El lenguaje de oscuridad, tormento, condena y sufrimiento puede resonar con depresión, ansiedad intensa, trauma, abuso o pensamientos de autolesión. El capítulo no debe usarse para culpar a una persona por su dolor, justificar maltrato, recomendar que permanezca en peligro ni afirmar que la falta de alivio demuestra falta de fe. Si hay riesgo inmediato, pensamientos de suicidio o de hacer daño a alguien, violencia en el hogar o incapacidad para mantenerse a salvo, se necesita ayuda urgente mediante los servicios de emergencia o recursos de crisis disponibles en Estados Unidos. La interpretación bíblica puede acompañar, pero no reemplaza la atención de profesionales de salud mental ni las medidas de seguridad.