Versículo destacado
Génesis 38:24 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Como tres meses después, vinieron a decirle a Judá: —Tamar, la nuera de usted, se ha acostado con otros hombres y, como resultado de ello, ha quedado embarazada. —¡Sáquenla y quémenla! —gritó Judá. "
Génesis 38:24
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
22 Entonces él regresó a donde estaba Judá y le dijo: —No encontré a la mujer, y además los hombres del lugar me dijeron que allí no había estado ninguna prostituta.
23 Y Judá contestó: —Pues que se quede con las cosas, para que nadie se burle de nosotros; pero que conste que yo mandé el cabrito y tú no la encontraste.
24 Como tres meses después, vinieron a decirle a Judá: —Tamar, la nuera de usted, se ha acostado con otros hombres y, como resultado de ello, ha quedado embarazada. —¡Sáquenla y quémenla! —gritó Judá.
25 Pero cuando la estaban sacando, ella le mandó decir a su suegro: «El dueño de estas cosas es el que me dejó embarazada. Fíjese usted a ver de quién son este sello con el cordón y este bastón».
26 Cuando Judá reconoció las cosas, dijo: «Ella ha hecho bien, y yo mal, porque no la casé con mi hijo Selá». Y nunca más volvió a acostarse con ella.
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Lo primero que vemos es la dureza de Judá hacia Tamar cuando se enteró de que estaba embarazada por prostitución. A los ojos de la ley, ella era la esposa de Sela, así que haber quedado embarazada de otro hombre se consideraba un insulto y una vergüenza para la familia de Judá. Judá, como cabeza de la familia, dijo: «Sáquenla y que sea quemada». Probablemente no se refería a quemarla hasta matarla, sino a marcarle el rostro con fuego, en la mejilla o en la frente, como señal pública de vergüenza por prostitución, tal como parece indicar Génesis 38:24.
Esto muestra lo común que es que las personas sean severas con los mismos pecados en otros que permiten en sí mismas. Al juzgar a los demás, se condenan a sí mismas (Romanos 2:1; Romanos 14:22). Si Judá quiso decir que Tamar debía morir quemada, quizá también estaba usando la indignación religiosa como una cubierta para otro motivo: tal vez quería deshacerse de su nuera porque no deseaba que Sela se casara con ella. Es algo muy grave cuando el odio hacia una persona se oculta bajo una apariencia de odio hacia el pecado de esa persona.
Después aparece la vergüenza de Judá, cuando quedó claro que él mismo era culpable de la falta. Tamar presentó el anillo y los brazaletes, demostrando que Judá era el padre del niño (Génesis 38:25-26). Los pecados que se esconden con más cuidado a veces salen a la luz de manera inesperada, para vergüenza de quienes pensaban que nadie los había visto. La voz puede ser llevada por las aves del cielo, y también viene un día en que todo será revelado abiertamente.
Algunos escritores judíos señalan la ironía de que Judá una vez le había dicho a su padre: «Mira a ver si esta es la túnica de tu hijo» (Génesis 37:32), y ahora, en efecto, le dijeron: «Mira a ver si estos son tu anillo y tus brazaletes». Convencido por su propia conciencia, Judá confesó: «Ella es más justa que yo». Reconoció que la vergüenza duradera debía recaer más sobre él, pues había contribuido a que esto sucediera. Quienes de alguna manera han llevado a otros a pecar deben tratar a esas personas con mucha compasión.
Judá tampoco volvió a pecar con Tamar, pues el texto dice que no volvió a tener relaciones con ella. El verdadero arrepentimiento es más que admitir la culpa; significa apartarse del pecado.
Después de esto, la familia de Judá siguió creciendo mediante el nacimiento de Pérez y Zera, de quienes surgieron las familias más importantes de la honrada tribu de Judá. El parto parece haber sido difícil para la madre, como una corrección por su pecado. Los dos niños lucharon por ocupar el primer lugar, como Jacob y Esaú, y Pérez ganó esa posición. Siempre aparece mencionado primero, y de él vino Cristo.
Pérez recibió su nombre porque salió antes que su hermano, y su nombre puede recordar a quienes provocan divisiones entre hermanos. Los judíos, como Zera, parecían al principio estar listos para recibir la primogenitura, marcados con un hilo escarlata, como si fueran los primeros en salir. Pero los gentiles, como Pérez, que vinieron de fuera de Israel, se adelantaron mediante ese mismo impulso con el que se toma el reino de los cielos, y recibieron la justicia que los judíos no alcanzaron. Sin embargo, cuando llegue el tiempo señalado, todo Israel será salvo.
Los dos hijos aparecen en la genealogía de nuestro Salvador (Mateo 1:3), lo que mantiene esta historia dentro del panorama como un ejemplo de la humildad del Señor Jesús. También se ha señalado que cuatro de los hijos mayores de Jacob cayeron en pecados muy graves: Rubén y Judá en inmoralidad sexual dentro de la familia, y Simeón y Leví en asesinato. Aun así, llegaron a ser patriarcas. De Leví provinieron los sacerdotes, y de Judá, los reyes y el Mesías. De este modo, son ejemplos de arrepentimiento y recordatorios de la misericordia que perdona.
De este capítulo
Génesis 38:1
"En aquel tiempo, Judá se apartó de sus hermanos y se fue a vivir a la casa de un hombre llamado Hirá, que era del pueblo de Adulam."
Génesis 38:2
"Allí conoció a la hija de un cananeo llamado Súa y se casó con ella. Cuando se unieron,"
Génesis 38:3
"ella quedó embarazada y tuvo un hijo, al cual llamó Er."
Génesis 38:4
"Volvió a quedar embarazada y tuvo otro hijo, al cual llamó Onán."
Génesis 38:5
"Todavía volvió a tener otro hijo, al cual llamó Selá, que nació cuando Judá estaba en Quezib."
Génesis 38:6
"Judá casó a Er, su hijo mayor, con una mujer llamada Tamar."
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