Versículo destacado
Proverbios 6:12 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" El malvado y perverso anda siempre contando mentiras; "
Proverbios 6:12
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
10 Mientras sueñas y cabeceas, y te cruzas de brazos para dormir mejor,
11 la pobreza vendrá y te atacará como un vagabundo armado.
12 El malvado y perverso anda siempre contando mentiras;
13 guiña los ojos, hace señas con los pies y señala con los dedos;
14 su mente es perversa; siempre piensa en hacer lo malo y en provocar peleas.
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Aquí Salomón describe la clase de persona que hace daño a los demás y con quien es peligroso tratar.
Primero, muestra cómo es alguien así. Es una persona malvada, que se ha acostumbrado a hacer el mal, especialmente con su lengua. «Anda con boca perversa» (Proverbios 6:12), es decir, miente, distorsiona la verdad y se rebela abiertamente contra Dios y contra las personas. Actúa con mucha astucia y propósito; tiene la habilidad de una serpiente y lleva a cabo sus planes mediante engaños cuidadosos y señales ocultas, con los ojos, los pies y los dedos (Proverbios 6:13).
Tal vez diga poco o incluso hable indirectamente, pero aun así da instrucciones para hacer el mal. Quienes lo rodean y sirven como instrumentos de su maldad entienden el significado de una mirada, un golpe con el pie o un pequeño movimiento de la mano. Trata de ocultar lo que hace para no levantar sospechas. Es reservado, secreto y engañoso, y solo permite entrar en sus planes a quienes están dispuestos a realizar su maldad.
También es rencoroso. Lo que lo impulsa no es principalmente la ambición ni la avaricia, sino la malicia y una actitud perversa. No solo quiere beneficiarse a sí mismo; quiere hacerles daño a los demás. Siempre está planeando alguna nueva maldad, simplemente por el placer de perjudicar. Es verdaderamente un hombre de Belial, una persona inútil y malvada, semejante al diablo no solo por su astucia, sino también por su odio.
Segundo, Salomón nos dice qué le sucederá a una persona así. «Su calamidad vendrá de repente» (Proverbios 6:15). La ruina que planeó para otros recaerá sobre él. Vendrá sin advertencia, porque usó engaños secretos e inesperados para atrapar a otros. También vendrá sin alivio, porque su destrucción será completa e irreparable. ¿Qué ayuda puede esperar alguien que ha ofendido a todos? Llegará a su fin, y nadie lo ayudará (Daniel 11:45).
Luego Salomón presenta una lista de las cosas que Dios detesta especialmente, y que por lo general se encuentran en personas tan malvadas. El séptimo elemento tiene una importancia especial, porque dice que son seis, y aun siete. Ese último elemento es sembrar discordia. Dios aborrece toda clase de pecado, pero algunos pecados le resultan especialmente detestables porque lastiman a otras personas y dañan la vida en comunidad. Esto demuestra cuánto le importa a Dios el bienestar de la sociedad humana. Por eso, personas así deben esperar una ruina repentina, porque el Señor detesta sus caminos y sus acciones son una abominación para él (Proverbios 6:16).
Lo que Dios aborrece, nosotros también debemos aborrecerlo en nuestra propia vida, no solamente en los demás. Lo primero es el orgullo, una mirada arrogante. El orgullo aparece primero porque está en la raíz de muchos pecados. Dios ve el orgullo en el corazón y lo aborrece allí, pero cuando se manifiesta en un rostro altivo, con desprecio abierto hacia los demás, le resulta especialmente ofensivo.
Lo segundo es la falsedad, el fraude y la apariencia engañosa. Nada le resulta más detestable a Dios que una lengua mentirosa. La verdad es sagrada, y hablar con honestidad es indispensable para la vida en comunidad. Dios y todas las personas buenas aborrecen la mentira.
Lo tercero es la crueldad y el derramamiento de sangre. Desde el principio, el diablo ha sido mentiroso y homicida (Juan 8:44). Por eso, Dios aborrece las manos que derraman sangre inocente, porque reflejan la imagen del diablo y sirven a sus propósitos.
Lo cuarto es planear hábilmente el mal: tener un corazón que diseña planes perversos y una mente que los inventa. Cuanto más astucia y planificación hay en un pecado, más detestable le resulta a Dios. Se trata de la persona que sabe cómo llevar a cabo con gran eficacia un plan motivado por la envidia, la venganza o la avaricia.
Lo quinto es apresurarse a hacer el mal: tener pies que corren rápidamente hacia la maldad. Es como si los pecadores temieran perder tiempo o no pudieran esperar para hacer lo malo. Su energía y dedicación para pecar deberían avergonzarnos, porque muchas veces somos lentos y débiles para hacer lo bueno.
Lo sexto es dar falso testimonio, uno de los mayores daños que puede producir la maldad. Es difícil defenderse de él y puede perjudicar profundamente a las personas. Insulta a Dios, porque se lo invoca como testigo en un juramento, y perjudica al prójimo, cuya vida y cuyos intereses pueden ser atacados por ese falso testimonio. La mentira incluye tanto la falsedad como el falso testimonio; por eso, Dios la aborrece doblemente.
Lo séptimo es provocar conflictos entre familiares y vecinos y usar toda clase de medios perversos para ponerlos unos contra otros. El Dios de amor y de paz aborrece a quien siembra discordia entre hermanos, porque él ama la armonía. Quienes difunden chismes, repiten historias maliciosas, exageran lo que otros dicen y hacen, y siembran sospechas y suposiciones negativas, solo están preparando para sí mismos un fuego de la misma naturaleza.
De este capítulo
Proverbios 6:1
"Hijo mío, si das fianza por tu amigo o te haces responsable de un extraño,"
Proverbios 6:2
"tú mismo te tiendes una trampa: quedas atrapado en tus propias palabras."
Proverbios 6:3
"Para librarte, hijo mío, pues estás en manos de otro, haz lo siguiente: trágate el orgullo y cóbrale a tu amigo."
Proverbios 6:4
"No te duermas ni te des un momento de descanso;"
Proverbios 6:5
"huye como un venado del cazador; huye como un ave de la trampa."
Proverbios 6:6
"Ve a observar a la hormiga, perezoso; fíjate en lo que hace y aprende la lección:"
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