Versículo destacado
Números 15:30 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Pero si una persona peca voluntariamente, sea israelita o extranjera, me ofende a mí. Por lo tanto, esa persona será eliminada de entre su gente, "
Números 15:30
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
28 El sacerdote celebrará ante mí el rito para obtener el perdón por el pecado involuntario de esa persona, y yo la perdonaré.
29 La misma norma se aplica a los israelitas y a los extranjeros que vivan entre ustedes, si la falta cometida fue involuntaria.
30 Pero si una persona peca voluntariamente, sea israelita o extranjera, me ofende a mí. Por lo tanto, esa persona será eliminada de entre su gente,
31 porque despreció mi palabra y no cumplió mis órdenes; será eliminada por completo y cargará con su maldad.
32 Cuando los israelitas estaban en el desierto, encontraron a un hombre que recogía leña en sábado.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Aquí se presenta el juicio general contra quienes pecan con arrogancia, es decir, quienes pecan “con mano alzada” (Números 15:30). Estas personas desafían abiertamente la autoridad de Dios, ponen sus propios deseos por encima de su mandato y pecan deliberadamente, a pesar de la ley y de su castigo. Esto es más que pecar por ignorancia: es pecar intencionalmente contra la voluntad y la gloria de Dios.
Pecados como estos son muy graves. Primero, afr entan al SEÑOR (Números 15:30). En efecto, expresan las peores mentiras acerca de él, y lo hacen injustamente. El mensaje de un pecado así es que la verdad eterna no merece ser creída, que el Señor de todos no merece ser obedecido y que el poder todopoderoso no merece ser temido ni confiado. Trata la sabiduría infinita como si fuera necedad y al Juez justo de toda la tierra como si fuera injusto.
Segundo, desprecian la palabra del SEÑOR (Números 15:31). Algunas personas fallan en muchas cosas, pero aun así valoran la palabra de Dios y la reconocen como justa. Los pecadores arrogantes hacen lo contrario: creen que son demasiado importantes, demasiado buenos o demasiado sabios para someterse a ella. Esa clase de rebelión, unida al pecado mismo, trae la maldición, así como la terquedad es considerada como idolatría y la rebelión como hechicería.
La sentencia para un pecado así es terrible. La ley no establecía ningún sacrificio por él. “Esa alma será cortada de en medio de su pueblo” (Números 15:30), y “su iniquidad será sobre él” (Números 15:31). Esto significa que Dios mismo tratará con el pecador, de modo que él quede plenamente vindicado y el pecador quede completamente expuesto. Los maestros judíos entendían que la culpa seguiría ligada a la persona aun después de ser cortada del pueblo, y que tendría que responder por ella en el gran día del juicio. En el Nuevo Testamento aparece una idea semejante en la advertencia sobre la blasfemia contra el Espíritu Santo y sobre apartarse por completo del cristianismo.
Un ejemplo claro de esta clase de arrogancia es el hombre que recogió leña en sábado (Números 15:32). Probablemente tenía la intención de encender un fuego, aunque Dios ya le había dicho a Israel que preparara su comida el día anterior (Éxodo 16:23). A primera vista, esto puede parecer un asunto insignificante, pero quebrantaba la ley del sábado. Puesto que el sábado estaba dedicado a honrar al Creador, en realidad esto demostraba desprecio por Dios mismo y constituía un ataque contra la ley en su conjunto, porque el sábado tenía el propósito de protegerla.
El hombre fue puesto bajo custodia (Números 15:33-34). Los que lo encontraron recogiendo leña, preocupados por el honor del sábado, lo llevaron ante Moisés y Aarón, y ante toda la congregación. Esto sugiere que el pueblo se había reunido ese día para recibir instrucción y participar en el culto. Aunque había muchas cosas malas entre ellos, no estaban dispuestos a observar en silencio cómo se profanaba el sábado. Esa fue una señal esperanzadora de que no se habían apartado por completo de Dios.
Entonces le preguntaron a Dios qué debía hacerse, porque la ley todavía no había indicado claramente cómo proceder en este caso. La ley ya había establecido que profanar el sábado era un delito castigado con la muerte (Éxodo 31:14; Éxodo 35:2), pero necesitaban saber si este acto debía considerarse ese delito y cuál pena de muerte correspondía. Como Dios era el Juez, llevaron el asunto ante él.
Luego se dictó la sentencia. Se determinó que el hombre había quebrantado el sábado según el sentido de aquella ley, y debía morir. Para mostrar la gravedad del delito, cuánto desagradaba a Dios y servir de advertencia para que otros escucharan y temieran, se ordenó que fuera apedreado (Números 15:35). Dios es celoso por el honor de sus sábados y no dejará sin castigo al culpable, sin importar lo que las personas puedan pensar.
La sentencia fue ejecutada por la congregación (Números 15:36). Todos los que podían participaron en la ejecución, para que quienes tomaran parte fueran menos propensos a quebrantar el sábado. Esto también muestra que la profanación pública del sábado debía ser restringida y castigada por la autoridad civil, porque los actos externos están sujetos a la justicia pública. Recoger unas cuantas ramas puede parecer algo insignificante, pero Dios convirtió el castigo de este hombre en una advertencia permanente para todos nosotros, para que tengamos cuidado de guardar santo el sábado.
De este capítulo
Números 15:1
"El Señor habló con Moisés y le dijo:"
Números 15:2
"Diles lo siguiente a los israelitas: Cuando ustedes entren en el país que voy a darles para que vivan en él,"
Números 15:3
"y me ofrezcan un toro o una oveja para quemarlo en mi honor como sacrificio u holocausto de olor agradable, ya sea para cumplir alguna promesa, como ofrenda voluntaria o con motivo de alguna fiesta,"
Números 15:4
"quien presente la ofrenda deberá añadir dos kilos de harina fina amasada con un litro de aceite."
Números 15:5
"Además, a los sacrificios indicados se deberá añadir como ofrenda un litro de vino por cada cordero."
Números 15:6
"Si se trata del sacrificio de un carnero, se añadirán cuatro kilos de harina amasada con poco más de un litro de aceite"
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.