Versículo destacado
Isaías 20:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" En cierta ocasión, el rey Sargón de Asiria envió a un alto oficial a la ciudad de Asdod. El oficial atacó la ciudad y la conquistó. "
Isaías 20:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 En cierta ocasión, el rey Sargón de Asiria envió a un alto oficial a la ciudad de Asdod. El oficial atacó la ciudad y la conquistó.
2 Por aquel tiempo, el Señor habló por medio de Isaías, hijo de Amós, y le dijo: «Quítate la ropa áspera que llevas puesta y el calzado que tienes en los pies». Isaías lo hizo así y se quedó descalzo y medio desnudo.
3 Entonces el Señor dijo: Mi siervo Isaías ha estado descalzo y medio desnudo durante tres años, como señal y anuncio para Egipto y Etiopía.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Dios, como Rey sobre las naciones, trae un juicio severo sobre Egipto y Etiopía. Sin embargo, como Rey de su pueblo, convierte ese juicio en algo bueno para ellos. Primero, debemos observar cuándo se dio esta profecía. Fue en el año en que Asdod, una ciudad filistea importante, fue sitiada y tomada por los asirios. Algunos piensan que Ezequías, rey de Judá, la había recuperado recientemente de los filisteos (2 Reyes 18:8).
Al rey de Asiria se le llama aquí Sargón. Algunos piensan que era otro nombre de Senaquerib, mientras que otros creen que fue su predecesor. Tartán era el comandante principal de esta campaña y, más adelante, fue uno de los oficiales de Senaquerib, enviado junto con el Rabsaces para desafiar a Ezequías (2 Reyes 18:17). De este modo, la profecía tiene un contexto histórico claro.
En segundo lugar, Isaías se convirtió en una señal por la manera extraña en que vestía en público. Ya había sido una señal para su propio pueblo de la aflicción que se acercaba, al usar ropa de tela áspera, una vestimenta de duelo. Algunos piensan que la usaba por causa del cautiverio de las diez tribus. Otros creen que esa era la ropa habitual de Isaías como profeta, pues mostraba que estaba apartado del mundo y dispuesto a soportar dificultades. La ropa suave corresponde a quienes viven en los palacios de los reyes (Mateo 11:8), pero no a quienes llevan los mensajes de Dios.
Elías usaba una vestimenta de pelo (2 Reyes 1:8), y Juan el Bautista vestía ropa de pelo de camello (Mateo 3:4). A veces los falsos profetas trataban de respaldar sus afirmaciones usando ropa áspera (Zacarías 13:4). Pero a Isaías se le ordenó quitarse la tela áspera, no para ponerse ropa mejor, sino para quedarse sin ninguna prenda exterior. También debía quitarse las sandalias y caminar descalzo, de modo que, en comparación con los demás, pareciera casi desnudo. Probablemente enfrentaría vergüenza, burlas e incluso algún riesgo para su salud, pero Dios se lo exigió.
Era una orden difícil, pero mostraba la obediencia de Isaías frente a las dificultades. De ese modo, puso en evidencia la desobediencia del pueblo, que no quería obedecer ni siquiera los mandatos más fáciles y razonables de Dios. Cuando cumplimos con nuestro deber, podemos confiarle a Dios tanto nuestra reputación como nuestra seguridad. El pueblo estaba tan endurecido que las palabras por sí solas no lo conmovían, así que Dios le enseñó por medio de señales. La vestimenta podía parecer vergonzosa, pero el propósito era glorioso, y Isaías no tenía que avergonzarse de servir al Señor de esa manera.
En tercer lugar, el significado de la señal se explica en Isaías 20:3-4. La señal mostraba que los egipcios y los etíopes serían llevados cautivos por el rey de Asiria, despojados y obligados a usar ropa vergonzosa y harapienta como la de Isaías. Dios lo llama «mi siervo Isaías» porque en este asunto él demostró estar dispuesto, ser fiel y obediente. Lo que otros quizá se burlaron de él por hacer, Dios lo honró. Obedecer es mejor que ofrecer sacrificios. La obediencia agrada a Dios, le da honor y recibirá honor de parte de él.
Se dice que Isaías caminó desnudo y descalzo durante tres años cada vez que aparecía públicamente como profeta. Algunos entienden que los tres años describen la duración de la señal. Otros creen que se refieren al tiempo de advertencia entre la señal y el acontecimiento que anunciaba. En cualquier caso, el mensaje era claro: durante mucho tiempo, los asirios saquearían a los egipcios y a los etíopes y se los llevarían cautivos. Esto incluiría no solo a los soldados capturados en la batalla, sino también a personas jóvenes y ancianas de la tierra. Como la escena sería tan lamentable, la profecía destaca que los cautivos serían despojados y humillados. Esto se llama especialmente la vergüenza de Egipto, porque Egipto era orgulloso, y su caída sería aún más deshonrosa.
En cuarto lugar, la profecía tenía una lección práctica para los pueblos que rodeaban a Judá. Cualquiera que dependiera de Egipto o de Etiopía quedaría avergonzado y tendría miedo de confiar en ellos. Las naciones que estaban en peligro de ser arrasadas por Asiria esperaban que Tirhacá, rey de Etiopía, detuviera el avance asirio con sus numerosas tropas. Con aún más confianza, pensaban que Egipto, tan famoso por su sabiduría y su poder militar, obligaría a los asirios a levantar el sitio de Asdod y huir. Sin embargo, al resistirse a Asiria, Egipto y Etiopía solo se expusieron y se convirtieron en su presa.
Por eso, todos los que los rodeaban se avergonzaron de haber esperado ayuda de dos poderes tan débiles y poco confiables, y temieron al rey de Asiria aún más que antes. Egipto y Etiopía habían sido como espinos y zarzas que intentaban detener un fuego devastador, pero solo hicieron que ardiera con mayor fuerza. Quienes convierten a cualquier criatura en su esperanza y su gloria, colocándola en el lugar que le corresponde a Dios, tarde o temprano quedarán avergonzados de ella. Su decepción solo profundizará su temor (Ezequiel 29:6-7).
Los judíos, en particular, debieron haber visto lo insensato que era apoyarse en esas cañas quebradas y abandonar la expectativa de recibir ayuda de ellas. Los habitantes de esta región costera, es decir, Judá, finalmente abrirían los ojos y admitirían la verdad: «Miren cómo era nuestra esperanza: vacía y necia; y miren en qué ha terminado».
«Corrimos a los egipcios y a los etíopes en busca de ayuda, esperando que nos rescataran del rey de Asiria. Pero ahora que ellos han sido derrotados de esta manera, ¿cómo podremos escapar nosotros, si no podemos poner en el campo de batalla ejércitos tan grandes como los de ellos?». Quienes confían en la fuerza humana quedarán decepcionados y avergonzados por haber confiado en ella. La ayuda humana es inútil, y la esperanza puesta en ejércitos, poder o recursos humanos fracasará.
Cuando el apoyo humano falla, no debería llevarnos a la desesperación, como sucede aquí: «¿Cómo escaparemos?». Más bien, debería llevarnos a Dios. Si acudimos a él en busca de ayuda, nuestra esperanza no quedará decepcionada.
De este capítulo
Isaías 20:2
"Por aquel tiempo, el Señor habló por medio de Isaías, hijo de Amós, y le dijo: «Quítate la ropa áspera que llevas puesta y el calzado que tienes en los pies». Isaías lo hizo así y se quedó descalzo y medio desnudo."
Isaías 20:3
"Entonces el Señor dijo: Mi siervo Isaías ha estado descalzo y medio desnudo durante tres años, como señal y anuncio para Egipto y Etiopía."
Isaías 20:4
"Así también, el rey de Asiria llevará al destierro a los egipcios y a los etíopes, sean viejos o jóvenes, descalzos y desnudos, con el trasero al aire para su vergüenza."
Isaías 20:5
"La gente se llenará de miedo y se avergonzará de Etiopía, que era su esperanza, y de Egipto, que era su orgullo."
Isaías 20:6
"En aquel tiempo, todos los que viven en esa costa dirán: “Miren en lo que vino a parar el que era nuestra esperanza, aquel a quien acudíamos para pedir auxilio, a fin de que nos librara del rey de Asiria. ¿Cómo vamos a salvarnos ahora?”"
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.