Tobit 10:1
Mientras tanto, Tobit iba contando los días uno por uno y calculaba cuánto tardaría Tobías en ir y cuánto en volver. Y cuando el tiempo calculado pasó sin que su hijo apareciera,
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13 versículos | Biblia BibleGuided — Español
Mientras tanto, Tobit iba contando los días uno por uno y calculaba cuánto tardaría Tobías en ir y cuánto en volver. Y cuando el tiempo calculado pasó sin que su hijo apareciera,
pensó: «¿Lo habrán demorado allá? ¿Será que Gabael murió y nadie le entrega el dinero?»
Y comenzó a entristecerse.
Ana, su esposa, le decía: —¡Mi hijo murió, ya no está vivo! Y se ponía a llorar y a lamentarse por su hijo, y decía:
—¡Ay, hijo mío! ¿Por qué te dejé ir, luz de mis ojos?
Pero Tobit le decía: —¡Cállate, querida, no te preocupes! Él está bien. Habrán tenido alguna demora allá. Pero el hombre que lo acompaña es de confianza y, además, es pariente nuestro. No te pongas triste por él, querida, pues ya estará por llegar.
Pero ella le respondía: —¡Cállate y déjame en paz! No me engañes. Mi hijo ha muerto. Diariamente, ella se levantaba y miraba atentamente hacia el camino por donde debía venir su hijo, y no le hacía caso a nadie. Al atardecer, entraba y comenzaba a lamentarse, y lloraba toda la noche sin poder dormir.
Cuando terminaron las dos semanas de las fiestas de bodas que Ragüel se había comprometido a celebrar en honor de su hija, Tobías fue y le dijo a Ragüel: —Déjame ir. Yo sé que mi padre y mi madre creen que ya no volverán a verme. Padre, te ruego que me dejes ir a casa de mi padre. Ya te conté cómo lo dejé.
Ragüel le contestó: —Quédate, hijo, quédate conmigo. Yo enviaré a tu padre Tobit unos mensajeros que le lleven noticias de ti. Pero Tobías respondió: —De ninguna manera. Te ruego que me dejes volver a casa de mi padre.
Entonces Ragüel le entregó a Sara, su esposa, y le dio la mitad de todo lo que tenía: criados y criadas, bueyes y ovejas, asnos y camellos, ropa, plata y utensilios.
Luego los dejó ir tranquilos. Despidió a Tobías diciéndole: —¡Que te vaya bien, hijo! ¡Vete en paz! Que el Señor del cielo les conceda un feliz viaje a ti y a Sara, tu esposa. ¡Ojalá pueda yo, antes de morir, ver a sus hijos!
Y a su hija Sara le dijo: —Vete en paz a casa de tu suegro. De ahora en adelante, ellos serán tus padres, como nosotros, que te dimos la vida. Vete en paz, hija mía, y que mientras viva tenga yo solamente buenas noticias de ti. Y, despidiéndose de ellos, los dejó ir.
Edna, por su parte, dijo a Tobías: —Hijo y pariente querido, que el Señor te ayude a volver a tu casa, y que yo pueda vivir para ver a los hijos de ustedes dos antes de morirme. Delante del Señor confío y encomiendo a mi hija a tu cuidado. Jamás le seas motivo de tristeza. ¡Adiós, hijo! De ahora en adelante, yo soy tu madre y Sara es tu esposa querida. Que todos nosotros vivamos igualmente felices todos los días de nuestra vida. Luego los besó a ambos y los dejó ir en paz.
Tobías se fue de la casa de Ragüel feliz y contento, alabando al Señor del cielo y de la tierra, el Rey del universo, porque le había concedido un viaje tan bueno. Pidió a Dios que bendijera a Ragüel y a Edna, y dijo: —¡Ojalá tenga yo la dicha de honrarlos todos los días de su vida!
La demora de Tobías provoca temor, tristeza y pensamientos de pérdida en sus padres, especialmente en Ana.
Las familias expresan preocupación, afecto y compromiso mutuo al despedir a Tobías y Sara.
Ragüel y Edna encomiendan a la pareja al Señor y desean que su viaje y su nueva vida sean buenos.
Tobías reconoce a Dios como Rey del universo y alaba su cuidado al permitirle realizar un viaje favorable.
Versículos clave: 14
El capítulo refleja una sociedad en la que el matrimonio unía a dos familias y las despedidas incluían bendiciones, bienes y responsabilidades compartidas. Los viajes podían tomar más tiempo del esperado, por lo que la falta de noticias generaba una preocupación intensa. El relato también muestra la importancia de la hospitalidad, la herencia familiar y el cuidado de los vínculos entre padres, hijos y cónyuges.
Tobit 10 presenta la vida familiar como un espacio de amor, responsabilidad, bendición y confianza en Dios. La preocupación de los padres no se trata con desprecio, aunque el capítulo deja ver cómo el miedo puede llevar a conclusiones precipitadas. Las bendiciones de Ragüel y Edna expresan la esperanza de que el matrimonio de Tobías y Sara sea acompañado por la paz del Señor. La alabanza final de Tobías reconoce que el buen desenlace del viaje pertenece, en último término, al cuidado de Dios.
El capítulo retrata distintas respuestas emocionales ante la incertidumbre: preocupación, anticipación de una pérdida, llanto, dificultad para dormir, consuelo y alegría. También muestra que el apoyo familiar puede expresarse mediante presencia, palabras de afecto, despedidas significativas y deseos de bienestar. Desde una perspectiva de cuidado emocional, el relato valida el dolor de la espera sin presentar los temores de Ana como una confirmación de los hechos.
Ana ve que ha pasado el tiempo esperado sin noticias de su hijo y, dominada por la angustia, interpreta la demora como una señal de muerte. El texto muestra su temor, no una confirmación inmediata de esa conclusión.
Ragüel se había comprometido a celebrar dos semanas de fiestas por el matrimonio de su hija Sara. Al terminar ese tiempo, Tobías insiste en regresar con sus padres.
Ragüel les entrega a Sara y la mitad de sus bienes, incluidos servidores, animales, ropa, plata y utensilios. El gesto expresa su aceptación de Tobías y su apoyo a la nueva familia.
Edna recibe a Tobías como hijo y encomienda a Sara a su cuidado. Sus palabras reflejan la ampliación de los lazos familiares que acompaña al matrimonio.
Tobías parte feliz con Sara, alabando al Señor por el buen viaje. También pide a Dios que bendiga a Ragüel y Edna y expresa el deseo de honrarlos durante toda su vida.
El capítulo reconoce cuán dolorosa puede ser la espera cuando faltan noticias de alguien amado. Ana vive la incertidumbre como si ya hubiera recibido la peor noticia, mientras Tobit intenta sostener la esperanza. La escena no ridiculiza el temor; muestra la necesidad de ternura, paciencia y compañía cuando el corazón se siente amenazado por la pérdida. Las bendiciones de la familia ofrecen una forma concreta de expresar amor y confianza antes de partir.
La estructura del capítulo contrasta dos movimientos: la ansiedad de los padres que esperan y la decisión de Tobías de regresar. El narrador presenta la angustia de Ana junto con la confianza prudente de Tobit, sin convertir de inmediato ninguna de las dos reacciones en conocimiento seguro. La segunda mitad cambia el tono hacia las bendiciones familiares y culmina con la alabanza de Tobías, conectando la resolución del viaje con la providencia de Dios.
Tobit 10 muestra que las transiciones familiares necesitan comunicación, acuerdos y palabras claras de apoyo. Tobías expresa con firmeza su responsabilidad de regresar; Ragüel responde con generosidad; Edna encomienda a Sara y pide que el matrimonio no se convierta en fuente de tristeza. El capítulo valora tanto el afecto como los gestos concretos que ayudan a una familia a comenzar una nueva etapa.
La partida de Tobías y Sara se presenta como un paso acompañado por la bendición y la alabanza. La familia reconoce que el futuro no está bajo su control, pero sí puede ser confiado al Señor del cielo y de la tierra. La gratitud de Tobías transforma el final del viaje en una confesión de fe: la alegría recibida despierta reverencia, memoria y deseo de honrar a quienes han sido instrumentos de cuidado.
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