Versículo destacado
Números 22:36 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" y cuando Balac supo que Balaam venía, salió a recibirlo en una ciudad de Moab situada junto al río Arnón, en la frontera del país, "
Números 22:36
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
34 Balaam respondió al ángel del Señor: —He pecado, pues no sabía que tú estabas allí cerrándome el camino. Si te parece mal que yo vaya, regresaré.
35 Pero el ángel del Señor le contestó: —Puedes ir con esos hombres, pero dirás solamente lo que yo te diga. Balaam se fue con los jefes que Balac había enviado,
36 y cuando Balac supo que Balaam venía, salió a recibirlo en una ciudad de Moab situada junto al río Arnón, en la frontera del país,
37 y le dijo: —Mandé llamarte con insistencia; ¿por qué no querías venir? ¿Pensabas que no soy capaz de hacerte muchos honores?
38 Balaam le respondió: —Pues aquí estoy, ya vine a verte. Pero no tengo poder para hablar por mi cuenta; solo podré decir lo que Dios me comunique.
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Aquí vemos a Balac y a Balaam reunidos como aliados contra el pueblo de Dios, Israel, pero no llegan con la misma confianza. Balac habla como si el plan ya estuviera funcionando ahora que Balaam ha llegado. Había salido a recibirlo hasta el extremo más lejano de su país (Números 22:36), en parte porque ansiaba ver al hombre en quien había puesto tanta esperanza y, en parte, para honrar a Balaam y conseguir plenamente su ayuda.
Esto muestra cuánto respeto les daban los gobernantes paganos a los hombres que tenían fama de profetas y parecían tener acceso al cielo. Se alegraban de recibir a alguien que venía dispuesto a pronunciar maldiciones. ¡Qué vergüenza, entonces, que muchas veces se les conceda tan poco respeto a los embajadores de Cristo, que algunos los desprecien y que sean recibidos con tanta frialdad, aunque traen paz y bendición! La única queja de Balac en ese momento es que Balaam no hubiera llegado antes (Números 22:37). Balac piensa que Balaam debió sentirse impulsado por la urgencia con que lo mandó llamar y por la promesa de honrarlo. Como rey, Balac tenía el poder de conceder un alto rango y grandes recompensas, así que consideraba que Balaam lo insultaba al demorarse, como si los honores ofrecidos no fueran suficientes.
Esto nos recuerda que el ascenso y los honores son tentaciones poderosas para muchas personas. Sería bueno que nos atrajera servir a Dios por el honor que él ofrece. ¿Por qué tardamos en acudir a él? ¿Acaso no puede él llevarnos a una posición de honor?
Sin embargo, Balaam habla con mucha menos confianza acerca de lo que sucederá. Le advierte a Balac que no cuente demasiado con él (Números 22:38). En esencia, le dice: «He venido, pero no puedo hacer nada por mi propia cuenta. De buena gana maldeciría a Israel, pero no debo ni puedo hacerlo, porque Dios no me lo permitirá». Habla con cierto fastidio, como alguien limitado por el poder de Dios, tal como le ocurrió a Senaquerib, rey de Asiria, cuando Dios lo detuvo (Isaías 37:29).
Entonces se apresuran a ocuparse del asunto. Esa noche tratan a Balaam con grandes honores y ofrecen un sacrificio de agradecimiento a los dioses de Moab por su llegada a salvo. Después comparten un banquete con lo ofrecido en el sacrificio (Números 22:40). A la mañana siguiente, para no perder tiempo, Balac lleva a Balaam en su carro a los lugares altos de su reino. Piensa que la altura del lugar puede ayudar a Balaam en sus prácticas de adivinación, y también quiere que tenga una mejor vista del campamento de Israel, el blanco de las maldiciones que desea que pronuncie.
En ese momento, Balaam está tan deseoso de complacer a Balac como antes decía estarlo de complacer a Dios. Esto nos advierte que oremos cada día: «Padre nuestro que estás en el cielo, no nos dejes caer en tentación».
De este capítulo
Números 22:1
"Los israelitas continuaron su camino y acamparon en las llanuras de Moab, al oriente del río Jordán, frente a Jericó."
Números 22:2
"Balac, hijo de Sipor, se fijó en lo que los israelitas les habían hecho a los amorreos."
Números 22:3
"También la gente de Moab se llenó de miedo al ver que los israelitas eran tan numerosos."
Números 22:4
"Entonces la gente de Moab les dijo a los ancianos de Madián: «Toda esta gente va a acabar con nuestra tierra, como un buey acaba con el pasto del campo». Por aquel tiempo, Balac era rey de Moab,"
Números 22:5
"y mandó llamar a Balaam, hijo de Beor, quien se encontraba en Petor, junto al río Éufrates, en el país de Amav. Balac ordenó a sus mensajeros que le dijeran a Balaam: De Egipto ha venido un pueblo que se ha extendido por todo el país, y ahora se ha establecido delante de mí."
Números 22:6
"Ven enseguida y maldice por mí a este pueblo, pues es más fuerte que nosotros. Quizá así pueda yo derrotarlos y expulsarlos del país. Yo sé que tus bendiciones y tus maldiciones siempre se cumplen."
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