Versículo destacado

Salmos 107:17 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Español

Enfermos y afligidos por sus propias maldades y pecados,

Salmos 107:17

menu_book El versículo en contexto

auto_stories

Explora estudios bíblicos guiados

Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor

Micro-Study 5 días

Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)

Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.

Vista previa de la sesión 1:

Dichosos los humildes

schedule 6 min

Micro-Study 5 días

Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)

Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.

Vista previa de la sesión 1:

El cuidado del Pastor

schedule 5 min

lock_open Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones

person_add Crear cuenta gratis

auto_stories Comentario de Bible Guided

La enfermedad física es otra de las aflicciones de esta vida que nos da la oportunidad de experimentar la bondad de Dios cuando nos sana. Eso es lo que el salmista expresa aquí.

En primer lugar, vemos que nuestros pecados con frecuencia nos acarrean enfermedad, y por eso tenemos el deber de orar (Salmos 107:17-19). La enfermedad del alma causa enfermedad en el cuerpo. La provocamos tanto porque la merecemos como porque nuestro pecado nos conduce a ella. Los «necios», por causa de sus malas acciones, sufren de esta manera. Son corregidos por los pecados que han cometido y también son sanados de sus inclinaciones pecaminosas. Si no conociéramos el pecado, tampoco conoceríamos la enfermedad; pero los pecados de nuestra vida y de nuestro corazón hacen necesaria la disciplina.

Los pecadores son necios porque se hacen daño a sí mismos y actúan en contra de su propio bien, tanto espiritual como práctico. Dañan su salud al entregarse a los excesos y ponen en peligro su vida al dar rienda suelta a sus apetitos. Su manera de vivir es insensata, y necesitan disciplina para expulsar la necedad arraigada en su corazón.

La debilidad del cuerpo es resultado de la enfermedad (Salmos 107:18). Cuando las personas están enfermas, su alma rechaza todo alimento. No solo pierden el deseo de comer y la capacidad de digerir, sino que hasta sienten náuseas al pensar en la comida. En esto pueden ver su pecado reflejado en su castigo. Quienes antes disfrutaban especialmente de los alimentos abundantes, cuando enferman ya no pueden soportarlos. Los manjares que antes les encantaban se vuelven repugnantes. Lo que antes consumían en exceso ahora no pueden consumirlo en absoluto. Esto sucede con frecuencia después de una vida de comer y beber en exceso.

Cuando desaparece el apetito, la vida misma parece estar a punto de desaparecer. Se acercan a las puertas de la muerte. En su propia mente y en la de quienes los rodean, están al borde de la tumba y listos para la destrucción. Entonces es el momento apropiado para orar: «Claman al Señor» (Salmos 107:19). La persona enferma debe orar, y los demás deben orar por ella. La oración es un remedio para toda herida.

También vemos que es por el poder y la misericordia de Dios que nos recuperamos de la enfermedad, y por eso tenemos el deber de darle gracias. Compárese esto con Job 33:18 y Job 33:28. Cuando las personas enfermas claman a Dios, él les responde con paz. Claman a él, y él las libra de sus aflicciones (Salmos 107:19). Él quita su dolor y aleja sus temores.

Lo hace con facilidad: «Envió su palabra y los sanó» (Salmos 107:20). Esto puede aplicarse a los milagros que Cristo realizó en la tierra al pronunciar una palabra. Él dijo: «Sé limpio» o «Sé sano», y la sanidad ocurrió de inmediato. También se aplica a la sanidad espiritual que el Espíritu de gracia produce en el nuevo nacimiento. Él envía su palabra y sana el alma al convencerla de pecado, convertirla y santificarla, y lo hace por medio de esa palabra. Incluso en la recuperación común de una enfermedad, Dios solo tiene que hablar mediante su providencia, y sucede.

Lo hace de manera completa. Libra a las personas de la destrucción, de modo que no son destruidas ni viven bajo el temor constante de serlo. Nada es demasiado difícil para el Dios que da muerte y da vida, que hace descender al sepulcro y de allí levanta, que acerca a una persona a la muerte y aun así le dice: «Regresa».

Cuando quienes han estado enfermos son restaurados, deben responderle a Dios con alabanza (Salmos 107:21-22). Que todos alaben al Señor por su bondad, y especialmente quienes han recibido esta nueva vida deben dedicarla a su servicio. Que ofrezcan sacrificios de acción de gracias; no solo que lleven una ofrenda de agradecimiento al altar, sino que lleven ante Dios un corazón agradecido. Las palabras y el corazón agradecidos son una mejor ofrenda de acción de gracias y agradan más al Señor que un buey o un toro.

También deben contar con alegría sus obras, para honrarlo y animar a los demás. Los que viven, los que viven, deben alabarlo.

IA cristiana que tiene en cuenta tu denominación

Aplica Salmos 107:17 a tu vida hoy

Recibe orientación basada en las Escrituras, consciente de tu denominación y personalizada para tu situación.

1 Haz tu pregunta arrow_forward 2 Considera tu tradición arrow_forward 3 Aplica las Escrituras

No necesitas tarjeta de crédito • Orientación bíblica • 15 créditos gratis para comenzar

De este capítulo

Oración diaria

Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria

Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.

Gratis. Cancela tu suscripción cuando quieras. Nunca compartimos tu correo electrónico.

Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.

Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.