad. Después de medir lo que habían hecho y comprobar que los materiales serían suficientes, y que el pueblo todavía seguía trayendo más, acudieron juntos a Moisés y le dijeron que ya no se necesitaban más ofrendas (Éxodo 36:4, Éxodo 36:5). Si hubieran estado buscando su propio beneficio, esta habría sido una oportunidad para enriquecerse con las ofrendas del pueblo. Podrían haber terminado la obra y quedarse con lo que sobrara como una paga adicional a la que les correspondía. Pero eran hombres honestos. No harían algo tan bajo como sacar provecho de las ofrendas entregadas al Señor. Quienes engañan al público cometen una gran injusticia.

No solo estaban dispuestos a rendir cuentas de todo lo que habían recibido; tampoco querían tener más de lo necesario. No querían verse tentados a quedárselo, ni siquiera dar la impresión de que podrían hacerlo. Eran hombres que sabían cuándo era suficiente. El pueblo también era generoso. Incluso después de ver cuánto se había entregado, continuó ofreciendo hasta que Moisés tuvo que detenerlo mediante una orden (Éxodo 36:6, Éxodo 36:7). Eso es poco común. La mayoría necesita que la animen a ser generosa; pocos necesitan que los detengan. Sin embargo, este pueblo sí necesitó que lo hicieran.

Si Moisés hubiera querido enriquecerse, podría haber dejado que siguieran llegando las ofrendas y después tomar lo que sobrara una vez terminada la obra. Pero él también puso el bien público por encima de su beneficio personal, y así dio un buen ejemplo a todos los que tienen una responsabilidad pública. Al pueblo se le ordenó que dejara de llevar ofrendas (Éxodo 36:6), y parecía sentir que aquello era una limitación, porque quería hacer aún más por el tabernáculo. Tal era su celo. Daban todo lo que podían, e incluso más de lo que fácilmente podían permitir, rogando a los encargados de recoger las ofrendas que aceptaran sus donativos (2 Corintios 8:3, 2 Corintios 8:4). Esos eran frutos del primer amor. En nuestros días, la caridad se ha enfriado demasiado como para esperar con frecuencia cosas semejantes.

IA cristiana que tiene en cuenta tu denominación

Aplica Éxodo 36:1 a tu vida hoy

Recibe orientación basada en las Escrituras, consciente de tu denominación y personalizada para tu situación.

1 Haz tu pregunta arrow_forward 2 Considera tu tradición arrow_forward 3 Aplica las Escrituras

✓ No necesitas tarjeta de crédito • ✓ 100 % privado • ✓ Obtén 30 créditos gratis para comenzar

Cómo puede ayudarte tu IA cristiana

Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana

menu_book

Estudio bíblico

psychology

Orientación para la vida

favorite

Apoyo en la oración

lightbulb

Sabiduría diaria

forum Pregúntale a tu IA cristiana — Gratis

Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes

De este capítulo

auto_awesome

Oración diaria

Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria

Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.

Gratis. Cancela tu suscripción cuando quieras. Nunca compartimos tu correo electrónico.

Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.

Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.