Versículo destacado
Levítico 8:14 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Después Moisés mandó traer el becerro que se sacrifica por el pecado, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del becerro. "
Levítico 8:14
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
12 Luego Moisés derramó sobre la cabeza de Aarón el aceite de consagrar, para consagrarlo como sacerdote.
13 También hizo que los hijos de Aarón se acercaran, los vistió con las túnicas, les ajustó los cinturones y les puso los turbantes, tal como el Señor se lo había ordenado.
14 Después Moisés mandó traer el becerro que se sacrifica por el pecado, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del becerro.
15 Entonces Moisés lo degolló y, tomando sangre con sus dedos, la untó en los cuernos alrededor del altar para purificarlo, y derramó la sangre restante al pie del altar. Así el altar quedó consagrado para obtener allí el perdón de los pecados.
16 Después Moisés tomó toda la grasa que cubre las vísceras, la parte grasosa que está sobre el hígado y los dos riñones con su grasa, y lo quemó todo sobre el altar;
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
El pacto del sacerdocio tenía que sellarse con un sacrificio, como sucedía con los demás pactos (Salmo 50:5). De la misma manera, Cristo fue apartado para su obra mediante el sacrificio de sí mismo, ofrecido una vez para siempre. Los sacerdotes debían presentar sacrificios de toda clase, para servir al pueblo con mayor ternura y cuidado. Debían mostrar compasión hacia los ignorantes y los que se habían descarriado, sin actuar con orgullo hacia aquellos por quienes se ofrecían los sacrificios. Tenían que recordar que también se habían ofrecido sacrificios por ellos, pues ellos mismos estaban sujetos a la debilidad y al pecado.
Se ofreció un becerro, el mayor de los sacrificios comunes, como ofrenda por el pecado (Levítico 8:14). Esto hacía expiación por ellos y evitaba que llevaran alguna culpa de su vida anterior al nuevo papel que estaban asumiendo. Cuando Isaías fue llamado a ser profeta, recibió consuelo con estas palabras: «Tu culpa ha sido quitada» (Isaías 6:7). De la misma manera, los ministros que anuncian a otros que los pecados pueden ser perdonados deben procurar primero tener la certeza de haber recibido ese perdón ellos mismos. Quienes han sido encargados del ministerio de la reconciliación, es decir, de la obra de hacer que las personas vuelvan a Dios, primero deben estar reconciliados con Dios, para cuidar el alma de los demás como cuidan la suya.
Después se ofreció un carnero como holocausto (Levítico 8:18-21). Con esto daban a Dios el honor correspondiente a la gran dignidad que ahora se les había confiado y le daban gracias por ella, tal como Pablo le dio gracias a Cristo Jesús por haberlo designado para el ministerio (1 Timoteo 1:12). También mostraban que se entregaban a sí mismos, junto con todo su servicio, para honrar a Dios.
Luego se ofreció otro carnero, llamado carnero de la consagración, como ofrenda de paz (Levítico 8:22 y siguientes). Parte de su sangre se puso sobre los sacerdotes, en sus orejas, pulgares y dedos de los pies, y otra parte se roció sobre el altar. De este modo, por así decirlo, quedaron unidos al altar, donde servirían durante toda su vida. Todos los ritos relacionados con esta ofrenda, al igual que los anteriores, se realizaron por mandato expreso de Dios. Al comparar este capítulo con Éxodo 29, vemos que la ceremonia se llevó a cabo exactamente como Dios había ordenado, sin ningún cambio. Por eso, como sucede en el relato del tabernáculo y sus utensilios, se repite una y otra vez la frase: «Tal como el Señor se lo había ordenado a Moisés». De igual manera, cuando Cristo se apartó para su obra mediante su propia sangre, lo hizo guiado por la voluntad de su Padre: «Así como el Padre me ha ordenado, así lo hago» (Juan 14:31; Juan 10:18; Juan 6:38).
De este capítulo
Levítico 8:1
"El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:"
Levítico 8:2
"Toma a Aarón y a sus hijos, y toma además las ropas sacerdotales, el aceite de consagrar, el becerro que se sacrifica por el pecado, los dos carneros y el canastillo de los panes sin levadura,"
Levítico 8:3
"y reúne a toda la comunidad a la entrada de la tienda del encuentro."
Levítico 8:4
"Moisés hizo lo que el Señor le había ordenado, y la comunidad se reunió a la entrada de la tienda del encuentro."
Levítico 8:5
"Entonces Moisés dijo a la comunidad: «Esto es lo que el Señor ha ordenado que se haga»."
Levítico 8:6
"Luego Moisés hizo que Aarón y sus hijos se acercaran, y los lavó con agua."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.