Versículo destacado

Génesis 32:1 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Español

" Jacob siguió su camino, y unos ángeles de Dios salieron a su encuentro. "

Génesis 32:1

menu_book El versículo en contexto

1 Jacob siguió su camino, y unos ángeles de Dios salieron a su encuentro.

2 Cuando Jacob los vio, dijo: «Este es un ejército de Dios». Por eso llamó Mahanaim a aquel lugar.

3 Jacob envió unos mensajeros a la tierra de Seír, que es la región de Edom, para anunciarle su llegada a su hermano Esaú,

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auto_stories Comentario de Bible Guided

Jacob ya se había alejado de Labán sin peligro y estaba de camino a su hogar en Canaán. Cuando Dios nos ha sacado de una situación difícil, debemos seguir avanzando hacia el cielo con aún más ánimo y fortaleza. Después de recibir la ayuda de Dios, debemos confiar en él y seguir adelante.

Esta fue la protección que Jacob recibió durante su viaje: los ángeles de Dios salieron a su encuentro de una manera visible, aunque no se nos dice si fue en una visión de día o en un sueño durante la noche, como cuando los vio en la escalera (Génesis 28:12). Quienes permanecen en el camino de Dios siempre cuentan con su protección. Los ángeles son espíritus servidores enviados para ayudar y proteger al pueblo de Dios (Hebreos 1:14). Dondequiera que Jacob levantaba sus tiendas, ellos también acampaban alrededor de él (Salmo 34:7).

Estos ángeles salieron al encuentro de Jacob para darle la bienvenida a su regreso a Canaán. Fue una recepción mucho más honorable que la que cualquier príncipe recibiría de los funcionarios de una ciudad. También llegaron para alegrarse por su regreso sano y salvo de la casa de Labán, porque se regocijan en el bien de los siervos de Dios. Habían estado con Jacob todo el tiempo, aunque de manera invisible; pero ahora se manifestaron porque aún le esperaban peligros mayores que los que ya había enfrentado.

Cuando Dios prepara a su pueblo para pruebas especiales, a menudo le concede antes consuelos especiales. Podríamos pensar que habría sido más apropiado que los ángeles se aparecieran cuando Jacob estaba angustiado primero por Labán y después por Esaú, en vez de hacerlo durante este tiempo de tranquilidad. Pero Dios quiere que, cuando todo está en calma, nos preparemos para los tiempos difíciles y que, cuando llegue la aflicción, nos apoyemos en lo que él ya ha hecho por nosotros. Caminamos por fe, no por vista.

Al morir, el pueblo de Dios regresa a Canaán, a la casa de su Padre. Entonces los ángeles de Dios saldrán a su encuentro, se alegrarán por el fin de su servicio y lo llevarán a su descanso.

Jacob entendió bien lo que significaba aquella escolta. Dijo: «Este es el ejército de Dios». Era un ejército poderoso; por eso Jacob no solo era un hombre importante, sino también un hombre protegido, pues estaba resguardado de esa manera. Y Dios debía recibir todo el reconocimiento por esa protección, porque aquel era su ejército. Por la fe, una persona piadosa puede ver lo que Jacob vio con sus ojos, creyendo en la promesa de que Dios dará órdenes a sus ángeles para que nos cuiden (Salmo 91:11). No es necesario discutir si cada creyente tiene un ángel de la guarda cuando sabemos que todo un ejército de ángeles rodea al pueblo de Dios.

Para conservar el recuerdo de esta bendición, Jacob llamó a aquel lugar Mahanaim, que significa «dos campamentos» o «dos ejércitos». Algunos rabinos decían que un ejército estaba formado por los ángeles guardianes de Mesopotamia que habían guiado a Jacob, y el otro, por los ángeles de Canaán que salieron a su encuentro allí. Lo más probable es que los ángeles se aparecieran en dos grupos: uno a cada lado, o uno delante y otro detrás, para protegerlo de Labán, que quedaba atrás, y de Esaú, que estaba delante. Así, Jacob estaba completamente protegido por el favor de Dios.

Esto también puede señalar de antemano a la iglesia, llamada Mahanaim, «dos ejércitos» (Cantares 6:13). La familia de Jacob era un ejército, como la iglesia en la tierra, que avanza y lucha. Los ángeles eran el otro ejército, como la iglesia en el cielo, triunfante y en descanso.

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