Versículo destacado
Job 9:14 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" ¿Cómo, pues, encontraré palabras para contradecir a Dios? "
Job 9:14
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
12 Si se adueña de algo, ¿quién podrá reclamárselo? ¿Quién podrá pedirle cuentas de lo que hace?
13 Si Dios se enoja, no se calma fácilmente; a sus pies quedan humillados los aliados de Rahab.
14 ¿Cómo, pues, encontraré palabras para contradecir a Dios?
15 Por muy inocente que yo sea, no puedo responderle; él es mi juez, y solo puedo pedirle compasión.
16 Si yo lo llamara a juicio y él se presentara, no creo que hiciera caso a mis palabras.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Lo que Job había dicho acerca de la incapacidad de las personas para argumentar con Dios, ahora lo aplica a sí mismo. En efecto, parece renunciar a toda esperanza de ganarse el favor de Dios, y esto probablemente se debe a dos cosas: la baja opinión que tiene de su propia bondad y su oscura percepción de la ira de Dios contra él. No parece pensar que Dios sea injusto, pero sí se siente demasiado débil y culpable para defenderse.
Job dice que no se atrevería a discutir con Dios, porque incluso los orgullosos y poderosos caen delante de él. Si quienes parecen fuertes no pueden mantenerse en pie, mucho menos puede Job, un hombre débil e indefenso, responderle a Dios. ¿Qué podría decir contra algo de lo que Dios hace? Si intentara discutir con él, seguramente perdería. La persona que responde contra Dios es tan insensata como el barro que discutiera con el alfarero o una vasija quebrada que discutiera con quien la hizo. Todo ser humano debe guardar silencio delante de él.
Job tampoco insistiría en su propia inocencia delante de Dios. Defendía su integridad ante sus amigos y no admitía que fuera un hipócrita o un hombre malvado, como ellos afirmaban. Pero no usaría eso como argumento para decir que merecía la aprobación de Dios. No se presentaría delante de Dios basándose en su inocencia, como si pudiera ganar por sus propios méritos. Conocía a Dios lo suficiente, y también se conocía a sí mismo lo suficiente, como para no llegar hasta ese punto.
Sabía que Dios era mayor que su propio corazón, así que no confiaría plenamente en su propio juicio (Job 9:15). Aunque no sintiera culpa en sí mismo, Dios podía ver faltas ocultas que Job no era capaz de detectar. El apóstol Pablo expresa algo parecido: «No tengo conciencia de nada contra mí mismo, pero eso no me justifica» (1 Corintios 4:4). Job preferiría pedirle misericordia a Dios antes que intentar demostrar que era digno de ella.
Job tampoco tenía razones para pensar que sus oraciones podían ganarle la aceptación de Dios. Cualquier respuesta de Dios tendría que surgir de la gracia y la compasión, no del valor de las oraciones de Job en sí mismas. Incluso si Dios le respondiera, Job no diría que su oración había producido el resultado. Dios da respuestas llenas de gracia, pero no porque nuestras oraciones las merezcan. Como explica el obispo Patrick, si Dios concediera lo que Job pedía, Job aun así no pensaría que su oración había hecho el trabajo.
Los sufrimientos de Job también le enseñaron que Dios gobierna las circunstancias externas de este mundo conforme a su propia autoridad. Dios no le hace mal a nadie, pero no siempre manifiesta de inmediato una justicia completa en las circunstancias externas. Los mejores no siempre prosperan ahora, y los peores no siempre sufren ahora, porque la recompensa y el castigo finales pertenecen a la vida futura. Job no tenía conciencia de una culpa especial, y aun así había sido golpeado por dificultades extraordinarias. Otras personas pueden esperar algo de viento, algunas espinas, ciertas cargas y un poco de amargura en la vida, pero Job se sentía abrumado por una tormenta tras otra. Cuando dice que su sufrimiento era «sin causa», quiere decir que no había cometido ninguna ofensa grave que lo explicara.
En esto, Job quizá habló demasiado pronto. Parecía cuestionar la bondad de Dios al decir que no tenía un momento de descanso, aunque todavía conservaba suficiente fuerza para hablar. También parecía cuestionar la justicia de Dios al afirmar que su sufrimiento era sin causa. Aun así, es verdad que algunas personas cargan con más dificultades de las que sus pecados parecen explicar, mientras que otras cargan con más culpa de la que sus sufrimientos parecen revelar.
Job también sabía que no tenía poder para presentar su caso delante de Dios. No podía hacerlo por medio de la fuerza, porque Dios es más fuerte que él. No se puede discutir con aquel que tiene todo poder bajo su mandato. Tampoco podía hacerlo mediante un argumento legal, porque no existe un tribunal superior al que pudiera apelar. Dios es supremo, y toda persona debe aceptar su juicio.
Se conocía lo suficiente como para temer también la autojustificación. Si intentaba demostrar que era justo, sus propias palabras podían condenarlo. Una persona buena que conoce lo engañoso que es el corazón no confiará fácilmente en su propia inocencia delante de Dios. Si decimos que no tenemos pecado, hacemos algo más que engañarnos a nosotros mismos: insultamos a Dios y negamos la verdad de la Escritura, que afirma que todos están bajo el pecado.
Si yo dijera: «Soy perfecto, no tengo pecado y Dios no tiene nada de qué acusarme», esa misma afirmación demostraría que soy torcido, orgulloso, ignorante y engreído. Incluso si fuera perfecto, y aunque Dios me declarara justo, aun así no confiaría por completo en mi propio juicio ni haría un gran esfuerzo por aferrarme a la vida cuando está llena de tanta miseria.
O quizá el sentido sea este: aunque estuviera libre de un pecado grave y mi conciencia no me acusara de ningún delito importante, aun así no confiaría lo suficiente en mi propio corazón como para insistir en mi inocencia. No consideraría que mi vida tuviera tanto valor como para discutir con Dios a fin de salvarla. Al final, es insensato luchar contra Dios. Nuestra sabiduría y nuestro deber consisten en rendirnos ante él y postrarnos a sus pies.
De este capítulo
Job 9:1
"Yo sé muy bien que esto es así."
Job 9:2
"Y, ante Dios, el hombre no puede alegar inocencia."
Job 9:3
"Si alguno quisiera discutir con él, de mil argumentos no podría rebatirle ni uno solo."
Job 9:4
"Dios es grande en poder y sabiduría. ¿Quién podrá hacerle frente y salir bien librado?"
Job 9:5
"Dios, en su furor, remueve las montañas; las derrumba sin que nadie se dé cuenta."
Job 9:6
"Él hace que la tierra se sacuda y que sus bases se estremezcan."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.