Versículo destacado
Números 9:15 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" El día en que instalaron el santuario, es decir, la tienda de la alianza, la nube lo cubrió. Desde el atardecer aparecía sobre el santuario una especie de fuego que permanecía hasta el amanecer. "
Números 9:15
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
13 Pero el que deje de celebrar la Pascua, a pesar de estar puro y no encontrarse de viaje, deberá ser eliminado de entre su gente. Puesto que no presentó al Señor la ofrenda en la fecha señalada, recibirá el castigo por su pecado.
14 Los extranjeros que vivan entre ustedes deberán celebrar la Pascua en mi honor conforme a todas las instrucciones que he dado. Las mismas normas se aplicarán tanto a los extranjeros como a los nacidos en el país.
15 El día en que instalaron el santuario, es decir, la tienda de la alianza, la nube lo cubrió. Desde el atardecer aparecía sobre el santuario una especie de fuego que permanecía hasta el amanecer.
16 Así sucedía siempre: durante el día, la nube cubría la tienda, y por la noche se veía una especie de fuego.
17 Cuando la nube se levantaba de encima de la tienda, los israelitas se ponían en camino; y en el lugar donde la nube se detenía, allí acampaban.
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Aquí encontramos el relato de la nube, no una explicación natural de las nubes. ¿Quién puede explicar el movimiento de las nubes? Este es el relato de una nube dispuesta por Dios como señal visible de su presencia con Israel.
Cuando el tabernáculo quedó terminado, aquella nube que había permanecido sobre el campamento descendió sobre él y lo cubrió. Esto mostraba que Dios da a conocer su presencia con su pueblo por medio de las formas de adoración que él ha establecido. Allí se revela, y allí debemos buscarlo si queremos contemplar la hermosura del Señor (Salmo 27:4; Ezequiel 37:26-27). De esta manera, Dios honró lo que él mismo había dispuesto y mostró que aceptaba el amor y la obediencia de su pueblo.
Lo que durante el día parecía una nube aparecía como fuego durante la noche. Si hubiera sido solamente una nube, no habría sido visible de noche. Si hubiera sido solamente fuego, habría sido difícil distinguirlo durante el día. Pero Dios quiso dar señales claras de que su presencia con ellos era constante y de que cuidaba de ellos día y noche, protegiéndolos siempre (Isaías 27:3; Salmo 121:6). Esto también nos enseña a mantener siempre a Dios delante de nosotros y a recordar que está cerca tanto de día como de noche. También puede señalar la naturaleza de la revelación bajo el antiguo pacto, que presentaba oscuridad en la nube y temor en el fuego, en contraste con la gloria más clara y consoladora que Dios ha mostrado ahora en Jesucristo.
Esta columna de nube y fuego dirigía todos los movimientos, las marchas y los campamentos de Israel en el desierto. Mientras la nube permanecía sobre el tabernáculo, ellos se quedaban en el mismo lugar y no avanzaban. Sin duda, muchas veces querían seguir adelante hacia Canaán, el lugar al que anhelaban llegar y al que esperaban llegar pronto. Sin embargo, si la nube permanecía allí un mes o incluso un año, ellos también permanecían allí (Números 9:22). Los que creen no necesitan apresurarse. Ningún tiempo se desperdicia mientras esperamos el momento de Dios. Esperar en silencio cuando Dios nos llama a esperar es una obediencia tan verdadera como trabajar cuando él nos llama a trabajar.
Cuando la nube se levantaba, ellos continuaban su marcha, sin importar lo cómodo que hubiera sido su campamento (Números 9:17). Ya se moviera de día o de noche, no tardaban en seguirla (Números 9:21). Probablemente había personas encargadas de vigilarla día y noche, observándola y avisando al campamento cuando comenzaba a levantarse. A esto se le llamaba cumplir con lo que el Señor había ordenado. Como nunca sabían cuándo se movería la nube ni cuándo se les diría que se detuvieran, tenían que mantenerse listos en todo momento. De la misma manera, no sabemos cuándo dejaremos este cuerpo terrenal, por lo que siempre debemos estar preparados para avanzar cuando el Señor lo ordene.
La nube avanzaba tanto como tiempo permanecía en movimiento, y ellos marchaban. Dondequiera que se detenía, levantaban sus tiendas a su alrededor, y el tabernáculo de Dios quedaba debajo de ella (Números 9:17). Es doloroso quedarse cuando Dios se ha ido, pero es seguro y bueno avanzar cuando vemos que Dios nos guía, y descansar donde él nos dice que descansemos. Esto se repite una y otra vez porque era un milagro constante, repetido muchas veces, que nunca falló durante todos sus viajes. También es algo que debemos observar con atención, porque está lleno de significado. Más tarde, David lo menciona (Salmo 105:39), y el pueblo de Dios recuerda esta experiencia después del exilio (Nehemías 9:19). La guía de la nube también apunta a la dirección del Espíritu Santo (Isaías 63:14). El Espíritu del Señor les dio descanso, y así Dios guio a su pueblo.
Esto nos enseña, en primer lugar, con cuánto cuidado Dios protege a su pueblo. Nada podía mostrar con mayor claridad la ternura de Dios hacia Israel que la guía de esta nube. Los conducía por el camino correcto (Salmo 107:7) y avanzaba al ritmo de ellos, como si Dios los cubriera con sus alas. Ahora no debemos esperar señales visibles de la presencia y la guía de Dios como aquellas, pero la promesa permanece para todo su pueblo verdadero. Él los guiará con su consejo (Salmo 73:24), hasta el final (Salmo 48:14). Todos los hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios (Romanos 8:14), y él dirige los caminos de quienes confían en él en todo lo que hacen (Proverbios 3:6). El cuidado especial de Dios obra en todos sus asuntos, guiándolos y encaminándolos para bien. El Señor afirma los pasos de quien le agrada (Salmo 37:23).
En segundo lugar, esto nos enseña cuál debe ser nuestra actitud hacia Dios en todo lo que hacemos. En nuestros deseos y acciones, debemos seguir la dirección de su palabra y de su Espíritu. Cada movimiento del alma debe ser guiado por la voluntad de Dios. Al mandato del Señor, nuestro corazón debe avanzar y descansar. En todos nuestros asuntos, debemos seguir la providencia de Dios, aceptar todo lo que él dispone y aprender a estar contentos en cualquier condición. Israel, con la nube como guía, se libró de tener que planear cada movimiento, discutir cada decisión, enviar exploradores para conocer la tierra, mandar hombres a preparar el camino u oficiales a organizar el campamento. La columna de nube hacía todo eso por ellos. De la misma manera, quienes confían en Dios y ponen su trabajo en sus manos pueden descansar en cuanto al resultado, aunque todavía deben usar sabiamente los medios adecuados.
«Padre, que se haga tu voluntad. Ordena mi vida y todo lo que me pertenece como te parezca bien. Aquí estoy, deseando esperar continuamente en mi Dios, avanzar y descansar al mandato del Señor. Lo que tú quieras y donde tú quieras; solo permite que te pertenezca y que permanezca siempre en el camino del deber».
De este capítulo
Números 9:1
"Un año después de que los israelitas salieron de Egipto, en el primer mes del año, el Señor habló con Moisés en el desierto de Sinaí y le dijo:"
Números 9:2
"Los israelitas deben celebrar la fiesta de la Pascua en la fecha señalada,"
Números 9:3
"es decir, el día catorce de este mes al atardecer, siguiendo al pie de la letra todas las instrucciones que he dado para celebrarla."
Números 9:4
"Entonces Moisés ordenó a los israelitas que celebraran la Pascua,"
Números 9:5
"y ellos así lo hicieron el día catorce de aquel mes, al atardecer, en el desierto de Sinaí. Hicieron todo tal como el Señor se lo había ordenado a Moisés."
Números 9:6
"Pero había unos hombres que estaban impuros por haber tocado un cadáver y, por eso, no pudieron celebrar la Pascua aquel día. Ese mismo día fueron a ver a Moisés y a Aarón,"
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