Versículo destacado
Esdras 4:17 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Entonces el rey Artajerjes les envió la siguiente respuesta: «A Rehúm, el comandante, a Simsai, el secretario, y a sus compañeros que viven en Samaria y en el resto de la provincia al oeste del río Éufrates: saludos. »En relación "
Esdras 4:17
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
15 para que se investigue en los archivos de los antepasados de Su Majestad. Por lo que allí se diga, Su Majestad podrá comprobar que esta ciudad es rebelde y peligrosa para los reyes y para las demás provincias, que ya en otros tiempos se organizaron rebeliones en ella y que por eso fue destruida.
16 Por lo tanto, hacemos saber a Su Majestad que, si esta ciudad es reconstruida y su muralla queda completamente reparada, Su Majestad perderá el dominio sobre la provincia al oeste del río Éufrates.
17 Entonces el rey Artajerjes les envió la siguiente respuesta: «A Rehúm, el comandante, a Simsai, el secretario, y a sus compañeros que viven en Samaria y en el resto de la provincia al oeste del río Éufrates: saludos. »En relación
18 con la carta que ustedes me enviaron y cuya traducción fue leída en mi presencia,
19 ordené que se hiciera una investigación. En efecto, se ha descubierto que esa ciudad se rebeló anteriormente contra los reyes y que en ella se organizaron revueltas y rebeliones,
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Aquí tenemos la respuesta del rey de Persia al informe que los samaritanos presentaron contra los judíos. Él se dejó engañar por sus mentiras y no se tomó la molestia de comprobar si sus acusaciones eran ciertas. Simplemente supuso que el cargo era válido y se apresuró a complacerlos con una orden para detener la obra.
Primero, revisó los registros sobre Jerusalén y descubrió que, en efecto, se había rebelado contra el rey de Babilonia. Por eso aceptó la afirmación de que era una ciudad problemática (Esdras 4:19). También encontró que, en tiempos anteriores, había habido reyes que gobernaban allí y que las tierras al oeste del río les habían pagado tributo (Esdras 4:20). A partir de eso, razonó que, si Jerusalén volvía a fortalecerse, quizá intentaría recuperar su antiguo poder, aunque no era probable que lo hiciera. De ese modo, simplemente repitió lo que ellos habían dicho y presentó una razón para actuar conforme a su acusación.
Esto muestra lo difícil que es para los gobernantes juzgar asuntos que a menudo deben conocer por medio de informes y rumores de otras personas. Solo pueden ver y escuchar a través de los ojos y oídos de otros, y esos informes con frecuencia son falsos. El juicio de Dios siempre es justo, porque Él ve las cosas exactamente como son y juzga conforme a la verdad.
En segundo lugar, ordenó a los samaritanos que detuvieran de inmediato la reconstrucción de la ciudad, hasta nuevo aviso (Esdras 4:21, Esdras 4:22). Ni la carta de ellos ni la orden del rey mencionaban el templo. Esto se debía a que ambos sabían que los judíos ya habían recibido de Ciro no solo permiso, sino también la orden de reconstruirlo, y los samaritanos no se atrevían a pedir que se anulara ese decreto. Por eso hablaron únicamente de la ciudad, refiriéndose a sus murallas y puertas. En efecto, la orden decía: «No permitan que se construya aquello, porque podría causarles daño a los reyes». El rey no quería que la corona perdiera nada mientras él la llevara.
Entonces los enemigos de los judíos utilizaron las órdenes que habían obtenido mediante engaños. Tan pronto como las recibieron, se apresuraron a ir a Jerusalén (Esdras 4:23). Sus pies corrían hacia el mal (Proverbios 1:16). Estaban ansiosos por mostrarles la prohibición a los constructores y emplear la fuerza, si era necesario, para obligarlos a detenerse. Así como habían engañado al rey para obtener la orden, también la tergiversaron al hacerla cumplir. La orden se refería realmente a detener la construcción de las murallas de la ciudad, pero, como tenían el poder de su lado, la aplicaron también al templo, que les desagradaba y cuya reconstrucción querían impedir si encontraban alguna excusa.
En efecto, la orden contenía una frase general que les indicaba detener a aquellos hombres, y esa frase se refería a la acusación sobre las murallas. Pero ellos la ampliaron para incluir también el templo. Esto nos recuerda por qué debemos orar no solo por los reyes, sino también por todos los que trabajan bajo su autoridad y por los gobernadores que ellos envían. La paz y la tranquilidad de nuestra vida, vivida con piedad y honestidad, dependen en gran medida de la integridad y el buen juicio de los funcionarios de menor rango, tanto como de los gobernantes.
Como resultado, la obra de la casa de Dios se detuvo por un tiempo debido a la fuerza y la audacia de sus enemigos. También permaneció detenida por la frialdad y el descuido de sus amigos, y así continuó hasta el segundo año de Darío Histaspes, a quien considero el Darío mencionado aquí (Esdras 4:24). Aunque los samaritanos habían obligado a detener la obra por el momento, esta podría haber continuado pronto si los constructores se hubieran preocupado lo suficiente por ella. Incluso antes de contar con una aprobación real clara para reanudarla, los profetas ya los reprendían por descuidar la obra (Esdras 5:1; compárese con Hageo 1:1 y los versículos siguientes). Si hubieran presentado ante Cambises una defensa cuidadosa y veraz, quizá él habría retirado su orden. Pero puede ser que algunos de los constructores estuvieran casi tan dispuestos a que la obra se detuviera como lo estaban sus enemigos.
A veces, la iglesia ha sufrido más por la frialdad de sus amigos que por el calor de sus enemigos. Pero cuando ambas cosas actúan juntas, la obra de la iglesia suele avanzar muy lentamente.
De este capítulo
Esdras 4:1
"Cuando los enemigos de Judá y de Benjamín se enteraron de que quienes habían regresado del destierro estaban reconstruyendo el templo del Señor, Dios de Israel,"
Esdras 4:2
"fueron a ver a Zorobabel, a Josué y a los jefes de familia, y les dijeron: —Permitan que los ayudemos en la construcción, porque nosotros, al igual que ustedes, también hemos recurrido a su Dios y le hemos ofrecido sacrificios desde los días de Esarhadón, rey de Asiria, quien nos trajo hasta aquí."
Esdras 4:3
"Pero Zorobabel, Josué y los demás jefes de familia israelitas les respondieron: —No podemos reconstruir con ustedes el templo de nuestro Dios. Nosotros solos tenemos que reconstruirlo para el Señor, Dios de Israel, porque así nos lo ordenó Ciro, rey de Persia."
Esdras 4:4
"Entonces la gente de la región se dedicó a desanimar a la gente de Judá y a impedirles construir."
Esdras 4:5
"Además, sobornaron a ciertos funcionarios del gobierno, y estos se opusieron a sus propósitos durante todo el tiempo en que Ciro fue rey de Persia y hasta el reinado de Darío, rey de Persia."
Esdras 4:6
"Al comienzo del reinado de Asuero presentaron una acusación contra los habitantes de Judá y de Jerusalén."
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