Versículo destacado
Levítico 15:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" El Señor habló a Moisés y Aarón y les dijo: "
Levítico 15:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 El Señor habló a Moisés y Aarón y les dijo:
2 Digan a los israelitas lo siguiente: Cuando un hombre tenga flujo de su miembro, ese flujo será impuro.
3 La impureza del hombre causada por el flujo existirá tanto si su miembro deja salir el semen como si queda obstruido a causa de este. De todos modos, es impuro.
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Aquí encontramos la ley acerca de la impureza ceremonial causada por un flujo en los hombres. En la nota al margen de Levítico 15:2, esto se describe como una secreción proveniente de los riñones, la parte baja de la espalda. Era una enfermedad muy dolorosa y vergonzosa, generalmente relacionada con la lujuria, la impureza y una vida desenfrenada. El pecado puede prometer placer por un tiempo, pero deja dolor, vergüenza, un cuerpo deteriorado y una conciencia atormentada. Al final, esas cosas no dejan ningún beneficio, sino vergüenza (Romanos 6:21).
Así como la modestia es un hermoso adorno y una cadena de honor, la castidad o pureza sexual trae salud y fortaleza. Pero la impureza sexual hiere y deshonra a la persona, y muchas veces destruye el cuerpo en esta vida. En muchos casos, llega a convertirse en su propio castigo antes de que ocurra cualquier otra cosa. A veces, Dios también enviaba esta enfermedad como juicio por otros pecados. David pronunció una maldición semejante sobre la familia de Joab porque Joab había asesinado a Abner, diciendo que no faltara en su casa alguien que padeciera de flujo o de lepra (2 Samuel 3:29). Era una enfermedad vergonzosa para una conducta vergonzosa.
Cualquiera que padeciera esta enfermedad era impuro, como dice el versículo 2. No podía acercarse al santuario; si lo hacía, se exponía a las consecuencias, y tampoco podía comer de los alimentos santos. Esto mostraba cuán sucio es el pecado y cómo todo lo que procede de nuestra naturaleza corrupta nos hace detestables ante la santidad de Dios e incapaces de tener comunión con él. Un corazón limpio y vigilante es la fuente de la vida (Proverbios 4:23), pero un corazón impuro produce lo que contamina a los demás (Mateo 12:34-35).
También hacía impura a toda persona y cosa que tocara, o que lo tocara a él, como muestran los versículos 4-12. Su cama, su silla, su montura y todo lo demás que usaba transmitían impureza ceremonial a otros. Esa impureza permanecía hasta el anochecer y no podía quitarse sin lavar la ropa y bañarse en agua. Esto ilustraba cómo se propaga el pecado, cuán fácilmente podemos contaminarnos por el contacto cercano con personas contaminadas y con qué cuidado debemos guardarnos de esta generación torcida.
Cuando sanaba, todavía no podía ser declarado limpio sin ofrecer un sacrificio. Tenía que esperar siete días después de que la enfermedad hubiera terminado por completo y debía lavarse con agua de manantial, como dicen los versículos 13-15. Esto apuntaba de antemano a los grandes deberes del evangelio: la fe y el arrepentimiento. También señalaba las grandes bendiciones del evangelio: la sangre de Cristo aplicada a nuestra alma para justificación, es decir, para ser considerados justos delante de Dios, y su gracia para santificación, es decir, para ser hechos santos. Dios ha prometido rociarnos con agua limpia y limpiarnos de toda nuestra impureza, y nos llama a lavarnos y purificarnos mediante el arrepentimiento. También ha provisto un sacrificio de expiación y nos llama, por medio de la fe, a confiar en ese sacrificio. Es la sangre de Cristo, su Hijo, la que nos limpia de todo pecado y hace expiación por nosotros, para que podamos entrar en la presencia de Dios y participar de su favor.
De este capítulo
Levítico 15:2
"Digan a los israelitas lo siguiente: Cuando un hombre tenga flujo de su miembro, ese flujo será impuro."
Levítico 15:3
"La impureza del hombre causada por el flujo existirá tanto si su miembro deja salir el semen como si queda obstruido a causa de este. De todos modos, es impuro."
Levítico 15:4
"Todo lugar donde ese hombre se acueste y donde se derrame su flujo será considerado impuro. Todo objeto sobre el que se siente será considerado impuro."
Levítico 15:5
"Cualquiera que toque el lugar donde ese hombre se acostó deberá lavar su ropa y lavarse con agua, y será considerado impuro hasta el anochecer."
Levítico 15:6
"Cualquiera que se siente sobre el objeto donde ese hombre se haya sentado deberá lavar su ropa y lavarse con agua, y será considerado impuro hasta el anochecer."
Levítico 15:7
"Cualquiera que toque al que tiene flujo deberá lavar su ropa y lavarse con agua, y será considerado impuro hasta el anochecer."
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