Versículo destacado
Números 13:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: "
Números 13:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:
2 «Envía a unos hombres para que exploren la tierra de Canaán, que yo voy a dar a los israelitas. Envía de cada tribu a uno que sea un hombre de autoridad».
3 Tal como el Señor se lo ordenó, Moisés los envió desde el desierto de Parán. Todos eran hombres de autoridad entre los israelitas,
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Aquí encontramos, en primer lugar, la orden de enviar espías a la tierra de Canaán. En este pasaje, Dios le dice a Moisés que los envíe (Números 13:1-2), pero cuando la historia se relata de nuevo más adelante, queda claro que la idea surgió primero del pueblo (Deuteronomio 1:22). Ellos se acercaron a Moisés y dijeron: «Enviaremos hombres delante de nosotros», y esto nació de su falta de fe. No quisieron confiar en la palabra de Dios, que afirmaba que la tierra era buena y que ciertamente se la entregaría.
Tampoco confiaron en la columna de nube y de fuego que los guiaba. En vez de eso, confiaron más en su propio criterio que en la sabiduría de Dios. Fue insensato que enviaran espías a una tierra que Dios ya había examinado y preparado para ellos, o que preguntaran por el camino cuando Dios ya había prometido guiarlos. Nos hacemos daño cuando damos más peso a lo que podemos ver y oír que a la palabra de Dios. Caminamos por vista en vez de caminar por fe, aunque el testimonio de Dios es mayor que cualquier informe humano.
Cuando el pueblo hizo esta petición, Moisés consultó a Dios, quizá sin comprender por completo la incredulidad que había detrás de ella. Dios le dijo que les concediera lo que pedían y enviara a los espías, como si les permitiera seguir sus propios planes. Sin embargo, Dios no fue responsable del pecado que vino después. Si los espías hubieran cumplido con su deber y el pueblo hubiera cumplido con el suyo, aquella misión podría haber fortalecido su fe y haberlos ayudado.
En segundo lugar, aquí se mencionan los hombres escogidos para esta tarea (Números 13:4 y siguientes). Se eligió a un hombre de cada tribu, para que toda la nación pudiera ver que aquel asunto pertenecía al pueblo en su conjunto. Eran líderes, hombres importantes dentro de sus tribus; algunos gobernaban grupos de miles o de cientos, por lo que su informe tendría mayor peso. Esto se hizo con una buena intención, pero tuvo un resultado triste, porque su alta posición hizo que el mal informe que llevaron pareciera más creíble, y el pueblo se dejó influir con mayor facilidad.
Algunos piensan que se incluyeron todos sus nombres para llamar la atención sobre los dos hombres buenos que estaban entre ellos: Caleb y Josué. Aquí se destaca especialmente el cambio de nombre de Josué (Números 13:16). Él era siervo de Moisés, pero también había dirigido a las fuerzas de Israel contra Amalec, aunque pertenecía a la tribu de Efraín. Su nombre anterior era Oseas, pero Moisés lo llamó Josué, tanto por afecto como para mostrar su autoridad. Desde ese momento, parece que Moisés quiso que los demás también usaran ese nombre.
Oseas significa una súplica por salvación, algo como «Sálvanos ahora». Josué significa una promesa de salvación: «El Señor salvará», y responde a aquella súplica. La oración y la promesa están estrechamente relacionadas. Las oraciones reciben fuerza de las promesas, y las promesas guían y animan a orar. Algunos piensan que Moisés añadió al nombre de Josué la primera parte del nombre de Dios, Jehová, para honrarlo y recordarle que Dios estaría con él en su tarea.
Aun así, más adelante vuelve a ser llamado Oseas (Deuteronomio 32:44). Josué es el mismo nombre que Jesús, y señala a nuestro Señor Jesucristo. Josué fue una imagen de Cristo, pues siguió a Moisés y condujo a Israel a Canaán. Otro hombre con el mismo nombre también fue una figura de Cristo (Zacarías 6:11). Josué salvó al pueblo de Dios del poder de Canaán, pero Cristo salva a su pueblo del poder del infierno.
En tercer lugar, Moisés les dio instrucciones a los espías. Debían entrar a Canaán por la ruta más cercana, recorrer la tierra e informar sobre sus condiciones (Números 13:17). Tenían que examinar principalmente dos cosas. Primero, debían observar con cuidado la tierra misma: si era buena o mala, y si era rica y fértil o delgada y pobre (Números 13:18-20). No todos los lugares de la tierra son igualmente productivos; algunas regiones son mucho más ricas que otras.
Moisés ya sabía que Canaán era una tierra muy buena, pero envió a los espías para que el pueblo pudiera escuchar un informe por sí mismo. Fue como cuando Juan el Bautista envió mensajeros a Jesús para preguntarle si él era el Cristo, no porque Juan necesitara saberlo, sino porque sus mensajeros lo necesitaban. Los espías debían observar si el clima era saludable, cómo era el suelo y qué tipos de cosechas producía la tierra. Para ayudar a satisfacer al pueblo, también debían traer algunos de sus frutos.
En segundo lugar, debían examinar a los habitantes de la tierra. Tenían que informar si eran pocos o muchos, fuertes y bien formados o débiles, y si vivían en tiendas o en casas. También debían ver si habitaban en aldeas abiertas o en ciudades fortificadas. Debían observar si la tierra estaba cubierta de bosques, como ocurre en lugares sin cultivar donde la gente es perezosa o carece de habilidad, o si los árboles habían sido talados y el terreno estaba abierto para la agricultura. Estas eran las cosas que debían averiguar.
Tal vez, si en aquellos días hubiera habido un intercambio comercial más activo entre Egipto y Canaán, podrían haber conocido parte de esta información sin enviar hombres en un viaje semejante. Esto muestra el valor de los libros y del conocimiento. Estos pueden enseñar a las personas cuidadosas y curiosas acerca de tierras lejanas, mucho más distantes de lo que Canaán estaba de Israel, sin las dificultades ni el costo de enviar espías.
En cuarto lugar, Moisés despidió a los espías con esta instrucción: «Tengan valor». No se refería solamente a que debían enfrentar con valentía el viaje, sino también a que debían traer un informe que animara al pueblo y que hablara de la tierra de la manera más favorable posible, hasta donde la verdad lo permitiera. Era una gran tarea, que requería capacidad y valor. También era una gran responsabilidad, que exigía honestidad y fidelidad.
De este capítulo
Números 13:2
"«Envía a unos hombres para que exploren la tierra de Canaán, que yo voy a dar a los israelitas. Envía de cada tribu a uno que sea un hombre de autoridad»."
Números 13:3
"Tal como el Señor se lo ordenó, Moisés los envió desde el desierto de Parán. Todos eran hombres de autoridad entre los israelitas,"
Números 13:4
"y eran los siguientes: Samúa, hijo de Zacur, de la tribu de Rubén;"
Números 13:5
"Safat, hijo de Horí, de la tribu de Simeón;"
Números 13:6
"Caleb, hijo de Jefuné, de la tribu de Judá;"
Números 13:7
"Igal, hijo de José, de la tribu de Isacar;"
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