Versículo destacado
Ester 5:9 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Aquel día Amán salió alegre y con el corazón contento. Pero cuando vio a Mardoqueo en la puerta del rey, y que este no se levantaba ni se movía por él, se llenó de indignación contra Mardoqueo. "
Ester 5:9
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
7 Entonces Ester respondió: Esta es mi petición y mi solicitud:
8 Si he obtenido favor ante los ojos del rey, y si le agrada al rey conceder mi petición y cumplir mi solicitud, vengan el rey y Amán al banquete que prepararé para ellos; y mañana haré como el rey ha dicho.
9 Aquel día Amán salió alegre y con el corazón contento. Pero cuando vio a Mardoqueo en la puerta del rey, y que este no se levantaba ni se movía por él, se llenó de indignación contra Mardoqueo.
10 Sin embargo, Amán se contuvo. Cuando llegó a su casa, mandó llamar a sus amigos y a Zeres, su esposa.
11 Amán les contó acerca del esplendor de sus riquezas, del gran número de sus hijos, de todas las cosas en que el rey lo había promovido y de cómo lo había elevado por encima de los príncipes y los siervos del rey.
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Este relato sobre Amán explica las palabras de Salomón: «El orgulloso y arrogante se llama burlador; actúa con orgullo y furia» (Proverbios 21:24). Nadie encajaba mejor en esa descripción que Amán, en quien el orgullo y la ira habían tomado tanto control. Primero lo vemos exaltado por el honor de haber sido invitado al banquete de Ester. Estaba lleno de alegría y satisfacción por ello (Ester 5:9).
Más adelante se nota con cuánto orgullo hablaba de esto (Ester 5:12). Pensaba que la invitación demostraba lo importante que era y creía estar a punto de alcanzar la felicidad perfecta. Como la reina Ester no había invitado a nadie más que a él para acompañar al rey al banquete, supuso que ella estaba profundamente impresionada por su compañía. Incluso creyó que quería que volviera al día siguiente porque nadie era más indicado para acompañar al rey. Las personas que se admiran y se halagan a sí mismas en realidad se están engañando. Amán pensaba que Ester lo estaba honrando, cuando en realidad se estaba preparando para acusarlo. Al invitarlo al banquete, en verdad lo estaba convocando a comparecer ante el juicio. El orgullo hace que las personas se vean a sí mismas a través de un lente distorsionado, y su propio corazón las engaña (Abdías 1:3).
Ahora vemos a Amán enojado porque Mardoqueo lo había despreciado, y esto lo volvió miserable y desagradable para todos los que lo rodeaban. Mardoqueo seguía sin inclinarse, levantarse ni moverse ante él (Ester 5:9). Actuaba conforme a su conciencia y, por eso, permanecía firme en lo que creía correcto. No se doblegaría ante Amán, aunque este fuera peligroso y aunque Ester le hubiera mostrado honor. Mardoqueo sabía que Dios podía rescatarlo a él y a su pueblo de la furia de Amán sin recurrir a intentos cobardes para apaciguarlo. Quienes caminan en obediencia sincera también pueden andar con santa confianza, continuando su labor sin temor a lo que el ser humano pueda hacer. El que camina con integridad anda seguro.
Sin embargo, Amán no pudo soportar el desprecio. Cuanto más ascendía, menos toleraba cualquier falta de respeto y más furioso se ponía. Eso hizo que su espíritu estuviera inquieto y profundamente perturbado. Estaba lleno de ira (Ester 5:9), pero se contuvo (Ester 5:10). De buena gana habría matado a Mardoqueo en ese mismo momento por haberlo insultado, pero esperaba verlo destruido pronto junto con todos los judíos. Por eso se obligó a esperar, aunque le resultó muy difícil. Su corazón estaba dividido entre la furia inmediata, que quería ver muerto a Mardoqueo de una vez, y el odio calculado, que prefería esperar hasta la matanza planeada. En verdad, «espinos y trampas hay en el camino del perverso» (Proverbios 22:5).
Ese único insulto también arruinó todas sus comodidades. Fue como una pequeña mosca muerta que echa a perder un frasco de perfume fino. Ante su esposa y sus amigos, para su propia vergüenza duradera como hombre orgulloso e infeliz, reconoció que no podía disfrutar de sus riquezas, su posición ni su vida familiar mientras Mardoqueo siguiera vivo y sentado a la puerta del rey (Ester 5:10-13). Contó sus riquezas, sus honores, su numerosa familia y su elevada posición. Era el favorito del rey y el ídolo de la corte, pero nada de eso significaba algo para él mientras Mardoqueo siguiera con vida y no estuviera colgado. Las personas empeñadas en vivir descontentas siempre encuentran algo que las altere. Los orgullosos pueden tener mucho de lo que desean, pero si no tienen todo lo que quieren, lo consideran como nada. Una persona humilde y satisfecha habría pensado que Amán tenía más que suficiente para ser feliz toda la vida. Pero Amán se quejaba como si hubiera caído en la pobreza y la vergüenza más profundas.
Entonces comenzó a tramar su venganza, con la ayuda de su esposa y sus amigos (Ester 5:14). Ellos vieron que estaba ansioso por dejar de esperar hasta el momento fijado por la suerte, así que le aconsejaron aprovechar una oportunidad más inmediata para satisfacer su furia matando pronto a Mardoqueo. Parecían decirle que obtuviera algún alivio inmediato. Y como pensaba que la destrucción de todos los judíos ya estaba asegurada para más adelante, no le importaría comenzar, por el momento, únicamente con Mardoqueo.
Para complacerlo, sugirieron que se construyera de inmediato una horca y se colocara frente a su propia casa, de modo que la ejecución pudiera realizarse en cuanto el rey firmara la orden. No habría ninguna demora, ni siquiera la de construir la horca. A Amán le agradó mucho el plan, y la horca fue construida y levantada enseguida. Debía tener cincuenta codos de altura, o algo muy cercano, para hacer más vergonzosa la muerte de Mardoqueo y convertirlo en un espectáculo público para todos los que pasaran por allí. La colocaron frente a la casa de Amán para que todos supieran que Mardoqueo había sido entregado a la venganza de Amán y para que este pudiera seguir contemplándola.
Por último, le aconsejaron que fuera temprano a la mañana siguiente y le pidiera al rey autorización para colgar a Mardoqueo. No dudaban de que la petición sería concedida rápidamente a alguien que era tan favorecido por el rey y que ya había conseguido una orden para destruir a todo el pueblo judío. No hacía falta inventar una excusa falsa. Bastaría decirle al rey que Mardoqueo se había negado a honrarlo, aunque el rey lo había ordenado. Así dejamos a Amán acostándose satisfecho con la idea de que Mardoqueo sería colgado al día siguiente y de que luego iría alegre al banquete, sin sospechar jamás que su propia horca ya había sido preparada para él.
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De este capítulo
Ester 5:1
"Al tercer día, Ester se puso sus vestiduras reales y se presentó en el patio interior del palacio del rey, frente al palacio real. El rey estaba sentado en su trono real, dentro del palacio, frente a la entrada del palacio."
Ester 5:2
"Cuando el rey vio a la reina Ester de pie en el patio, ella obtuvo favor ante sus ojos. Entonces el rey extendió hacia Ester el cetro de oro que tenía en la mano. Ester se acercó y tocó la punta del cetro."
Ester 5:3
"Entonces el rey le dijo: «¿Qué deseas, reina Ester? ¿Cuál es tu petición? Se te concederá hasta la mitad del reino»."
Ester 5:4
"Ester respondió: «Si le parece bien al rey, vengan hoy el rey y Amán al banquete que he preparado para él»."
Ester 5:5
"Entonces el rey dijo: «Hagan que Amán se apresure para que haga como Ester ha dicho». Así que el rey y Amán fueron al banquete que Ester había preparado."
Ester 5:6
"Durante el banquete del vino, el rey le dijo a Ester: «¿Cuál es tu petición? Se te concederá. ¿Cuál es tu solicitud? Se cumplirá hasta la mitad del reino»."
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