Versículo destacado
Números 28:9 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" En los sábados, ustedes deberán ofrecer dos corderos de un año, sin defecto, y cuatro kilos de la mejor harina amasada con aceite como ofrenda de cereales, con su correspondiente ofrenda de vino. "
Números 28:9
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
7 La ofrenda de vino será de un litro por cada cordero. Este vino deberá derramarse en el santuario en honor del Señor.
8 El segundo cordero será sacrificado al atardecer, y se le añadirá una ofrenda de cereales y una ofrenda de vino iguales a las de la ofrenda de la mañana. Es una ofrenda de olor agradable que se quema en honor del Señor.
9 En los sábados, ustedes deberán ofrecer dos corderos de un año, sin defecto, y cuatro kilos de la mejor harina amasada con aceite como ofrenda de cereales, con su correspondiente ofrenda de vino.
10 Este holocausto se ofrecerá en los sábados, con su correspondiente ofrenda de vino, además del holocausto diario.
11 El primer día de cada mes ofrecerán como holocausto al Señor dos becerros, un carnero y siete corderos de un año, sin defecto.
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Las lunas nuevas y los días de reposo se mencionan con frecuencia juntos como ocasiones santas especiales en la iglesia judía. En aquel tiempo fueron un consuelo para el pueblo de Dios y también señalaban de antemano la gracia del evangelio. Aquí se nos dice qué sacrificios se requerían para esas ocasiones.
Para el día de reposo, la ofrenda debía duplicarse. Además de los dos corderos ofrecidos como holocausto diario, se debían ofrecer otros dos corderos en el día de reposo, probablemente uno con el sacrificio de la mañana y otro con el de la tarde (Núm. 28:9-10). Esto nos enseña a dedicar más atención a la devoción en el día del Señor, porque eso es lo que ese día requiere. El descanso del día de reposo tiene el propósito de ayudarnos a entregarnos más plenamente a la obra propia de ese día, y esa obra debe ocupar toda la jornada.
En el servicio del templo descrito por Ezequiel, que apunta a los tiempos del evangelio, las ofrendas del día de reposo eran aún mayores: seis corderos y un carnero, junto con ofrendas de grano y ofrendas líquidas (Eze. 46:4-5). Esto muestra no solo que la santidad del día de reposo continuaría, sino también que crecería en los días del Mesías. El texto llama a esto «el holocausto del día de reposo en su día» (v. 10), lo que significa que la obra de cada día de reposo debía realizarse en su propio día. Debemos aprovechar bien cada día de reposo, considerando preciosa cada hora, y no pensar que podemos compensar en otro día las obligaciones de uno que dejamos pasar, porque cada día de reposo tiene suficiente trabajo propio.
En cuanto a las lunas nuevas, algunos han sugerido que tenían un significado especial. El día de reposo se observaba teniendo presente la creación, mientras que las lunas nuevas quizá eran santificadas teniendo presente la providencia de Dios, quien estableció la luna para marcar las estaciones y ordena el paso del tiempo mediante sus cambios. Hoy no celebramos una fiesta de lunas nuevas, pero todavía debemos darle gloria a Dios por todas las cosas buenas que recibimos por medio de la luna, la cual él estableció para siempre como un testigo fiel en el cielo (Sal. 89:37).
Las ofrendas para las lunas nuevas eran abundantes: dos toros, un carnero y siete corderos, junto con las ofrendas de grano y las ofrendas líquidas correspondientes (Núm. 28:11 y ss.), además de una ofrenda por el pecado (Núm. 28:15). Cuando alabamos a Dios por sus dones, también debemos confesar nuestros pecados. Y cuando nos alegramos por las bendiciones de la providencia común, debemos recordar el sacrificio de Cristo, ese gran don de la gracia especial, fuente y principio de todo nuestro gozo.
Algunos se han preguntado si las lunas nuevas debían considerarse días de fiesta. Sin embargo, sí tenían las características de un día santo. Incluían sacrificios especiales, descanso de las labores ordinarias (Amós 8:5), toque de trompetas (Núm. 10:10) y acudir a los profetas para escuchar la palabra de Dios (2 Rey. 4:23). El culto relacionado con las lunas nuevas también señalaba de antemano las reuniones santas del evangelio (Isa. 66:23).
De este capítulo
Números 28:1
"El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:"
Números 28:2
"Ordena a los israelitas que no dejen de ofrecerme puntualmente pan y ofrendas quemadas en las fiestas especiales, como ofrendas de olor agradable para mí."
Números 28:3
"Diles también que estas son las ofrendas que deberán quemar en mi honor: diariamente y sin falta, dos corderos de un año que no tengan ningún defecto."
Números 28:4
"Uno será sacrificado por la mañana y el otro al atardecer."
Números 28:5
"La ofrenda de cereales será de dos kilos de la mejor harina, amasada con un litro de aceite de oliva."
Números 28:6
"(Este era el sacrificio que se quemaba continuamente en el monte Sinaí, como ofrenda de olor agradable al Señor.)"
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