Versículo destacado
Nehemías 10:32 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" También decidimos imponernos la obligación de contribuir cada año con cuatro gramos de plata para cubrir los gastos del servicio del templo de nuestro Dios: "
Nehemías 10:32
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
30 Por lo tanto, no daríamos en matrimonio a nuestras hijas a la gente del país ni aceptaríamos que sus hijas se casaran con nuestros hijos.
31 Y cuando la gente del país viniera en sábado a vender sus productos y toda clase de granos, no les compraríamos nada, ni en sábado ni en ningún otro día festivo. Asimismo, en el séptimo año renunciaríamos a las cosechas y perdonaríamos las deudas.
32 También decidimos imponernos la obligación de contribuir cada año con cuatro gramos de plata para cubrir los gastos del servicio del templo de nuestro Dios:
33 para el pan de la Presencia, las ofrendas diarias de cereales, los holocaustos diarios, los sacrificios de los sábados, de luna nueva y de las otras fiestas religiosas; para las ofrendas en general, los sacrificios para obtener el perdón por los pecados de Israel y para todo el culto en el templo de nuestro Dios.
34 Además, los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, según nuestras familias, echamos suertes para llevar cada año al templo de nuestro Dios la provisión de leña en el tiempo señalado, a fin de quemarla en el altar del Señor nuestro Dios, como está escrito en la ley.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Después de prometer que se apartarían de los pecados que habían cometido, también se comprometieron a volver a cumplir con los deberes que habían descuidado. No basta con dejar de hacer lo malo; también debemos aprender a hacer lo bueno.
En términos generales, acordaron que el servicio del templo se mantendría con cuidado y que el trabajo de la casa de su Dios se realizaría a su debido tiempo, conforme a la ley (Neh 10:33). Ningún pueblo debe esperar la bendición de Dios si no toma en serio sus ordenanzas ni mantiene el culto público. Es probable que las cosas marchen bien en nuestros hogares cuando nos preocupamos de que la casa de Dios esté en orden. También acordaron que nunca abandonarían la casa de su Dios (Neh 10:39), como ellos y sus antepasados lo habían hecho antes. No la dejarían por el santuario de otro dios, como hacían los idólatras, ni la descuidarían por sus campos y negocios, como lo hacen quienes viven sin reverencia a Dios. Quienes abandonan el culto a Dios están abandonando a Dios mismo.
También resolvieron sostener generosamente el servicio del templo, para que no fracasara por falta de provisiones. Los sacerdotes estaban dispuestos a cumplir con su parte en la obra de la casa de Dios, si el pueblo cumplía la suya proporcionando lo necesario. Por eso acordaron varias cosas. En primer lugar, reunirían fondos para abastecer por completo la mesa y el altar de Dios. En el pasado había habido tesoros en la casa del Señor destinados a este propósito, pero ya se habían agotado y no existía una fuente fija de sostenimiento. El gasto era constante, porque debían proporcionar el pan de la Presencia, dos corderos para los sacrificios diarios, cuatro para los sábados y ofrendas más costosas para los días de fiesta, además de ofrendas por el pecado, ofrendas de cereal y ofrendas líquidas. No tenían un rey rico como Ezequías que proveyera estas cosas, y los sacerdotes no podían costearlas porque su sustento era muy reducido. Así que el pueblo acordó dar cada año la tercera parte de un siclo, aproximadamente diez peniques, para cubrir esos gastos. Cuando todos aportan un poco para una buena obra, el total llega a ser considerable. Este impuesto no les fue impuesto por el gobernador; ellos mismos lo establecieron como una norma y aceptaron voluntariamente la carga (Neh 10:32, Neh 10:33).
En segundo lugar, se preocuparon especialmente por proporcionar leña para el altar, de modo que el fuego pudiera mantenerse encendido y las ofrendas de paz pudieran cocinarse. Los sacerdotes, los levitas y el pueblo acordaron traer su parte, y echaron suertes para determinar el orden en que cada familia la llevaría. Así habría un suministro constante, sin escasez en un momento ni exceso en otro (Neh 10:34). De esta manera proveyeron tanto el fuego como la leña, además de los corderos para los holocaustos.
En tercer lugar, acordaron entregar fielmente todo lo que la ley exigía para el sustento de los sacerdotes y los levitas. Esto los animaría en su trabajo y evitaría que se vieran tentados a descuidarlo para mantener a sus propias familias. La obra de la casa de Dios tiene más posibilidades de avanzar cuando quienes sirven en el altar pueden vivir, y vivir dignamente, del altar. En aquellos días, las principales fuentes de ingresos de los ministros eran las primicias y los diezmos.
Por eso resolvieron llevar correctamente las primicias: las primicias de sus campos y de sus árboles (Éx 23:19; Lev 19:23), los primogénitos de sus hijos, es decir, el dinero usado para rescatarlos, y los primogénitos de su ganado (Éx 13:2, Éx 13:11, Éx 13:12), que se entregaban a los sacerdotes (Núm 18:15, Núm 18:16). También llevarían la primera porción de su masa (Núm 15:21), a la que después se dieron instrucciones especiales en la profecía acerca del segundo templo (Ez 44:30). Asimismo, resolvieron entregar sus diezmos, es decir, la décima parte, que pertenecía a los levitas (Neh 10:37), y luego una décima parte de esos diezmos a los sacerdotes (Neh 10:38). Esta era la ley (Núm 18:21-28), pero esas ofrendas habían sido descuidadas. Por eso, más adelante, Dios los acusó por medio del profeta de robarle (Mal 3:8, Mal 3:9). Al mismo tiempo, los llamó a ser más fieles y prometió que, si llevaban los diezmos al almacén, derramaría bendición sobre ellos (Neh 10:10).
Querían que hubiera suficiente alimento en la casa de Dios y abundancia en los almacenes del templo, donde se guardaban los utensilios sagrados (Neh 10:39). «Haremos esto», dijeron, «en todas las ciudades donde cultivamos» (Neh 10:37). La Septuaginta lo traduce como «en todas las ciudades de nuestro servicio», porque eran siervos en su propia tierra (Neh 9:36). Sin embargo, como señala acertadamente Poole, aunque pagaban fuertes impuestos a los reyes de Persia y sufrían muchas dificultades, no usarían eso como excusa para retener sus diezmos. Darían a Dios lo que le pertenecía, así como daban al César lo que le pertenecía al César. Debemos seguir practicando obras de adoración y caridad, aun mientras pagamos los impuestos que el gobierno nos impone, y cumplir fielmente nuestro deber para con Dios en tiempos difíciles. Ese es el camino más seguro hacia el alivio y la libertad en el tiempo de Dios.
De este capítulo
Nehemías 10:1
"Las siguientes personas firmamos el documento: yo, Nehemías hijo de Hacalías, que era el gobernador; Sedequías,"
Nehemías 10:2
"Seraías, Azarías, Jeremías,"
Nehemías 10:3
"Pashur, Amarías, Malquías,"
Nehemías 10:4
"Hatús, Sebanías, Maluc,"
Nehemías 10:5
"Harim, Meremot, Abdías,"
Nehemías 10:6
"Daniel, Guinetón, Baruc,"
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.