Versículo destacado

Génesis 37:23 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Español

" pero cuando José llegó adonde estaban sus hermanos, ellos le quitaron la túnica que llevaba puesta, "

Génesis 37:23

menu_book El versículo en contexto

21 Cuando Rubén oyó esto, quiso librarlo de sus hermanos y dijo: —No lo matemos.

22 No derramen sangre. Échenlo en este pozo que está en el desierto, pero no le pongan la mano encima. Rubén dijo esto porque quería poner a salvo a José y devolvérselo a su padre;

23 pero cuando José llegó adonde estaban sus hermanos, ellos le quitaron la túnica que llevaba puesta,

24 lo agarraron y lo echaron en el pozo, que estaba vacío y seco.

25 Después se sentaron a comer. En ese momento, vieron venir una caravana de ismaelitas que venía de Galaad y traía en sus camellos perfumes, bálsamo y mirra para llevarlos a Egipto.

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auto_stories Comentario de Bible Guided

Aquí vemos cómo llevaron a cabo su plan contra José. Le quitaron la túnica; cada uno procuraba apoderarse de aquella túnica de muchos colores, señal del favor especial de su padre hacia él (Génesis 37:23). En su mente, al quitarle la túnica también le quitaban su honor y lo rebajaban del lugar que ellos pensaban que José reclamaba. Se burlaron de él, avergonzaron a su padre y se divirtieron insultándolo. De manera semejante, a nuestro Señor Jesús le quitaron su túnica sin costura; y muchas veces, antes de ser tratados como indignos, los que sufren por causa de Cristo han sido despojados de sus derechos y honores.

Después intentaron dejarlo morir de hambre arrojándolo a un pozo seco, donde moriría de hambre y de frío. Esa fue la máxima expresión de su cruel misericordia (Génesis 37:24). Cuando la envidia gobierna, la compasión desaparece y se olvida la bondad humana más elemental (Proverbios 27:4). La malicia está tan llena de veneno mortal que, para el corazón malvado, cuanto más brutal es el acto, más placentero parece.

José suplicó que le perdonaran la vida, profundamente angustiado (Génesis 42:21). Les rogó de todas las maneras que pudo, pidiéndoles que se conformaran con la túnica y le perdonaran la vida. Apeló a su inocencia, a la relación de hermanos, al cariño y a la obediencia. Lloró y suplicó, pero nada de eso sirvió. Solo Rubén, uno de los hermanos mayores de José, sintió algo de compasión y habló a su favor (Génesis 42:22). Aun así, no pudo impedir que José fuera arrojado al terrible pozo, donde pretendían que muriera lentamente y quedara enterrado vivo.

José era precisamente aquel hermano ante quien todos habrían de inclinarse. Los planes de Dios a menudo parecen chocar con sus providencias, aun cuando esas mismas providencias están ayudando a cumplir sus planes y los están haciendo avanzar desde lejos. Los hermanos también endurecieron su corazón mientras José estaba en angustia y no se conmovieron ante su sufrimiento. Mientras él se debilitaba en el pozo y les gritaba pidiendo misericordia, ellos se sentaron a comer (Génesis 37:25).

No sintieron culpa por lo que habían hecho; y, si la sintieron, habrían permitido que les arruinara la comida. Cuando la conciencia es presionada intensamente por el pecado, muchas veces se adormece por un tiempo y parece perder tanto la sensibilidad como la voz. Los pecadores que actúan con atrevimiento suelen vivir en una falsa seguridad. Sin embargo, mucho después los hermanos de José despertarían ante su culpa (Génesis 42:21).

También se alegraron al pensar que se habían librado del temor de que José gobernara sobre ellos. Creyeron que habían cambiado por completo la situación y que ahora tenían el poder sobre él. Se divirtieron a costa de José, como los perseguidores de los dos testigos que se alegraron por el sufrimiento de ellos (Apocalipsis 11:10). Quienes se oponen a los propósitos de Dios pueden avanzar lo suficiente como para pensar que han ganado, aunque todavía estén profundamente equivocados.

Entonces lo vendieron. Justo en ese momento pasó una caravana de comerciantes, y la providencia de Dios había dispuesto que así ocurriera. Judá, uno de los hermanos de José, propuso venderlo a aquellos comerciantes y enviarlo lejos, a Egipto, donde probablemente desaparecería y nunca volverían a saber de él. Judá habló como si eso fuera más misericordioso que matarlo. En efecto, dijo que venderlo traería menos culpa y más provecho (Génesis 37:26). Cuando somos tentados a pecar, debemos recordar cuán vacío e inútil es el pecado. Por medio de él no se obtiene ninguna ganancia verdadera.

Los hermanos estuvieron de acuerdo porque pensaban que, si José era vendido como esclavo, nunca podría convertirse en su señor. Si lo enviaban a Egipto, creían que jamás gobernaría sobre ellos. Sin embargo, todo eso estaba encaminándose precisamente hacia ese desenlace. La ira del ser humano alabará a Dios, y lo que quede de esa ira él lo frenará (Salmo 76:10). Dios impidió de manera admirable que los hermanos de José lo mataran, y hasta la venta de José terminó siendo un medio para honrar a Dios. Así como José fue vendido por la propuesta de Judá por veinte piezas de plata, nuestro Señor Jesús fue vendido por treinta piezas, y también por un hombre llamado Judas.

Al parecer, Rubén, el hermano mayor de José, se había alejado cuando se realizó la venta. Parece que pensaba regresar por otro camino, rescatar a José del pozo y llevarlo sano y salvo de vuelta con su padre. Era un plan bondadoso, pero, si hubiera tenido éxito, ¿qué habría sido del propósito de Dios de levantar a José en Egipto? Hay muchos planes en el corazón de una persona; también hay muchos planes entre los enemigos del pueblo de Dios para destruirlo y entre sus amigos para ayudarlo. Sin embargo, unos y otros pueden quedar en nada, como sucedió con estos planes. El propósito del Señor permanecerá.

Rubén pensó que estaba perdido porque el muchacho había desaparecido. Preguntó adónde podría ir (Génesis 37:30). Como hijo mayor, su padre esperaría que él respondiera por José. Pero, al final, si José no hubiera sido vendido, todos ellos habrían quedado arruinados.

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