Versículo destacado
Números 29:12 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" El día quince del mes séptimo tendrán una reunión santa. Ese día no harán ningún tipo de trabajo. Durante siete días celebrarán una fiesta en honor del Señor. "
Números 29:12
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
10 y de dos kilos por cada cordero.
11 También ofrecerán un chivo como sacrificio por el pecado, además del sacrificio por el pecado que se ofrece el Día del Perdón y del holocausto diario, con sus correspondientes ofrendas de cereales y de vino.
12 El día quince del mes séptimo tendrán una reunión santa. Ese día no harán ningún tipo de trabajo. Durante siete días celebrarán una fiesta en honor del Señor.
13 El primer día ofrecerán, como holocausto de olor agradable al Señor, trece becerros, dos carneros y catorce corderos de un año, todos sin defecto.
14 La ofrenda correspondiente de harina amasada con aceite será de seis kilos por cada becerro y cuatro kilos por cada carnero,
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Poco después del Día de la Expiación, cuando el pueblo debía humillarse, venía la Fiesta de los Tabernáculos, en la que debía alegrarse delante del SEÑOR. Los que siembran con lágrimas pronto cosecharán con alegría. Las primeras leyes sobre esta fiesta aparecen en (Levítico 23:34 y siguientes), y aquí se añaden más instrucciones acerca de los holocaustos que debían ofrecer al SEÑOR durante los siete días de la fiesta (Levítico 23:36).
Observemos varias cosas. Primero, sus días de alegría también eran días de sacrificio. Un espíritu alegre no nos hace daño, y no es una mala señal que la alegría nos capacite mejor para servir a Dios con todo el corazón. La alegría no debe apartarnos de la adoración a Dios, sino ensanchar y avivar nuestro corazón en ella.
Segundo, mientras vivían en refugios temporales, debían ofrecer sacrificios cada día. Mientras vivamos en esta vida temporal e inestable, es tanto nuestro deber como nuestro bien mantener una comunión cercana con Dios. El hecho de que nuestra vida externa sea inestable no nos excusa de adorarlo.
Tercero, las ofrendas de cada uno de los siete días se detallaban cuidadosamente, aunque la única diferencia era el número de toros jóvenes. Esto no era una repetición innecesaria. Dios les enseñaba a ser exactos en sus mandatos y a mantener la fe centrada en lo que él había establecido para el servicio de cada día. También muestra que la adoración repetida, cuando se ofrece con un corazón sincero y una devoción constante, no cansa a Dios. Por eso, nosotros tampoco debemos cansarnos de ella ni tratarla como una carga.
Cuarto, el número de toros jóvenes, que eran la parte más costosa del sacrificio, disminuía cada día. El primer día debían ofrecer trece; luego doce, después once, y así sucesivamente, hasta ofrecer siete el séptimo día. El último día, aunque era el día grande de la fiesta y una santa convocación, ofrecían solo un toro joven. Lo mismo sucedía con los otros animales, pues ese día ofrecían menos carneros y corderos. Esta era la voluntad de Dios, y esa es razón suficiente para obedecer la ley.
Algunos consideran que Dios también tomaba en cuenta la debilidad humana, porque a menudo las personas tardan en asumir el costo de la devoción religiosa. Por eso, la carga estaba ordenada de modo que disminuyera día tras día, para que no se quejaran de que Dios los había hecho servirle con ofrendas (Isaías 43:23). Otros piensan que esto insinuaba que el antiguo pacto, es decir, el sistema legal de Moisés, envejecería y desaparecería. Los muchos sacrificios llegarían a su fin en un solo gran sacrificio, mucho mayor que todos los demás. Fue en el último día de la fiesta, después de que se habían establecido todos estos sacrificios, cuando nuestro Señor Jesucristo se puso de pie y llamó a todos los que todavía tenían sed de justicia, pues podían ver que aquellos sacrificios no podían hacerlos justos delante de Dios, para que acudieran a él y bebieran (Juan 7:37).
Quinto, las ofrendas de cereal y las ofrendas de libación debían acompañar todos los sacrificios, en la cantidad y el orden correspondientes. No importaba cuánta carne hubiera: no era una fiesta sin pan y bebida. Por eso, estas ofrendas nunca debían faltar en el altar de Dios, que era su mesa. No debemos pensar que hacer muchas cosas en la vida religiosa agradará a Dios si las hacemos descuidadamente o de una manera distinta de la que él ha establecido.
Sexto, cada día también se requería una ofrenda por el pecado, como ya se había visto en las otras fiestas. Nuestros holocaustos de alabanza no pueden ser aceptados a menos que participemos del gran sacrificio de expiación, es decir, del sacrificio que nos hace justos delante de Dios, que Cristo ofreció cuando se entregó a sí mismo como ofrenda por nuestros pecados.
Séptimo, aun con todos estos sacrificios, el holocausto regular debía continuar mañana y tarde. Los servicios adicionales nunca debían desplazar la adoración que correspondía a cada día. Los momentos establecidos para la devoción no deben dejarse de lado por causa de deberes especiales.
Octavo, aunque todos estos sacrificios eran ofrecidos por toda la congregación y pagados públicamente, cada persona todavía tenía la oportunidad de honrar a Dios con votos y ofrendas voluntarias (Números 29:39). Cuando Dios exigía estas ofrendas, aún dejaba espacio para una devoción generosa. No debían inventar nuevas formas de adoración, sino ser generosos y estar dispuestos a participar en la adoración que Dios había establecido, como se ve en (2 Crónicas 30:23-24).
En Levítico ya se habían dado instrucciones detalladas sobre las ofrendas que las personas podían presentar de manera individual, conforme a la manera en que Dios había tratado con ellas y a la gracia que les había concedido. Así que, aunque cada israelita participaba en estos sacrificios comunitarios, no debía pensar que estos reemplazaban sus propios votos y ofrendas voluntarias. De la misma manera, que nuestros ministros oren con nosotros y por nosotros no nos excusa de orar por nosotros mismos.
De este capítulo
Números 29:1
"El primer día del mes séptimo tendrán una reunión santa. Ese día no harán ningún tipo de trabajo y anunciarán el día con toque de trompetas."
Números 29:2
"Como holocausto de olor agradable al Señor, ofrecerán un becerro, un carnero y siete corderos de un año, todos sin defecto."
Números 29:3
"La ofrenda correspondiente de harina amasada con aceite será de seis kilos por el becerro y cuatro kilos por el carnero,"
Números 29:4
"y de dos kilos por cada cordero."
Números 29:5
"También ofrecerán un chivo como sacrificio para obtener el perdón de sus pecados,"
Números 29:6
"además del holocausto de cada mes y del holocausto diario, con sus correspondientes ofrendas de cereales y de vino, tal como Dios lo ha ordenado. Esta será una ofrenda de olor agradable, quemada en honor del Señor."
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