Versículo destacado
Josué 13:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Cuando Josué era ya muy anciano, el Señor le dijo: Tú ya estás entrado en años, y todavía queda mucha tierra por conquistar. "
Josué 13:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Cuando Josué era ya muy anciano, el Señor le dijo: Tú ya estás entrado en años, y todavía queda mucha tierra por conquistar.
2 Queda todo el territorio de los filisteos y de los guesureos,
3 que se extiende desde el río Sihor, al este de Egipto, hasta la frontera de Ecrón, al norte, y que es considerado territorio cananeo; en él hay cinco jefes filisteos: los jefes de Gaza, Asdod, Ascalón, Gat y Ecrón. Queda también la región de los aveos,
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Aquí, Dios le recuerda a Josué su avanzada edad. Josué ya era anciano y de edad avanzada. Él y Caleb eran los únicos hombres mayores que quedaban entre los miles de israelitas; de todos los que habían sido contados en el monte Sinaí, solo ellos seguían con vida. Josué había sido un hombre de guerra desde su juventud (Éxodo 17:10), pero ahora tenía que ceder ante la debilidad propia de la edad. Ni siquiera la persona más fuerte puede vencer la batalla contra la vejez.
Al parecer, Josué no conservó en su vejez la misma fortaleza que Moisés. No todos envejecen de la misma manera. En general, la vejez puede ser una etapa difícil, con pocos placeres y menos fuerzas para servir. Dios le señaló a Josué su edad con un propósito sabio. Las personas mayores necesitan recordar que están envejeciendo. Algunos tienen canas y no se dan cuenta (Oseas 7:9). Tal vez no quieran pensar en la edad, pero necesitan reconocerla para seguir adelante con las responsabilidades de la vida y prepararse para la muerte, que se acerca.
Dios menciona la edad y la debilidad de Josué por dos razones. Primero, Josué debía dejar de pensar en dirigir más guerras. No podía esperar que la conquista terminara pronto, porque todavía quedaba mucha tierra, distribuida en lugares distantes. No era razonable esperar que, a su edad, asumiera el duro trabajo de reanudar la guerra en un territorio tan extenso. Ya había sometido la parte principal de la tierra. Ahora podía ser reunido con su pueblo para descansar con honra, mientras ellos agradecían su fiel servicio. Las partes que quedaban podían ser conquistadas por quienes vendrían después de él. Así como Josué había continuado la obra de Moisés, otros continuarían la suya y la completarían; más adelante, David colocaría la piedra final. Dios conoce las fuerzas de su pueblo y no quiere cargarlo con más de lo que puede soportar. No se debe esperar que las personas mayores hagan por Dios y por su país todo lo que antes podían hacer.
Segundo, la edad de Josué era una razón para que se apresurara a repartir la tierra que ya había conquistado. Esa tarea todavía debía realizarse, y era necesario hacerla pronto. Josué tenía que supervisarla y, puesto que era anciano y probablemente no viviría mucho más, esta debía ser su última obra de servicio a Dios y a Israel. Todas las personas, especialmente las mayores, deben hacer con prontitud lo que deba quedar terminado antes de morir, para que la muerte no les impida concluirlo (Eclesiastés 9:10).
Entonces Dios le da a Josué un informe detallado de la tierra que todavía no había sido conquistada, pero que estaba destinada a Israel. A su debido tiempo, ellos la poseerían, si no se acarreaban problemas por su propia desobediencia. Se mencionan varias regiones: algunas al sur, como el territorio de los filisteos, gobernado por cinco jefes, y la tierra que se extendía hacia Egipto (Josué 13:2-3); otras al occidente, hacia los sidonios (Josué 13:4); otras al oriente, incluido todo el Líbano (Josué 13:5); y otras al norte, hacia la entrada de Hamat (Josué 13:5).
Josué recibió esta información y se la comunicó al pueblo por varias razones. Debían dejarse conmover por la bondad de Dios al darles una tierra tan buena, y así ser guiados a amarlo y servirlo. Si lo que ya poseían les parecía insuficiente, Dios podía añadir más, como después lo hizo con David (2 Samuel 12:8). También debían cuidarse de no hacer alianzas ni formar amistades estrechas con esos vecinos, para no aprender sus costumbres. Debían mantener cierta distancia de ellos, pues esas naciones se interponían entre Israel y lo que legítimamente le pertenecía. Además, debían mantenerse preparados para la guerra y no dejar las armas mientras todavía quedara tierra por tomar. De la misma manera, nosotros no debemos dejar a un lado nuestra armadura espiritual ni dejar de velar hasta que nuestra victoria sea completa en el reino de gloria.
Dios también promete que él mismo hará que Israel tome posesión de las tierras que quedaban, aunque Josué fuera anciano, no pudiera hacerlo personalmente y quizá ni siquiera viviera para verlo. Pase lo que pase con nosotros, e incluso si somos apartados como vasijas quebradas, Dios llevará a cabo su obra en el tiempo que él ha establecido (Josué 13:6). «Yo los expulsaré», dice. El énfasis es claro: él mismo lo hará; él puede hacerlo aun después de que Josué haya muerto, y lo hará si Israel no se hace daño por su propia infidelidad. La interpretación caldea expresa esta idea diciendo que Dios lo hará por medio de su Palabra, es decir, por medio de la Palabra eterna, el capitán de los ejércitos del SEÑOR.
Esta promesa de que Dios expulsaría a las naciones delante de Israel supone claramente que Israel debía intentar expulsarlas primero. Tenían que enfrentarlas; de otro modo, no podría decirse que serían expulsadas delante de ellos. Si después Israel, por pereza, temor o afecto hacia esos idólatras, se quedaba quieto y los dejaba en paz, no tendría que culpar a Dios si las naciones no eran expulsadas, sino a sí mismo.
Debemos ocuparnos en nuestra salvación, y entonces Dios obrará en nosotros y con nosotros. Debemos resistir a nuestros enemigos espirituales, y entonces Dios los pondrá bajo nuestros pies. Debemos avanzar en nuestra labor y batalla cristianas, y entonces Dios irá delante de nosotros.
De este capítulo
Josué 13:2
"Queda todo el territorio de los filisteos y de los guesureos,"
Josué 13:3
"que se extiende desde el río Sihor, al este de Egipto, hasta la frontera de Ecrón, al norte, y que es considerado territorio cananeo; en él hay cinco jefes filisteos: los jefes de Gaza, Asdod, Ascalón, Gat y Ecrón. Queda también la región de los aveos,"
Josué 13:4
"en el sur, y toda la tierra de los cananeos, desde las ciudades de los sidonios hasta Afec, en la frontera con los amorreos."
Josué 13:5
"Queda además la tierra de los guiblitas y todo el Líbano hacia el este, desde Baal-gad, al pie del monte Hermón, hasta la entrada de Hamat."
Josué 13:6
"Voy a expulsar de delante de los israelitas a los sidonios y a todos los que viven en las montañas, desde el Líbano hasta Misrefot-maim. Tú ocúpate de repartir la tierra y dársela en posesión a los israelitas, tal como yo te lo he ordenado."
Josué 13:7
"Reparte esta tierra entre las nueve tribus y la media tribu de Manasés."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.