Versículo destacado
Proverbios 6:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Hijo mío, si das fianza por tu amigo o te haces responsable de un extraño, "
Proverbios 6:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Hijo mío, si das fianza por tu amigo o te haces responsable de un extraño,
2 tú mismo te tiendes una trampa: quedas atrapado en tus propias palabras.
3 Para librarte, hijo mío, pues estás en manos de otro, haz lo siguiente: trágate el orgullo y cóbrale a tu amigo.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
La palabra de Dios es excelente porque nos enseña no solo la sabiduría divina para la vida venidera, sino también el buen juicio para esta vida. Nos ayuda a manejar nuestros asuntos con sensatez. Una regla prudente es evitar salir fiador, porque esto con frecuencia trae pobreza y ruina a las familias. También puede quitar la tranquilidad de las relaciones de la que habló el capítulo anterior.
Debemos considerar el compromiso de salir fiador como una trampa y mantenernos alejados de él, como enseñan Proverbios 6:1-2. Ya es bastante arriesgado comprometerse por un amigo, incluso cuando conocemos bien su situación y confiamos en su capacidad de pagar. Mucho peor es «estrechar la mano» de un extraño, es decir, garantizar la deuda de alguien a quien no conocemos bien, ya sea el prestatario o el acreedor. Si hemos entrado imprudentemente en un acuerdo así, ya sea porque nos convencieron o con la esperanza de recibir el mismo favor más adelante, debemos reconocer que estamos atrapados por las palabras de nuestra boca.
Esto debe recordarnos que no debemos tomar a la ligera lo que decimos. Unas pocas palabras pronunciadas pueden ponernos en deuda con otras personas y dejarnos expuestos a acciones legales. De la misma manera, nuestras palabras también pueden ponernos bajo el juicio de Dios. Las palabras no son simplemente aire: pueden convertirse en trampas.
Si ya hemos caído en esta trampa, la sabiduría enseña que debemos salir de ella lo antes posible, como muestran Proverbios 6:3-5. Por ahora, quizá el asunto parezca tranquilo. Tal vez nadie esté exigiendo todavía el pago, y el prestatario diga: «No te preocupes, nosotros nos encargaremos». Pero la obligación sigue vigente, los intereses pueden continuar acumulándose, el acreedor puede exigir el pago en cualquier momento, y el prestatario puede resultar deshonesto o incapaz de pagar.
Entonces quizá tengamos que quitarles recursos a nuestra esposa y a nuestros hijos, y arruinar a nuestra familia para pagar una deuda que ni siquiera contrajimos para nosotros mismos. Por eso debemos librarnos de esa obligación. No debemos descansar hasta que el acreedor nos libere o hasta que el prestatario presente una garantía sólida en nuestro lugar. Si nos hemos puesto bajo el poder de otra persona, este no es momento para amenazas ni palabras duras. Eso solo empeora las cosas. Más bien, debemos humillarnos, pedir sinceramente que nos liberen y no dejar ningún esfuerzo sin hacer hasta que el asunto quede resuelto y nuestra garantía ya no pueda perjudicarnos a nosotros ni a nuestra familia.
Este es un asunto que bien podría mantenernos despiertos, y debería hacerlo hasta que quedemos libres. No debemos darles sueño a nuestros ojos hasta librarnos de la obligación. Hay que actuar con diligencia y rapidez, como un venado o un ave que escapa de la trampa de un cazador. Las demoras son peligrosas, y los esfuerzos a medias no bastan. Dios, en su palabra, ha mostrado interés en la manera en que las personas manejan su dinero y sus bienes, y enseña sabiduría práctica para la vida diaria, además de fe para la eternidad.
Aun así, debemos entender esto correctamente. La Biblia no está diciendo que siempre sea malo salir fiador o responder por otra persona. En algunos casos, puede ser un acto de justicia o bondad. Una persona que cuenta con amigos puede decidir correctamente mostrar su amistad de esta manera, y eso no necesariamente sería una insensatez. Incluso Pablo, el apóstol, aceptó hacerse responsable por Onésimo (Filemón 1:19). También podemos ayudar a un joven a comenzar un negocio si sabemos que es honesto y trabajador, y nuestro apoyo puede ayudarlo a obtener crédito sin perjudicarnos.
Aun así, es prudente evitar las deudas tanto como sea posible, porque cargan a la persona, la enredan en las preocupaciones de este mundo y la exponen tanto a hacer lo malo como a sufrir el mal de otros. El que pide prestado se convierte en siervo del que presta. Los cristianos, que fueron comprados por precio, no deben hacerse siervos de los seres humanos sin una buena razón (1 Corintios 7:23). También es muy insensato comprometernos con personas necesitadas que siempre están pidiendo prestado y trasladando una deuda a otra, porque tarde o temprano es probable que la carga recaiga sobre nosotros.
Nadie debe salir fiador por una cantidad mayor de la que puede y está dispuesto a pagar, ni por más de lo que puede afrontar sin perjudicar a su propia familia si el prestatario no paga. Debe considerar esa obligación como si fuera su propia deuda. Es apropiado recordar aquí la sabia enseñanza de Eclesiástico 8:13: no salgas fiador más allá de tus posibilidades, porque, si lo haces, debes estar preparado para pagar. Si ya hemos actuado neciamente, el sentido común nos indica que debemos salir de la trampa tan rápido como podamos, sin escatimar esfuerzos y sin rechazar ningún paso humilde que sea necesario para poner las cosas a salvo y dejarlas resueltas. Es mejor humillarnos para alcanzar la paz que arruinarnos por una soberbia obstinada.
Por eso, protege a tu amigo librándote de tus propias promesas hechas en su favor, porque salir fiador imprudentemente puede dañar la amistad tanto como hacerlo sabiamente puede fortalecerla. También debemos cuidarnos de hacernos cómplices de los pecados de otros contra Dios (1 Timoteo 5:22). Eso es mucho peor y mucho más peligroso que hacernos responsables de la deuda de otra persona. Si debemos ser tan diligentes para saldar las deudas que tenemos con otras personas, con mayor razón debemos serlo para hacer las paces con Dios.
Humíllate delante de él. Asegúrate de tener a Cristo como tu amigo, para que interceda por ti. Ora con fervor para que tus pecados sean perdonados y para que seas librado de descender al abismo; tu oración no será en vano. No des sueño a tus ojos ni descanso a tus párpados hasta que esto se haya hecho.
De este capítulo
Proverbios 6:2
"tú mismo te tiendes una trampa: quedas atrapado en tus propias palabras."
Proverbios 6:3
"Para librarte, hijo mío, pues estás en manos de otro, haz lo siguiente: trágate el orgullo y cóbrale a tu amigo."
Proverbios 6:4
"No te duermas ni te des un momento de descanso;"
Proverbios 6:5
"huye como un venado del cazador; huye como un ave de la trampa."
Proverbios 6:6
"Ve a observar a la hormiga, perezoso; fíjate en lo que hace y aprende la lección:"
Proverbios 6:7
"aunque no tiene quien la mande ni quien le diga lo que debe hacer,"
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.